El Gobierno de México está dando mucho que hablar por el anuncio con el que pretende convencer a los mexicanos de la importancia de cuidar la alimentación para prevenir el coronavirus. 

Ha llamado la atención por un lado por lo cómico que resulta ver a un actor disfrazado de coronavirus persiguiendo a las personas que comen dulces y otros alimentos poco saludables. Pero también porque, según muchos expertos, ha puesto el foco en el lugar equivocado.

¿Significa eso que no hay que comer sano para prevenir la COVID-19? No exactamente. Por supuesto, nuestro sistema inmunitario se verá muy beneficiado de una alimentación saludable. Eso nos ayudará a luchar más eficazmente frente al coronavirus o frente a cualquier otro patógeno. Sin embargo, el brócoli no es una vacuna. Comer sano es necesario ahora y siempre, pero no es esa prioridad sobre la que hay que concienciar ahora especialmente. Dos años después del inicio de la pandemia sabemos cuáles son los puntos débiles del virus, por lo que la concienciación debería ir en esa dirección. Pero vayamos al principio de todo esto. ¿Qué pasa entonces con la alimentación?

Las ventajas de una alimentación saludable

Para tener un sistema inmunitario fuerte es importante tener una alimentación nutritiva. Es decir, es bueno evitar un exceso de azúcares y grasas saturadas, a la vez que potenciamos el consumo de fibra, grasas saludables, vitaminas y minerales.

Si estamos sanos y comemos adecuadamente, no necesitamos suplementos para mejorar nuestras defensas

De hecho, hay algunos nutrientes y alimentos concretos que se relacionan con un mejor funcionamiento del sistema inmunitario. Por ejemplo, el zinc, la vitamina B6, la vitamina C o los probióticos. Todos ellos se obtienen fácilmente en la dieta, por lo que no es necesario recurrir a suplementos para mejorar el sistema inmunitario. Esto es algo que se ha dicho especialmente con el zinc, que suplementarlo puede ayudarnos a lidiar contra las infecciones.

No obstante, en 2007 se publicó un estudio en el que se demostraba que dicha suplementación no mejora la competencia inmunitaria de pacientes sanos con edades entre los 55 y los 70 años. Puede ser necesario en casos concretos, en personas enfermas, pero no se debe extender a toda la población.

Con las vitaminas pasa también algo parecido. La B6, por ejemplo, ha mostrado mejorar la respuesta inmunitaria en pacientes críticos. Aunque los estudios que apuntan en esta dirección no son muy extensos. Y la vitamina C, relacionada tradicionalmente con la prevención de enfermedades respiratorias, tampoco parece cumplir lo que promete.

Por supuesto que es saludable y que necesitamos un aporte adecuado para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. Pero tomar más alimentos ricos en ella o incluso suplementos no nos ayudará a prevenir ni el coronavirus ni ningún otro patógeno respiratorio. Sí que es verdad que existen algunas evidencias científicas de su eficacia, pero son muy débiles. En general, no parece que la población general se pueda ver beneficiada de su consumo más allá de un aporte normal. También se han hecho estudios específicos sobre sus efectos en pacientes con COVID-19 y, si bien algunos apuntan a una ligera mejoría en pacientes graves, en general no parece que haya diferencias para la población que toma un mayor aporte de la misma.

En definitiva, una alimentación saludable es un punto a favor para el correcto funcionamiento del sistema inmunitario. Pero que nuestras defensas estén fuertes no nos evitará contraer el coronavirus, como se puede extraer del anuncio del Gobierno de México. 

El anuncio que apunta a un arma equivocada contra el coronavirus

No es malo hacer un anuncio animando a la población a mantener una alimentación saludable. Todo lo contrario.

Un sistema inmunitario fuerte será un buen aliado, pero no nos evitará que enfermemos gravemente como lo hace la vacuna

El problema es que enfocarlo a la prevención del coronavirus puede dar lugar a ideas equivocadas. Basta con pasar un poco de tiempo en la jungla de las redes sociales para descubrir a muchísimas personas que defienden que no necesitan vacunarse porque mantienen una vida sana, con alimentación y hábitos adecuados. Así, creen que su sistema inmunitario tendrá todo lo necesario para combatir al virus si se enfrenta a él. Y eso no es del todo cierto.

El SARS-CoV-2, causante de la COVID-19, ha mostrado poder atacar sin compasión a personas totalmente sanas. De hecho, se cree que algunos de los casos mortales en jóvenes se han dado precisamente por algo conocido como tormenta de citoquinas, que se da con sistemas inmunitarios fuertes y sanos. No es la regla general, pero puede ocurrir.

Por lo tanto, la única forma real de prevenir la infección es la vacuna. De hecho, ni siquiera las vacunas de las que disponemos la previenen totalmente, pero sí que evitan con una probabilidad muy alta que la enfermedad llegue a ser grave. Si a eso le sumamos un sistema inmunitario sano por una dieta adecuada, mejor que mejor. Pero eso ya debería ir implícito en otras campañas. Ahora, se debe animar a la población para que se vacune, para que use mascarillas en interiores, para que ventile las estancias y evite las aglomeraciones. Todo eso sí que nos ayudará a alejarnos del coronavirus en la medida de lo posible. Un anuncio que diga todo eso sería perfecto.