Arcane: League of Legends de Riot Games para Netflix podría ser tomada de forma equivocada como un producto menor. O incluso un añadido estratégico de promoción y publicidad para el conocido juego MMORPG. Pero, en realidad, la serie de Netflix es mucho más una historia de origen que aspira a la independencia de una producción derivada. También es un homenaje brillante para la legión de fans que convirtió a League Of Legends en un hito de la historia de los videojuegos. 

Con su aire sofisticado, elegante, profundo y un apartado visual meticuloso, Arcane: League of Legends es una caja de misterios. La serie analiza y amplía el mundo de la franquicia, pero lo lleva a un espacio narrativo. El casi inabarcable universo de su par en el mundo del juego, tiene un lugar en arcos narrativos pulcros. También una aproximación al recorrido del juego como fenómeno cultural. La serie no olvida el origen que le sostiene y también insiste en evolucionar hacia un sentido de la narración propia. 

Resulta extraordinario la forma en la que el programa toma decisiones acertadas al crear una robusta historia de origen para sus personajes. A la vez, mantiene una elaborada visión sobre el material de origen que le permite expandir la visión en varias direcciones distintas. Arcane: League of Legends es mucho más que un añadido circunstancial a una historia mayor. Es una pródiga versión de un mundo complejo que aprovecha las ventajas del lugar narrativo del cual procede. 

Huyendo de los tópicos del género

La serie de Netflix logra evitar las habituales trampas en shows semejantes y crear la condición esencial de toda adaptación. Puede ser comprendida, disfrutada y analizada tanto por los jugadores devotos como por neófitos. Esa cualidad dual, convierte al argumento  –un camino del héroe de singular belleza – en una historia con poder propio. Pero lo que es aún más importante, con una vitalidad añadida que sorprende por su eficacia. 

A medida que avanza, Arcane: League of Legends deja claro que su objetivo es crear una percepción sobre la historia que cuenta. De dos niñas abandonadas al encuentro fatídico entre dos campeonas. La serie tiene un sentido de la espectacularidad que se apoya en su animación y en un guion intuitivo que no deja cabos sueltos. Poco a poco, la historia agrega elementos y crece en sí misma para alcanzar una rápida madurez. Para los jugadores será una considerable sorpresa encontrar a sus personajes convertidos en seres tridimensionales y complejos. Para el espectador casual será una refrescante segunda óptica sobre un recorrido doloroso hacia la expiación.

Cualquiera sea la forma en que se comprenda a Arcane: League of Legends hay una ventaja considerable. Es una producción pensada y sostenida para alimentarse de sus abundantes códigos y subtramas. Para integrar, quizás en temporadas siguientes, los elementos de una mitología poderosa. Un recorrido que en la primera temporada Arcane: League of Legends, apenas comienza a vislumbrarse. 

'Arcane: League of Legends', un mundo en plena formación

El primer capítulo de Arcane: League of Legends está dedicado por completo a la historia de origen de Vi y Jinx, hermanas y campeonas. Los emblemáticos personajes de la saga tienen en la serie un lugar destacada; además, son un punto integral en su argumento. Tanto una como la otra, son los pilares de esta reestructura inteligente y audaz sobre el universo de League of Legends. El guion dota a ambos personajes de una marcada personalidad y conserva sus puntos más altos.

Sobrevivientes, unidas por un vínculo emocional complejo y también atadas entre sí hacia un destino inevitable, recorren un camino el paralelo. Si algo sorprende de los primeros capítulos de la serie, es la forma en cómo la relación se refuerza y se replantea. De la Vi que sostiene y protege a Jinx, la relación se vuelve intelectual, emocional y visualmente demandante. La producción toma la relación entre ambas como una especulación acerca de cómo evolucionarán el resto de los personajes. 

Y logra una mirada analítica acerca de la manera en que cada uno de ellos debe interactuar para comprenderse como reflejo espejo. Las dos hermanas, abatidas, víctimas y por último símbolos, son algo más excusas para mostrar el conocido mundo de League of Legends. Son expresiones de un mito que los fanáticos conocen en toda su extensión, por lo que de alguna u otra forma son guías en este recorrido. 

Por si eso no fuera suficiente, la serie toma como escenario a Piltover, la próspera y tecnificada ciudad de Runaterra. En la serie se trata del punto más alto de la bonanza económica y la prosperidad. Un santuario en plena pujanza que se extiende ante los pies de una jovencísima Vi con toda su aire de amenaza majestuosa. También explora a detalle el conflicto con Zaun, su distrito inferior y reverso oscuro. Sorprende la forma en que Arcane: League of Legends, logra plantear con algunas escenas bien concebidas, la oscuridad de un lugar sostenido por sus horrores. Tanto como para que sea inevitable que la serie se haga cuestionamientos inteligentes sobre la decadencia, el miedo y la perdición.

Arcane: League of Legends también analiza las estrechas, complicadas y sutiles relaciones entre magia y tecnología. Lo hace en el mismo tono y concepto de la Saga, pero brindándole un contexto casi mitológico pulcro. La historia de los personajes poco a poco se enhebra con un universo que tiene su propia dinámica. Ambas a la cosas a la vez, brindan a la serie sus momentos más duros, emocionales y mejor narrados. 

El tiempo y todas las miradas hacia el futuro

Sin duda, los primeros episodios de Arcane: League of Legends están destinados a construir y sostener lo que sea que vendrá después. La historia, que en apariencia comienza con un ritmo sencillo y envolvente, muy pronto abre puertas hacia lugares desconocidos. A partir del cuarto episodio es evidente que el equilibrio de las fuerzas, las batallas, luchas y rivalidades cambia por completo. Y esa transformación será esencial para el brillante desempeño narrativo de una serie que tiene la curiosa misión de introducir elementos con cuidado. 

Poco a poco, el mundo creado por millones de fans en League of Legends comienza a mostrarse en su impecable adaptación. Y este es quizás, el más sincero y emocionante homenaje para una generación de jugadores que han creado un fenómeno único. Si algo puede decir de la serie es que tal y como Riot prometió, Arcane: League of Legends es un tributo. Es un reconocimiento a la pasión de varias generaciones de jugadores. Quizás, su punto más alto y poderoso en medio de una épica historia que sostiene algo más grande.