Steve Jobs

Steve Jobs tenía fama de no quedarse callado. De siempre dar una opinión, si la tenía, sobre lo que le rodeaba. La comida, sus coches, la arquitectura, productos de la competencia y propios. Por odioso que suena, el genio en la mayoría de las ocasiones tenía razón. Desde su perspectiva perfeccionista no le quedaba otra que opinar acerca de todo lo que no le gustaba. Y una vez le tocó a una película de Marvel.

La víctima de las críticas del fundador de Apple fue, en concreto, Iron Man 2, que la vio cuando llevó a su hijo Reed, en aquel entonces de nueve años, al cine a verla. Pero a ambos les disgustó tanto, que Steve Jobs decidió llamar al día siguiente a Bob Iger, CEO de Disney para hacerle saber sus opiniones.

Jobs tenía el derecho de hacerlo, además. Después de que Disney compró Pixar, el directivo formó parte del consejo de administración, además de ser amigos. "La película es una mierda", le dijo. Ahora sabemos del intercambio entre ambos directivos por el libro que publicó Iger: Lecciones de liderazgo creativo: Mi gran aventura al frente de la empresa que ha convertido la magia en realidad.

Iger explica: "no era una obra maestra, pero no podía permitir que Steve pensara que siempre tiene la razón". Le respondió con cifras de recaudación de taquilla durante el primer fin de semana de ambas películas: 98,6 millones de Iron Man y 128 millones de dólares de Iron Man 2. Y ahí se zanjó la discusión.

Iron Man 2, la película que hizo posible el Universo Cinematográfico de Marvel, a pesar de Steve Jobs

Y es que, muy a pesar de Steve Jobs, fue Iron Man 2, con todas sus profundas imperfecciones, la película que hizo posible el Universo Cinematográfico de Marvel. Disney había comprado Marvel hace apenas un año, la producción ya habá arrancado mientras se finalizaban las discusiones de adquisición.

Sí, Iron Man fue un éxito inesperado en 2008 y Jon Favreau nos sorprendió. Contra todo pronóstico, lo hizo bien, la película es redonda y es buena. Era un superhéroe relativamente desconocido, en comparación con Superman, Batman o Spider-Man. Pero con Iron Man 2, se tenía que demostrar que no era solo eso, un golpe de suerte. Además, Disney ya estaba detrás del estudio.

Problemas de producción, guión, dirección y presiones corporativas aparte, Iron Man 2 consiguió su cometido y sirvió como palanca para empezar la producción de otras películas de superhéroes de un Marvel que en aquella época estaba, curiosamente, recuperándose de una de las peores épocas financieras de su historia. Algo que hoy es completamente impensable. Eso sí, a Favreau lo reemplazaron como director por Shane Black para Iron Man 3. Años más tarde se redimiría dentro de Disney con The Mandalorian.

Steve Jobs no tuvo la oportunidad de ver muchas más películas del Universo Cinematográfico de Marvel antes de su lamentable muerte. Pero su pasión por todas las cosas es una lección para todos hasta el día de hoy.