Desgraciadamente, la discriminación a las personas negras en el ámbito de la medicina es algo que se ha observado ya en muchas de sus ramas. A veces es algo premeditado. Otras no, pero igualmente resulta preocupante, pues impide que estos pacientes puedan recibir tratamientos adecuados. Es precisamente lo que se acaba de descubrir que pasa a la hora de recetarles fármacos contra el dolor.

Lo explica un equipo de científicos de la Universidad de Denver en un estudio que se acaba de publicar en Social Psychological and Personality Science (SPPS).

Es el resultado de una investigación en la que se demuestra que, al menos en Estados Unidos, los gestos de dolor en las caras de las personas negras se malinterpretan, por lo que finalmente no se les pautan tratamientos adecuados. Esto es algo preocupante; pues, si bien en general muchas personas no reciben tratamientos adecuados para el dolor, a ello se suman casos especiales como este. ¿Pero cómo llegaron a esta conclusión?

¿Dolor real o mentira? Esa es la cuestión

El dolor no se ve. No es una herida, un temblor o un hueso roto. No se manifiesta necesariamente mediante náuseas u otros signos fáciles de detectar y medir. Solo se detecta por la forma en la que lo describe quien lo siente. Pero, por desgracia, este estudio muestra que a veces, al menos en lo que a personas negras se refiere, esa detección se hace incorrectamente. 

El dolor no se ve, por lo que generalmente se mide por los testimonios y los gestos del paciente

Para la realización de dicho estudio, se contó con la colaboración de 904 voluntarios, tanto blancos como negros, algunos sanitarios y otros no.

Todos tuvieron que mirar una serie de fotografías en las que se veía a personas negras o blancas mostrando caras de dolor. Unas veces era dolor real, pero otras veces el gesto era fingido.

Se les pidió que identificaran quiénes mentían y quiénes estaban sintiendo dolor real. Y, curiosamente, tanto los voluntarios blancos como los negros acertaron en buena parte de las fotografías de personas blancas, pero se equivocaron con las negras.

Eran más tendentes a pensar que estas últimas mentían cuando, en realidad, el dolor que mostraban era real. Las consecuencias de esto son bastante graves y se vieron en el siguiente experimento.

Foto por freestocks en Unsplash

Tratamientos inadecuados para personas negras

En el siguiente experimento, se pidió a los participantes que decidieran un tratamiento para cada individuo de las fotografías, según si sus muecas de dolor eran reales o fingidas.

Al no reconocer el dolor en las caras, se pautan tratamientos inadecuados

El resultado fue que, por lo general, los blancos que mostraron dolor real recibieron tratamientos más potentes. En cambio, las prescripciones para las personas negras fueron prácticamente las mismas, sin apenas diferencias entre quienes mintieron y quienes sentían dolor de verdad. 

Cabe destacar que estos resultados solo se han comprobado en Estados Unidos, por lo que habría que ver si ocurre algo similar con las personas negras de otros países.

Lo que está claro es que, aunque sea involuntariamente, se está generando una discriminación que conduce a la prescripción de tratamientos inadecuados en estos grupos de la población. 

Por eso, se debe informar a los médicos, así como a otros sanitarios, para que tengan este factor en cuenta a la hora de evaluar a estos pacientes. Ya se han observado otras diferencias, como el hecho de que los oxímetros no calculan la saturación de oxígeno igual de bien en personas de piel oscura. Ahora, tenemos un nuevo factor a tener en cuenta para que estas personas, que tan mal lo pasan por culpa del racismo en Estados Unidos, no tengan algo más a lo que temer.