El 3 de diciembre de 2020, Warner Bros. anunció un movimiento que cambiaría para siempre la historia del streaming. A causa de la pandemia, todas sus películas de 2021 serían estrenadas de forma simultánea en salas y HBO Max. La decisión, que tuvo un efecto dominó en toda la industria del cine, también impactó en la relación de Warner con algunos de sus cineastas. El caso más sonado, desde luego, fue el de Christopher Nolan.

Casi un año después de aquella sorprendente noticia, la longeva asociación entre Christopher Nolan y Warner quedó completamente desecha. La semana anterior te contamos que el director se quedó con el resentimiento por la situación de Tenet y, por más inverosímil que parezca, comenzó a buscar un nuevo socio para su próximo largometraje. No pasaron muchos días cuando Deadline soltó la noticia bomba: Universal Pictures será la nueva casa de Nolan, ganando así la carrera a otros interesados como Sony Pictures y Apple. ¿Cómo llegamos a este extremo?

La tensión, de hecho, nació apenas algunos días después de que Warner anunció los estrenos simultáneos. Aunque Tenet no estaba incluida entre los filmes "afectados", la nueva estrategia perjudicó a colegas y generó un ambiente de desconfianza de cara al futuro. En una declaración recogida por The Hollywood Reporter el 7 de diciembre de 2020, Christopher Nolan no se guardó ningún comentario negativo contra Warner. Dejó entrever que la compañía usó la COVID-19 como excusa para beneficiar la biblioteca de contenidos originales de HBO Max en el corto plazo.

"Algunos de los cineastas más importantes de nuestra industria y las estrellas de cine más importantes se acostaron la noche anterior pensando que estaban trabajando para el mejor estudio cinematográfico y se despertaron para descubrir que estaban trabajando para el peor servicio de streaming", declaró Christopher Nolan. Además, dejó claro que tanto él como otros directores trabajan para ofrecer la mejor experiencia posible en el cine, una apuesta que Warner no valoró.

Christopher Nolan da la espalda a Warner

Sus palabras eran un augurio de lo que vendría más adelante, un rompimiento sin espacio a la reconciliación. Evidentemente, Christopher Nolan no tardó mucho tiempo en encontrar un nuevo socio. Después de todo, sus películas suelen atraer los reflectores de la industria y son bastante rentables en taquilla. Por lo que sabemos hasta ahora, su siguiente proyecto volverá a la Segunda Guerra Mundial; esta vez para profundizar en la participación de J. Robert Oppenheimer en el desarrollo de la bomba atómica. La producción iniciaría en marzo de 2022.

Según la información de The Hollywood Reporter, Christopher Nolan habría establecido una serie de condiciones clave antes de firmar el contrato con Universal Pictures. En primer lugar, su nueva película debía ser exclusiva de los cines al menos durante 100 días. Lo anterior, por supuesto, evita un estreno simultáneo en las plataformas de streaming. Exigió, además, el control creativo total del proyecto.

En cuanto números, habría solicitado 100 millones de dólares para producción y otros 100 millones para marketing, mientras que su ganancia sería el 20% de los ingresos obtenidos durante el día de estreno. Para finalizar, ninguna película de Universal Pictures podría estrenarse tres semanas antes o después de la de Nolan. Sí, fichar al director británico no es nada barato.

Solo el tiempo dirá si Nolan, Warner y Universal tomaron las decisiones correctas. Lo que sí está claro es que las productoras, quizá, pensarán dos veces antes de tomar una resolución que involucre a sus cineastas y a cualquier otra persona involucrada en la producción. El propio Denis Villeneuve, director de Dune —también de Warner—, expresó su descontento en relación a la estrategia de la productora en HBO Max, aunque por ahora no ha amenazado con romper la asociación.

En la casa de enfrente, en Disney Plus, tampoco hay paz y armonía. Scarlett Johansson demandó a la empresa del ratón Mickey por estrenar Viuda Negra en dicha plataforma, una batalla legal que todavía continúa en marcha. Indudablemente, el streaming se convirtió en un salvavidas para muchas compañías cinematográficas, pero también en un dolor de cabeza para quienes desarrollan las producciones.