Las misiones Artemisa están cerca. Pronto, la primera mujer pisará la Luna. Probablemente a lo largo de la década de 2030 consigamos el ansiado sueño de enviar seres humanos a Marte. Pero no nos equivoquemos: el planeta rojo es un lugar inhóspito. Por ello, los rover de la NASA, como en este caso Curiosity, están haciendo investigaciones sobre cómo es vivir allí. De esta manera, con toda esa información podremos enviar materiales y herramientas adecuadas para que los astronautas sobrevivan. Pero ¿cómo está ayudando exactamente Curiosity?

La radiación es un problema grave para nosotros en Marte. Y es que allí la atmósfera es muchísimo más fina que la de la Tierra y no la filtra. Por desgracia, la radiación es perjudicial para la salud de los seres humanos; pero también para algunas de las herramientas de soporte vital, que pueden estropearse. Para solucionar este es posible que tengamos que si llegamos a pasar tiempo en el planeta vecino será bajo su superficie, como ya hemos contado otras veces en Hipertextual. Seguramente en las cuevas o túneles de lava marcianos. Pero para saberlo con certeza necesitamos saber si estos lugares sí son seguros para nosotros. Y el Curiosity de la NASA puede ayudarnos a dar una respuesta con uno de sus instrumentos: Detector de Evaluación de Radiación (RAD).

Los datos de la radiación recogidos por Curiosity en Marte

Los datos recogidos por el RAD de Curiosity apuntan a que " el uso de materiales naturales como la roca y los sedimentos de Marte podría ofrecer cierta protección contra esta radiación espacial siempre presente", tal y como apunta en un comunicado de prensa la NASA. O al menos esta es una de las conclusiones que se pueden extraer de un estudio realizado por el rover de la agencia espacial publicado este verano en JGR Planets. Los datos analizados se recogieron en un acantilado llamado Murray Buttes entre el 9 al 21 de septiembre 2016; pero no dejan de ser relevantes. O como mínimo nos dan una pista de lo que los astronautas podrían encontrarse al llegar al planeta rojo.

En este lugar, la radiación general era un 4% menor que en otras zonas de Marte. "Más significativamente, el instrumento detectó una disminución del 7,5% en la radiación de partículas neutras, incluyendo los neutrones que pueden penetrar la roca y son especialmente dañinos para la salud humana", indica el comunicado de la NASA. "Estas cifras son lo suficientemente altas desde el punto de vista estadístico como para demostrar que se debió a la ubicación de Curiosity al pie del acantilado y no a los cambios normales en la radiación de fondo", añade la agencia espacial.

"Hemos esperado mucho tiempo a que se dieran las condiciones adecuadas para obtener estos resultados, que son fundamentales para garantizar la exactitud de nuestros modelos informáticos", afirma en el comunicado Bent Ehresmann, investigador del Southwest Research Institute y autor principal del reciente trabajo. "En Murray Buttes, por fin tuvimos estas condiciones y los datos para analizar este efecto". Pero la cosa no queda aquí. Es importante seguir investigando para saber en qué zonas la radiación desciende. "Ahora estamos buscando otros lugares donde la RAD pueda repetir este tipo de mediciones", señala el investigador.

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Las partículas solares

En nuestro planeta estamos protegidos de las tormentas solares gracias al campo magnético terrestre; pero no sucede lo mismo en Marte

La mayoría de datos recogidos por RAD son de rayos cósmicos, es decir, vienen del universo. Esto es a lo que se le conoce como "radiación de fondo" y es perjudicial para nuestra salud. Sin embargo, una radiación "mucho más intensa" nos llega desde el Sol tanto a la Tierra como a Marte. En nuestro planeta estamos protegidos de las tormentas solares gracias al campo magnético terrestre; pero no sucede lo mismo en el planeta vecino.

"Los rayos cósmicos, la radiación solar y las tormentas solares son componentes de la meteorología espacial, y el RAD es un puesto avanzado de meteorología espacial en la superficie de Marte", explica en el comunicado Don Hassler, científico del Southwest Research Institute e investigador principal del instrumento RAD.

"Las observaciones del RAD son clave para desarrollar la capacidad de predecir y medir la meteorología espacial; la influencia del Sol sobre la Tierra y otros cuerpos del sistema solar", comenta también en el comunicado Jim Spann, jefe de meteorología espacial de la División de Heliofísica de la NASA. "A medida que la NASA planea eventuales viajes humanos a Marte, el RAD sirve como un puesto de avanzada y parte del Observatorio del Sistema Heliofísico -una flota de 27 misiones que investiga el Sol y su influencia en el espacio- cuya investigación apoya nuestra comprensión y exploración del espacio."

Ahora, el Sol está empezando un nuevo ciclo de actividad. Esto significa que el RAD de Curiosity recibirá aún más radiación en forma de tormentas solares y nos dará más datos. Esto es esencial para planear futuras misiones a Marte. No podemos enviar a nuestros astronautas sin saber cómo van a afectarles los rayos cósmicos y la radiación de las tormentas solares. Esta es una oportunidad única para entender mejor a nuestro astro; pero también al planeta rojo.