El director barcelonés Juanjo Giménez (n. 1963) saltó a la palestra por el cortometraje Timecode (2016), que obtuvo el Goya y la Palma de Oro en el Festival de Cannes, entre otros galardones, y una nominación a los Oscar. Ha realizado otros seis, como Rodilla (2009) o Ascenso (2020), y el largo documental Esquivar y pegar (2010) con Adán Aliaga. Ahora, su filme de fantasía Tres (2021) ha ganado el Premio Méliès de Oro en el Festival de Sitges.

“Viene de dos lugares diferentes que nosotros hicimos converger”, nos cuenta el cineasta. “Uno es que a mí me gusta mucho la posproducción de sonido. No soy profesional pero he trabajado mucho haciendo algún corto y algún largo incluso en el estudio y, cuando pasas doce o catorce horas allí y luego sales a la calle, hay una especie de sensación de que el mundo real tiene una banda sonora y que es como si estuvieses escuchando la vida real con capas, los ambientes…”

“Música no suele haber pero, a veces, también”, prosigue Juanjo Giménez, “o tus colegas te hablan y dudas de si están en sincronía o no. Hasta ese punto llega la paranoia y, con esa pequeña idea, te preguntas: «¿Y si…?». Y eso es la película”. Pero, “hablando con compañeros que son profesionales, le han explicado que esto no es una cosa suya, sino algo muy común”.

Te metes tanto en tu papel de diseñador de sonido que después eres incapaz de abstraerte”, reconoce. “Estás analizando el mundo en esa clave, y eso puede ser un problema pero también puede tener el punto creativo y ponerte a hacer una peli y estar tres años de tu vida intentar levantar algo así”. Además, “hay otro tema, y es que querían hacer una que tuviese un componente fantástico”.

La evolución de la historia de ‘Tres’ y sus posibilidades

Frida

“En la primera versión, [Tres] era el típico ejemplo de película en la que nadie hace caso al loco que dice que el mundo va a implosionar”, nos explica Juanjo Giménez. “Luego, mutó; y no solo una vez, sino muchas veces, porque nosotros llegamos a la conclusión rápidamente de que el delay era una idea muy potente pero necesitaba un cuidado especial; teníamos que establecer unas reglas muy estrictas para ese delay. Por ejemplo: ¿es permanente o llega en ataques?, ¿progresa o es constante?, ¿afecta despacio o al tiempo? Todas esas preguntas que nosotros nos hicimos están respondidas en la película”.

“Tuvimos que pasar por todo ese proceso de definirlo porque abre tales posibilidades de caminos que es imposible abarcarlos todos. Bueno, igual con cinco temporadas estilo Breaking Bad [Vince Gilligan, 2008-2013] podemos llegar y, si alguien me las propone, las hago, ¿eh?”, bromea. Pero debían elegir, y él “cree que la decisión clave, la que marcó muchísimo la película, es asociar ese delay o esa desincronía a un personaje, hacerlo parte de él mismo. Eso marcó todo el desarrollo de la escritura y de la propia peli. Fue un antes y un después”.

El origen de una superheroína

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“Quizá esta película se aleja un poco de ese estándar sobre ver una de género fantástico, porque entra a lo mejor de una forma muy intimista o costumbrista, en la que estás tratando a los personajes de tú a tú”, continúa Juanjo Giménez. “Antes le decían a Marta [Nieto] que es una película que empieza como una de los [Hermanos] Dardenne [Rosetta, El niño] y acaba como Spider-Man [Sam Raimi, 2002], y yo se lo firmo esto”.

Pero se puede “transgredir mucho más cómodamente que si te ciñes a la realidad pura y dura”. Y el realizador catalán no es nuevo en esto: “Ha hecho muchos cortos y digamos que un treinta por ciento tienen ese toque fantástico. O sea, que le gusta [el género], se mueve bien”. Le encantan los cómics, además, “y esta es una película como el número uno de un superhéroe. Y, cuando es fan de uno y no está muy explicado su origen, está intrigado” y quiere conocerlo. Y, en Tres, prácticamente exponen “el origen de una superheroína”.

‘Tres’, una película en manos de la actriz Marta Nieto

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Marta [Nieto] es la peli”, declara Juanjo Giménez. “En el momento en el que la elegimos como protagonista, estábamos en sus manos porque el personaje la tiene en las suyas de tal manera que vive a través de ella. Como en todas las películas pero, en esta, hay este dilema sensorial para el que no teníamos referentes que hacía la cosa bastante más especial”.

Y “vio desde el primer momento que la cosa iba a funcionar porque ella aportó cosas que incluso el guion solo apuntaba y que luego, en el rodaje o en el trabajo con ella, han ido surgiendo. Hasta algunas secuencias las improvisó” el barcelonés “o las desarrollaron juntos, conque ella se implicó de una forma increíble”.

“Cuando tú ruedas una peli de ficción como Tres, en la que las reglas son tan estrictas y todo está tan milimetrado, es difícil salirse de esa planificación”, admite Juanjo Giménez. “Pero, incluso así, os puedo decir que hay tres secuencias que surgieron en el rodaje. La película estaba viva y yo me empeñé en ello también. Hacerla vivir es una misión del director, no hacer algo muerto de salida, y estar pendiente un poco de cómo hacerla crecer hasta el último momento, después de rodada inclusive”.

Los referentes cinematográficos de Juanjo Giménez

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La ley de la calle [Francis Ford Coppola, 1983] es una excepción feliz porque me llegó en el momento oportuno. Aunque hay otras películas de Coppola que me gustan mucho, como La conversación [1974]. Me gusta muchísimo Jim Jarmusch, un referente absoluto; tú ves Dawn by Law [1980] con veinte años y piensas: «¡Hostia!, ¿se puede hacer esto en cine?», y te vuela el cerebro. Y otro director que ahora está muy olvidado y que en su día me marcó mucho es Hal Harley [Trust, Henry Fool], e iba a ver sus películas con devoción”.

Juanjo Giménez también menciona a Luis Buñuel, autor de Los olvidados (1950) o Viridiana (1961), al Víctor Erice de El espíritu de la colmena (1973) y El Sur (1983), a Aki Kaurismaki, con La chica de la fábrica de cerillas (1990) o Nubes pasajeras (1996), y a John Carpenter: “Flipo con La cosa [1982]”, confiesa.

“Y, de gente que hace cine ahora me gusta mucho Chema García Ibarra [Espíritu sagrado], porque es mi colega y creo que hace un cine espectacular. Estábamos hablando de si nuestra película es original, pero las de Chema no son originales, son otra cosa más allá, tres pueblos más para allá de originales”. Y remata: “Os pongo este ejemplo porque a veces dices: «John Ford, Buster Keaton…» Pero Chema García Ibarra también vale”.