Tras casi año y medio de anunciarse en Estados Unidos, Uber Green llega a España. El servicio de Uber por el cual los usuarios podrán solicitar un coche cero emisiones –eléctricos y también híbridos– a través de la aplicación. Al mismo precio que la versión más barata de la compañía, UberX. Válido tanto para los vehículos bajo la fórmula VTC, como para los taxis asociados a la tecnológica estadounidense.

Con un plan de inversión de 5 millones de euros para Madrid, soportado bajo un acuerdo con Repsol –en la parte de desarrollo de infraestructura de carga y proveedor de energía en sus hogares o la red pública– y Banco Santander para la ayuda a la electrificación y la carga de coches eléctricos, Uber Green se estrena por todo lo alto con 70 coches de una primera tanda. "Es un momento muy emocionante para Madrid", apunta Juan Galiardo, director de Uber en España.

Banco Santander colaborará con la oferta de ayudas directas al renting y leasing de vehículos eléctricos. Siendo el renting el modelo que, desde su punto de vista, será el más común de aquí a unos años. Un modelo llave en mano que permite cambiar del coche cada 5 años mejorando la adaptación a las nuevas tecnologías de un sector que avanza cada año.

Anuncian, además, que durante los primeros 6 meses en los que los coches eléctricos e híbridos se sumen al plan de Uber Green, la tecnológica dejará de cobrar las comisiones de operación. Dicho de otro modo: lo que generen los coches, ya sean taxis y VTC, será de forma íntegra para el conductor o empresa gestora del vehículo.

Mención especial al taxi

Como no podía ser de otra manera, el taxi ha tenido un lugar especial dentro del encuentro de presentación de Uber Green en Madrid. Desde hace dos años, la parte más tradicional del transporte de pasajeros forma parte esencial de la estructura de la compañía. También para su competencia directa: Cabify. Con un volumen de licencias VTC limitado y con un incremento de la competencia internacional, el taxi es más importante que nunca.

En este sentido, "tenemos una apuesta decidida por el sector del taxi, algo que ya comenzamos hace dos años", apunta Galiardo. Con casi 2.000 taxis registrados en la división de Madrid, la compañía sigue haciendo un llamamiento para que se unan a la nueva etapa de Uber Green. "En Madrid, la VTC y el taxi conviven desde hace tiempo sin diferencias; una experiencia en la que Madrid es pionera y que demuestra que cabemos todos", añade.

Ni que decir tiene que el sector más tradicional del taxi es el que mantiene su posición firmemente contraria a las nuevas plataformas de movilidad. Recuerdan en varios círculos contrarios a Uber que el apoyo por parte de la Comunidad de Madrid, con la presencia de Isabel Díaz Ayuso en el encuentro, va en línea al movimiento de Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid de hace unos años. Momento en el que también apoyaba la electrificación de las flotas de la mano de Uber y Cabify.

En este sentido, la propia Díaz Ayuso ha recordado en la inauguración de Uber Green la reforma de la ley omnibus que afectaba a la pérdida de cientos de licencias VTC. "Creemos en la libertad de empresa, también en el transporte con servicios públicos que convivan con el sector privado", explica. Ha añadido, además, un recordatorio al posicionamiento que ha venido trabajando la Comunidad de Madrid desde hace unos años respecto a la tensión entre el taxi y la VTC. El mismo que se materializó en sendas huelgas generales del sector.

"La digitalización está cambiando las reglas de todo. Esto es cierto que está causando problemas en algunos sectores. Yo comprendo la preocupación del taxi, pero si hay diferentes forma de movilidad es porque los ciudadanos lo quieren así. Este Gobierno respeta la libertad de elección en movilidad, a diferencia de Barcelona, ya que eso solo crea pobreza. Vamos a permitir que la VTC siga operando y el taxi siga avanzando a un modelo más moderno y adaptado".

Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid.

Uber Green, un proyecto nacido en 2020

El proyecto comenzaba su andadura en Estados Unidos en 2020, justo con el año de la pandemia y el mismo que dejaba las cuentas de Uber –al menos su división de transporte de pasajeros– en números rojos.

El objetivo de la tecnológica era el de crecer por la vía de la sostenibilidad. No solo la financiera, también la que apela a sus propios vehículos. Nacía entonces Uber Green –primero en Estados Unidos y más tarde con la vocación de ampliar su proyecto al resto de geografías en las que operaban–. La idea era que antes de 2040, el 100% de la flota operativa a través de la aplicación de Uber tendría que ser eléctrica en todo el planeta. Reduciendo, de esta manera, sus emisiones a cero. En Madrid, el objetivo era alcanzar un 50% de los trayectos con coches cero emisiones antes de 2025 junto con un grupo de ciudades europeas.

Para ello, Uber Green anunciaba una inversión de 800 millones de dólares para incentivar la compra de coches en Canadá, Estados Unidos y Europa. De los cuales solo había un desglose de 75 millones enfocados a Francia. Sobre la mesa quedaba la duda de cuánto se quedaría en manos de España y cuándo comenzaría el proyecto de forma oficial. Ahora, tras el anuncio del acuerdo conocemos la cifra exacta: 5 millones de euros.