En los últimos años, todos nos hemos preguntado alguna vez si los síntomas que nos notábamos en un momento concreto eran coronavirus, gripe, catarro, alergia o histeria colectiva. Con la llegada de la ómicron, por supuesto, la cosa no cambia. Ahora nos dicen que los síntomas son diferentes a los de las variantes anteriores y claro, entramos en pánico. Por suerte, disponemos de multitud de infografías que nos ayudan a tener claro qué síntomas más comunes de otros virus respiratorios pueden descartar que se trate de coronavirus. Eso es lo que pensamos, al menos. Pero lo cierto es que esas infografías no suponen ninguna suerte.

De hecho, pueden ser muy peligrosas; ya que, en realidad, distinguir a ciencia cierta el coronavirus, ómicron o no, de otras enfermedades respiratorias es imposible. Claro que hay síntomas más comunes en unas que en otras. Pero no hay nada cien por cien descartable. Por eso, si tenemos síntomas que nos hagan sospechar, deberíamos contemplar que puede tratarse de coronavirus. Sobre todo ahora que es tan contagioso.

Porque, básicamente, la lista definitiva de síntomas no existe. Por mucho que la representemos con dibujos y colorines en una infografía. 

Es muy difícil diferenciar los síntomas de ómicron de otras variantes

Para saber si una persona se ha contagiado con una u otra variante no basta con hacerle una PCR. Mucho menos un test de antígenos. Es necesario secuenciar el material genético del virus que ha causado la infección. Y eso no se hace por norma, básicamente porque sería inviable.

Ya hemos visto en otros artículos que la PCR es como una fotocopiadora molecular. Busca una secuencia concreta que solo tienen el SARS-CoV-2 en su ARN y, si da con ella, empieza a sacar copias. Así sabemos si alguien está infectado. Incluso podemos calcular la carga viral gracias a un valor, conocido como CT, que nos dice cuántas vueltas ha tenido que dar la fotocopiadora hasta encontrar la secuencia del virus. A más carga viral, más fácil será encontrarlo y, por lo tanto, menos vueltas habrá que dar. Por eso, una carga viral alta está representada con un CT bajo.

No todas las muestras se pueden secuenciar para saber de qué variante de coronavirus son

Ahora bien, un pico de contagios de coronavirus es como la copistería de una Universidad en época de exámenes. Las fotocopiadoras estarán a pleno rendimiento. Difícilmente podrán hacerse cargo de todo. Pero imaginemos que, además, quienes se encargan de la fotocopiadora no solo tienen que sacar copias, sino que también se les pide que lean al completo el texto que fotocopian. Eso no sería viable. Secuenciar el material genético del virus es casi equivalente a leer el texto que se fotocopia, por lo que no se puede hacer con todas las muestras. Solo se hará con algunas. 

Y esa es la razón por la que ni siquiera podemos tener claros los síntomas que diferencian a unas variantes de otras.  Nos lo ha explicado en entrevista con Hipertextual Juan Martín Fernández, médico especialista en medicina familiar y comunitaria en el Centro de Salud de Beniopa, en Gandía. “Desconocemos las variantes en cada caso particular, pues no se estudian en todos los casos sino en muestras específicas en cada centro de salud”. En cuanto a ómicron, hay indicios de que su sintomatología es bastante diferente, pero tampoco se puede hacer una lista clara. “Según comparten algunos estudios realizados a nivel internacional, predominan los síntomas respiratorios altos (congestión nasal por ejemplo) y la anosmia y disgeusia (pérdida del olfato y el gusto) tan características de otras variantes son menos frecuentes”. Además, parece ser que es más leve, aunque en esto posiblemente también tiene mucho que ver la vacunación.

Los casos aislados no nos dicen nada

La ómicron es ya la variante predominante de coronavirus en muchos países. Sin embargo, cuando apenas había comenzado a expandirse por Sudáfrica ya había algunas listas de síntomas para diferenciarla de otras variantes y virus respiratorios.

Sobre todo en los informativos comenzaron a correr como la pólvora esas infografías en las que podía incluso verse un síntoma que había afectado a un niño en Sudáfrica. ¿Pero cómo sabemos que realmente ese síntoma fue consecuencia del coronavirus? Se necesitarían más casos para estudiarlo. Y, en el caso contrario, ¿cómo sabemos que no tiene nada que ver?

