El régimen político de China es una dictadura y quizá deberíamos recordárselo a la gente más a menudo. Para que no se le olvide la indignación que debe causarle a cualquier demócrata. Si no, las propias autoridades del país ayudan. Se encargan de vez en cuando de que no nos despistemos sobre cómo se dedican a pisotear los derechos humanos de su ciudadanía. En multitud de ocasiones, por ejemplo, la libertad de expresión. Incluso con obras artísticas extranjeras como El Club de la Lucha (David Fincher, 1999) tras casi veintitrés años de su estreno.

Las redes sociales chinas arden por lo que los suscriptores de la plataforma Tencent Video se han encontrado al final del cuarto largometraje del cineasta estadounidense, que adapta la novela homónima de Chuck Palahniuk (1996). Como los cinéfilos saben de sobra, el narrador sin nombre al que interpreta Edward Norton (El Dragón Rojo) se carga al Tyler Durden de Brad Pitt (Seven), su alter ego imaginario; y provoca una serie de explosiones que destruye los registros bancarios para reiniciar la economía. Pero para lo espectadores chinos hay otra cosa.

Una nueva hazaña de la censura china con ‘El Club de la Lucha’

Tencent Video

“A través de la pista proporcionada por Tyler, la policía descubrió rápidamente todo el plan y arrestó a todos los criminales, evitando con éxito que la bomba explotase”, puede leerse en la versión manipulada del gigante asiático. “Después del juicio, Tyler fue enviado a manicomio para recibir tratamiento psicológico”. Esto supone, no solamente una modificación ridícula para que triunfe la autoridad policial, sino también confundir a los dos personajes de la mente fragmentada del protagonista. Pero lo obtuso es característico de la censura, claro.

Según informa la revista Vice, y con Tencent Holdings Limited negándose a hacer declaraciones, los derechos de El Club de la Lucha pertenecen en China a Pacific Audio and Video Company, una empresa filial de la estatal Guangdong TV; y fue el Gobierno del país quien aprobó la versión adulterada antes de que se vendiese para ser difundida en la plataforma de Tencent Video.

Algo similar había sucedido antes con Cadena perpetua (Frank Darabont, 1994) y El señor de la guerra (Andrew Niccol, 2005). “Cuando la gente te diga que el héroe de Shawshank terminó en prisión nuevamente, que no hubo explosión en El Club de la Lucha y que [el personaje de] Nicolas Cage fue arrestado, te cuestionarás si tu memoria existe de verdad”, ha escrito un internauta en la red social Weibo según Bloomberg. Otra hazaña absurda de la intrépida censura china.