El estreno de los nuevos episodios de Demon Slayer y Ataque a los titanes durante cada domingo generó una especie de fiebre en torno a esas narrativas y al anime en general. Quienes las siguen, tienen la oportunidad de disfrutar primero de un capítulo (de Kimetsu no Yaiba) y luego de otro (Shingeki No Kyojin), derivando en una experiencia diversa, rica en adaptaciones e historias. Es por eso que parte de las reacciones en redes sociales y de canales especializados describen este momento como único, irrepetible, como un privilegio

Las razones de lo anterior tienen un fondo aún más profundo. Aunque se enfoquen en Demon Slayer y Ataque a los titanes, el anime como género (y sus distintas ramificaciones) lleva años creciendo como formato narrativo. En esto influyen distintos aspectos que describen a continuación, sumando un detalle clave: la pandemia debido a la COVID-19. Durante los meses de aislamiento preventivo, las pantallas de los diversos dispositivos fueron una de las principales opciones de entretenimiento, un medio para acercarse a relatos y formatos que, quizá, en otro momento no se habrían tratado.

Uno de esos formatos fue el anime, la versión japonesa de los cómics animados, que tiene su origen luego de la Segunda Guerra Mundial. En la actualidad, es una industria que mueve millones de dólares en cuanto a ganancias, con estudios especializados y diversas ramificaciones. La mayoría de ellas están sujetas al manga, esas historietas (como las de Marvel o DC), que tiene su origen en una versión más bruta durante 1790. Luego, debido a la influencia de distintas culturas, fue mutando hasta formas más actuales. 

El contexto en el que se produce
esta explosión del anime

En diciembre de 2020, Sony anunció la compra de Crunchyroll, fundada en 2006, por 1.175 millones de dólares. En la actualidad, no hay ninguna otra plataforma oficial con el contenido en formato anime como esa. Para dimensionar parte del mercado que abarcan: es el espacio que cuenta con los derechos de transmisión para Hispanoamérica de Ataque a los titanes y Demon Slayer, entre otros territorios a los que tienen acceso. 

Dentro de la guerra del streaming, Netflix también movió ficha un tiempo después: en junio de 2021 anunció la incorporación de más anime a su plataforma. Dentro de los títulos citados en ese momento se encuentran los siguientes: Mobile Suit Gundam Hathaway, Shaman King, Edens Zero y Exception Bright: Samurai Soul, entre varios más. La movida, más allá de servir para ampliar su catálogo, también tiene un fin más profundo. 

De acuerdo con el estudio “Animation Landscape Update: Spotlight on Anime”, el interés por el género aumentó a escala global. Desde mayo de 2020 hasta abril de 2021, el incremento fue de: 

  • Estados Unidos: 100%
  • Brasil: 36,9%
  • Canadá: 32,5%
  • China: 30,5%
  • Reino Unido: 27,9% 
  • Alemania: 27,9% 
  • México: 26,6%
  • Rusia: 26,4%

Hay una población cautiva, curiosa y y que demanda nuevas propuestas. Eso propició, según el estudio, una brecha entre la oferta y demanda de anime disponible de más de 30% en Estados Unidos. Aunque el contexto sanitario debido a la COVID-19 poco a poco ha ido mejorando en relación con los primeros meses de la pandemia, se sospecha que los hábitos de consumo y el interés por narrativas de este estilo va a perdurar.

Netflix y Sony no son los únicos competidores que están dentro de este universo. Disney y LucasFilms presentaron Star Wars: Visions, una serie limitada de capítulos breves e independientes. Un experimento en el que distintos estudios de animación de Japón interpretaron en clave anime la mitología de Star Wars. Dentro del contexto descrito, con audiencias curiosas en relación con el género, no parece una casualidad.

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Ataque a los titanes y Demon Slayer: una coincidencia que rompe internet

El anime fue creciendo de forma sostenida. Mientras tanto, dos historias construyeron un universo y una base de seguidores sólida. Ataque a los titanes y Demon Slayer, aunque son historias distintas desarrolladas a través de subgéneros diferentes, ambas comparten una virtud: llaman la atención de los seguidores más tradicionales de sus mangas y del anime, así como a un público no acostumbrado a este tipo de historias.

La adaptación del manga de Kimetsu no Yaiba se emitió por primera vez durante el 2019. Shingeki no Kyojin fue presentado en formato anime en el 2013. ¿Qué ocurre en la actualidad? La emisión de una y otra historia coincide en día. Aunque la segunda temporada de Demon Slayer fue estrenada durante diciembre y la segunda parte de la temporada final de Ataque a los titanes comenzó a emitirse en enero, durante los cuatro domingos de ese mes y hasta el segundo domingo de febrero, el estreno del episodio correspondiente de cada serie confluyen. Eso propicia mensajes y memes en Twitter como el siguiente: 

Ataque a los titanes está terminando (con rumores de que habrá una película en la que se complete toda la historia) y Demon Slayer ofrece una adaptación visual poderosa junto con una historia cautivadora. Suficiente para que la audiencia en torno al anime experimente una suerte de fiesta durante cada domingo. La tensión y la incertidumbre en relación con Shingeki no Kyojin invita a distintos especialistas a reflexionar sobre la trama mientras que otros, valorando la puesta en escena de Kimetsu no Yaiba, se animan a definir el trabajo de Ufotable como “la mejor daptación que podría desear” el manga e incluso definir uno de sus episodios, el más reciente (10, segunda temporada), como uno “técnicamente perfecto”.

Ataque a los titanes y Demon Slayer son historias bien contadas, con una adaptación impecable (más allá de alguna crítica puntual). Confluyen una trama que resuena con distintos momentos históricos. Un dibujo de alto vuelo junto con recursos digitales bien utilizados y una dirección, musicalización y montaje de super producción. Esas características cautivan a casi cualquier tipo de espectador porque, como las buenas historias, más que el formato de presentación o el tema, lo importante es la construcción del relato. En eso, ambos triunfan. 

El auge del anime como formato. El crecimiento de la industria del manga (algo que incluso pone en riesgo la salud de sus trabajadores y dibujantes), algo que eventualmente se refleja en las adaptaciones streaming. El posicionamiento a escala global de dos fenómenos de época como Shingeki no Kyojin y Kimetsu no Yaiba. Esas son tres razones que explican este presente. Un momento que domingo a domingo genera diversas conversaciones que resuenan durante la semana a través memes, análisis e interpretaciones.