A veces no se puede hacer si un síntoma aislado se debe al coronavirus, incluso con un diagnóstico positivo

En muchos casos es difícil saber si, por ejemplo, un dolor de garganta en un paciente positivo es consecuencia del SARS-CoV-2 o de una irritación por otro motivo. El médico entrevistado por este medio nos cita como ejemplo las famosas placas en la garganta, conocidas médicamente como angina pultácea. “El exudado amigdalar se da tanto en infecciones virales como bacterianas”, aclara. “Incluso hay estudios que demuestran que es más frecuente en infecciones virales. He tenido, y esto como experiencia individual, dos casos de angina pultácea con resultado de tests para SARS-CoV-2 positivos. Pero podría deberse tanto al propio coronavirus, como a una coinfección viral o bacteriana asociada”. Porque sí, aunque ahora se le ponga nombre a la coinfección de coronavirus y gripe, esto no es algo nuevo. Probablemente en la mayoría de casos pase desapercibido, pero ocurre.

¿Entonces no podemos diferenciar los síntomas?

El SARS-CoV-2, tanto con ómicron como con otras variantes, afecta a diferentes sistemas, no solo al respiratorio. Por eso, si bien los síntomas respiratorios son los más comunes, también puede generar, entre otros, problemas digestivos o dermatológicos. Casi cualquier cosa puede ser, aunque nosotros también nos conocemos a nosotros mismos y si la noche anterior hemos cenado más de lo habitual posiblemente un dolor de estómago posterior sea más una digestión pesada que un síntoma de coronavirus. Siempre que no sepamos de ningún contacto estrecho, claro.

Sin embargo, son sobre todo los síntomas respiratorios, sean del tipo que sean, los que deben ponernos en mayor alerta. “Desde un punto de vista estrictamente sanitario, lo correcto sería que ante cualquier infección respiratoria alta, sea o no por COVID, la persona se confine en su domicilio”, cuenta Fernández. “Con respecto a la COVID, debería confinarse y aislarse hasta realizar los tests específicos y descartar”. 

No obstante, el sanitario recuerda que en atención primaria se valora cada caso de forma individual, “no solo en el contexto sanitario sino también en el socioeconómico, laboral, familiar y educativo de cada persona”. Esta es la razón por la que se han reducido de 10 a 7 los días de aislamiento en positivos y cuarentenas en no vacunados. Pero se reducen para personas asintomáticas. “En caso de COVID y síntomas no deberían acudir al centro de trabajo bajo ninguna circunstancia”.

Medakit (UNsplash)

¿Cómo debemos proceder?

Generalmente, si tenemos síntomas que podrían ser coronavirus y conocemos que hemos tenido un contacto debemos autoconfinarnos a la espera de test. Pero incluso si no sabemos de ningún contacto, ahora que hay tanta transmisión comunitaria, también puede ser necesario si solo notamos síntomas.

Afortunadamente, en la actualidad disponemos de una buena herramienta para estos casos, que son los test de antígenos. “En caso de test de antígeno positivo realizado por ejemplo en una farmacia y síntomas compatibles a veces asociados a un contacto conocido, en la situación actual no deberían acudir al centro de salud presencialmente”, aclara el médico de familia. “En personas autoválidas que no necesitan por ejemplo informes médicos como baja laboral, podrían realizar el tratamiento y observación en su domicilio, y tratarse con paracetamol de 650 mg, que es de venta libre, siempre que no haya contraindicaciones”. 

Incluso con un test de antígenos negativo, si hemos tenido un contacto estrecho, debemos seguir con cautela

Además, con el protocolo actual, se debería realizar un aislamiento de 7 días desde el inicio de los síntomas, siempre que en los tres últimos ya no haya sintomatología. Si no, se debe alargar más. Y también sería ideal realizar un test de antígenos nuevo antes de volver a salir.

Estos test de farmacia son muy útiles en situaciones como la que estamos viviendo con la ola de casos de ómicron. Pero no podemos olvidar que suponen una herramienta más. Si el test de antígenos nos da negativo y somos contacto estrecho o tenemos síntomas deberemos evitar reunirnos, especialmente con personas vulnerables. Y esto es aplicable a cualquier síntoma respiratorio. Incluso para cansancio o dolor de cabeza si creemos que no hay motivos externos para padecerlo. Digan lo que digan las infografías.