Antes de ir a por el largo, el alicantino Alberto Evangelio ha dirigido un buen número de cortometrajes, como La cruz, Alexis (2012) o Casa (2019), y hasta una serie de televisión con Ana Lorenz: la valencianísima Diumenge, paella (2020), que consta de trece episodios. Después, llegó Visitante (2021), que ha competido en la Sección Oficial del reciente Festival de Sitges.

“Quería hacer una película claustrofóbica, con pocos decorados, que pusiera límite a los personajes y cuestionara los caminos que elegimos en la vida; algo que me interesa mucho. Como la maternidad y la culpa”, nos dice en una entrevista. “Y pensé que, con el resorte del fantástico, de estos viajes interdimensionales, podía abordar todo esto y poner a los personajes en esas situaciones”.

Para Alberto Evangelio, lo bueno de la fantasía o el terror es que “te da mucha libertad y te permite hablar de temas profundos de una manera visual o con recursos que, de otra forma, no se pueden utilizar”. Por esa razón ha elegido este género para su ópera prima; en un rodaje “como una guerra, con un equipo muy grande, todos a una, y poco presupuesto”, por lo que debía “dedicarle más energía”. Pero es una guerra que “han ganado” y, por eso, se ha podido ver Visitante en el Festival de Sitges, “donde más les han apoyado con los trabajos previos”.

Lo que el director de ‘Visitante’ ha aprendido con ella

Beniwood

“A nivel de montaje, cuando un director afronta su primer largo, creo que es especial”, prosigue. “Porque nunca se ha encontrado con tener que contar una historia con esa duración”. Tenía experiencia en el formato breve, claro; por sus nueve cortometrajes y la serie televisiva, que, “como se trata de capítulos cortos, se parecen a cortometrajes”. Pero “un largo es de una duración de novena, cien minutos, y para esta fase, es muy importante que estés bien asesorado. Porque se deben tomar muchas decisiones narrativas que son muy importantes para narrar la historia a las que te enfrentas por primera vez”.

Hay que sostener un filme como Visitante todos esos minutos. “Esa parte es lo que me ha sorprendido porque además soy montador de todo lo que hago prácticamente ─y aquí he montado con Luis de la Madrid [Verónica], que es un grande─, y la película me ha exigido más de lo que me esperaba [en ese apartado]”, admite Alberto Evangelio.

El cual, así mismo, la ha producido también y ha firmado el guion; y si uno considera que, aunque aquí es obra de Carlos Jara [El instante decisivo], en sus comienzos compuso además la banda sonora de cortos como Turno de noche (Víctor Palacios, 2009) o el mencionado La madre, existe en su caso cierta tendencia a ocuparse de diversas labores. Pero no por una conciencia autoral.

“En principio, lo hago porque es a lo que estoy acostumbrado”, puntualiza. Es lo que ocurre “una vez que te embarcas en proyectos y cuentas una historia que escribes tú mismo y sabes cómo la quieres rodar y montar”. No obstante, “ahora que espera llevar a cabo alguna otra película, si puede contar con más medios, le gustaría tener un equipo más grande”.

Es decir, “si puede disponer de un montador y estar él supervisando el montaje, mucho mejor”; por el punto de vista distinto que le va a enriquecer. Y, respecto a la banda sonora, igual. Si trabaja con un buen músico, “es mucho mejor que hacerla uno mismo” pues, “por muy claro que lo tenga, seguramente no será con los recursos de un especialista”.

Los espejos de cine en los que se mira Alberto Evangelio

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La elección del reparto de Visitante que, según Alberto Evangelio, sencilla en cierto modo. “Era la gente que yo quería”, reconoce. “Con Sandra Cervera [Paquita Salas] llevo colaborando años y sabía que quería que interpretase a Diana, de Iria del Río [Antidisturbios] me gustaba mucho su naturalidad en todo lo que había visto de ella y me encajaba a la perfección para el personaje de Marga, así que estoy muy contento. Y con Jan Cornet [Luces rojas] y Miquel Fernández [Fariña] porque quería dos personajes masculinos que contrastaran y creo que los dos funcionan muy bien en ese sentido”.

Por otro lado, como no podía ser de otra manera, el cineasta alicantino es consciente de sus referentes cinematográficos para la realización de Visitante. “A la hora de escribir voy por libre y tampoco estoy pensando en ellos”, nos asegura, “pero creo que en la película se respiran varios”. Y menciona Arrebato (Iván Zulueta, 1979), El ente (Sidney J. Furie, 1982), Donnie Darko (Richard Kelly, 2001), Coherence (James Ward Byrkit, 2013) o pelis de David Cronenberg (Promesas del este) y de Roman Polanski (El pianista).

“Me gusta mucho el cine comercial también”, admite Alberto Evangelio: “Steven Spielberg, M. Night Shyamalan, James Cameron… Y lo más auroral, como La posesión, de Andrzej Zulawski [1981]”. Porque solo con amplitud de miras se pueden proponer historias de cine que expandan los horizontes del público.