La serie de Arcane: League of legends llegó a Netflix para demostrar varias cosas a la vez. Que las adaptaciones fieles y de interés de videojuegos son posibles. Que pueden ser sofisticados productos de calidad. Y que el medio que se utilice para contar una historia querida por los fans de todo el mundo es importante. 

En el caso de Arcane: League of legends, la animación es clave al momento de narrar una historia compleja y con varios niveles de interpretación. En especial, cuando logró dotar a sus personajes de una rara solidez y un concepto artístico, que rinde homenaje al material original.

Riot Games logró crear lo que parece la perfecta combinación entre un apartado visual impecable y una historia correcta. El resultado es un éxito resonante que logró destronar a El juego del calamar como el programa más visto de Netflix en apenas una semana.

La animación, esa rara mirada a un universo nuevo 

La serie de Riot para Netflix ha tomado la inteligente decisión de usar una animación en apariencia tradicional para sustentar su historia. A diferencia de Blade Runner: Black Lotus de Adult Swim y Crunchyroll (con una clara apariencia tridimensional y futurista), Riot se decantó por un aspecto casi inocente. 

La apuesta permite a la serie construir la historia que se apoya casi por completo en lo visual para narrar un argumento complicado. En especial, cuando el guion de Arcane: League of legends se apoya en la posibilidad de narrar una historia de origen. La llegada al mundo de las series de los campeones Vi y Jinx, Jayce y Viktor se analiza desde un ángulo humano. Pero también, desde el punto de vista de su interacción con los formidables escenarios de contexto que le rodean. 

Para asombro de los fans y espectadores, Arcane: League of legends recorre las emblemáticas ciudades de Piltover y Zaun desde colores y formas. Una decisión acertada al momento de brindar a la historia dobles y triples capas de significado y una acertada construcción visual. 

Piltover, la capital tecnológica y símbolo de prosperidad de League of legends se muestra en tonos brillantes y una colección de imágenes impactantes. La noción sobre el poder de la ciudad ficticia llega a su versión televisiva en medio de una concepción de equilibrio entre magia y avances técnicos. En cuanto a Zaun, la estética industrial se sitúa entre una acertada paleta de grises y tonos cobrizos crea una eficaz sensación de enigma a medio relevar. 

Arcane: League of legends, un cúmulo de buenas decisiones

Riot ha dejado en manos del estudio de animación francés Fortiche (conocido por el video Warriors de Imagine Dragons) su apartado visual. El resultado es una combinación entre lo estéticamente atractivo y también una fluidez de movimientos que sorprende. En especial, en los primeros capítulos de Arcane: League of legends en los que el argumento sigue a personajes a través de espacios y lugares distintos. 

Por supuesto, se trata de una decisión que sorprendió a los fans. Los más recientes proyectos de animación de estudios y casas productoras (como la ya emblemática ¿Qué pasaría si…? de Marvel) han optado por lo fastuoso. Pero al contrario, Riot parece tener mucho más interés en un mundo colorido y resplandeciente.

El resultado impecable recuerda a los celebrados Tales of Runeterra, la serie de cortos de animación que muestran diferentes lugares de League of legends. Con la misma vitalidad y atención a los detalles que la colección de relatos, Arcane es un experimento estético y visual sobresaliente. Uno además, que demuestra que en una época en la que la tentación del live action es inevitable, aún hay interés por productos más meditados.