La gran mayoría de los slasher, o al menos los anteriores a la célebre Scream del ‘96 y que tiene continuidad en Scream 5 , no daban gran importancia a la identidad de su asesino. Después de todo, el verdadero problema era lo que hacía el desconocido con un cuchillo afilado entre las manos. Pero después de que Wes Craven reinventara el género y convirtiera el argumento en un ingenioso mecanismo de pistas falsas, todo cambió. De pronto, el rostro de la máscara de Ghostface se convirtió en uno de los puntos centrales del argumento. También, en la forma en que la historia combinaba las muertes más sangrientas con la intriga y el suspenso. 

Scream 5, la heredera más directa de la original, vuelve a utilizar la fórmula. Además agrega algunos ingredientes formidables. Deja claro que cualquiera puede ser un asesino y que puede estar sonriendo a tu lado todo el rato. En la actualidad, el giro de trama parece gastado debido a la repetición de la idea en todas las sagas deudoras de Scream. Pero la nueva entrega de la franquicia logra avanzar hacia un terreno mucho más complejo y apostar aún más alto en la tradicional revelación final. 

Por supuesto, lo hace echando mano a toda la combinación de elementos que sostienen su argumento. Desde la percepción del pueblo pequeño con grandes secretos hasta los viejos rostros de la franquicia que se unen a la película. Todo en Scream 5 está construida para que el misterio final sea un giro de guion conveniente. Es a la vez lo que une toda la trama a las secuelas que le precedieron y a la obra original. Se trata de un prodigio de metaficción inteligente que logra mantener su secreto con ingenio hasta el gran final.

El final de Scream 5 es muchas cosas a la vez

Fotograma de 'Scream 2' - Dimension Films

Scream 5 comienza con una escena homenaje protagonizada por Tara, el personaje de Jenna Ortega. Su muerte provoca que su hermana Sam (Melissa Barrera) regrese a la clásica Woodsboro para comprender qué ha sucedido. Poco después, la película relata que Sam huyó del pueblo al descubrir que era la hija Billy Loomis (Skeet Ulrich). Como los fanáticos recordarán de inmediato, se trata del asesino de la película original. La eventualidad provoca que el crimen de Tara y el regreso de Sam sean sucesos más complicados de lo que parecen.

Con Sam regresa Richie (Jack Quaid), quien se revela en el final como uno de los asesinos. Lo mismo que Amber ( Mikey Madison ), una de las amigas de Tara. Al final, la gran pregunta es por qué ambos decidieron esconderse detrás de la máscara de Ghostface para asesinar. Y hacerlo de forma tal que recordara los ya clásicos y conocidos asesinatos del pueblo. 

Para comprender el final de Scream 5 y el motivo detrás de los actos de sus asesinos, hay que recurrir a la metaficción. La gran escena cierre se desarrolla en la casa de Stu Marcher, el cómplice de Billy. Es aquí cuando todos los hilos se unen. Los padres de Amber compraron la casa, lo que le despertó una curiosidad malsana sobre los asesinatos en su hija. En medio de su larga investigación sobre los sucesos de Woodsboro logró dar con Richie. Para ambos, la forma en que la cultura pop explotó los crímenes fue una “decepción”. Tanto como para tomar la decisión de crear una nueva ola de crímenes que inspirara mejores películas y mejor material sobre los brutales crímenes. 

Por supuesto, a la manera de Scream, Richie y Amber también esperaban involucrar a terceros en los asesinatos. En este caso, a Sidney Prescott (Neve Campbell), Gale Weathers (Courteney Cox) y por supuesto a Sam, como hija de un asesino. Pero las cosas resultan más complicadas hasta llevar la trama a su sangriento y enrevesado final.

Scream 5 celebra la tradición de los asesinatos con un motivo y lo hace, apelando a la franquicia entera. Y sin duda, es uno de los puntos fuertes de su gran propuesta para refrescar la premisa del asesino enmascarado. Una vuelta de tuerca que es mucho más que un homenaje al original y sí, un nuevo camino para una saga que regresa en plena forma.