Bit2Me dice que lo que ha conseguido es "sin duda histórico y no solo para España". La startup de bitcoins que lanzó una ICO (Oferta Inicial de Monedas, por sus siglas en inglés) llamada B2M como alternativa a una ronda financiación ha logrado su objetivo: 20 millones de euros para seguir creciendo sin diluir el capital.

A principios de agosto, la compañía anunciaba sus intenciones: lanzar una ICO en España –pese a que habría sido más interesante lanzarla en otra región–. Primero con una oferta privada, para luego pasar a una pública. Se sabía que los 20 millones estaban sobre el papel, pero no tenían claro cómo saldría el experimento. La operación para el sector privado lograba 2,5 millones de euros de perfiles más institucionales. Al menos los que se han dado a conocer. "Los consejeros del Gobierno de Austria o el fondo Icon fueron algunos de los que sí quisieron confirmarlo en público", explica Abel Peña, Chief Revenue Officer, a Hipertextual. El resto permanece en la sombra.

Más tarde llegaba la prueba de fuego. Tres rondas en las que saldrían a jugar 1.250 millones de tokens basados en la blockchain de Ethereum. Ayer culminaba la tercera con una oscilación de precio de entre 0,1 y 0,2 céntimos entre la primera y la última, y han colgado el cartel de agotado. Desde la compañía confirman que han tenido que dejar a muchos usuarios fuera, porque la última ronda se cerró en apenas unos 38 segundos. Y con un ticket medio de 1.500 euros por usuario, no son capaces de determinar un patrón común en sus nuevos afiliados.

Y con esto, Bit2Me ha vuelto a remover las arenas de la polémica. Porque si algo está claro es que la compañía española nunca se ha escondido; son los reyes del marketing de las criptos. Primero llenaron las principales vías de algunas ciudades de publicidad en defensa del bitcoin. Justo cuando la CMNV y el Banco de España se posicionaban no tanto en contra, pero sí con prudencia, respecto a este tipo de activos financieros. Hace unos días atraían todas las miradas con una campaña en pleno de Madrid –advertencia de las mismas instituciones incluida–.

Y en todo esto, por supuesto, hay una cuestión estratégica. Las tres fases aumentaban la necesidad y el interés de los nuevos usuarios y la pancarta apuntaba a la tercera y última ronda de la ICO. Bit2Me lograba, entonces, aumentar su cartera en unos 13.000 o 14.ooo nuevos usuarios, poner la cuestión de las ICOs y las cripto sobre la mesa y, por supuesto, lograr los fondos necesarios en una suerte de crowdfunding de alto nivel. Los propios usuarios, por su parte, tendrían más beneficios sobre la plataforma de criptos. Era un win-win que, por supuesto, aumentaba la visibilidad de una empresa ya muy visible.

¿Usuarios informados? "Hemos hecho hincapié en formar e informar en lo que hacemos", apunta Abel, "lo que no quita para tener en cuenta que hay mucha gente imprudente". Pese a todo, con este avance esperan haber dado un paso adelante, especialmente en lo que a las instituciones regulatorias se refiere. "Todo tan sumamente reciente que no nos ha dado tiempo a percibir ningún cambio que podamos comentar respecto al Banco de España", apuntan, "cuando toque hablar de esto podremos notar si hay algún cambio o reacción".

Sin inversores, Bit2Me es más libre

Decían en El Confidencial que esta carrera bitcoin tenía como fin último convertir a Bit2Me en el próximo unicornio. Uno de los pocos que hay en España –acompañaría a Glovo y Cabify– y también uno de los primeros del sector cripto en Europa. Para Abel Peña, el hecho de ser un unicornio o no queda de momento a un lado, pero sí tienen claro que quieren marcar la pauta en Europa, y desde España.

"Esto es un antes y un después si miramos un poco la historia que han tenido detrás este tipo de operaciones. Las empresas cripto a nivel mundial que han tenido su propio token al principio valían céntimos y ahora tiene más valor".

Abel Peña

Y todo sin diluir capital. El formato de las ICO, popular hace unos años y abandonado hasta ahora mismo, le permite a Bit2Me levantar 20 millones de euros sin dejarse por el camino participaciones de la empresa. Quizá un efecto Mailchimp que, tras años de crecimiento sostenido y sin ayuda externa, mantuvo el capital íntegro de la empresa en manos de los fundadores hasta el momento de su venta. Para Bit2Me, en este momento, dar entrada a un inversor es más un problema que una virtud. "Sacar una ronda de financiación de esta manera, sin tener que diluir el capital, te permite tener mucha agilidad y en nuestro ecosistema es esencial", añade.

Esto apunta, por tanto, a que Bit2Me no tiene en el horizonte una ronda de financiación "de las de toda la vida". Tampoco el lanzamiento de una nueva ICO. "No hay lugar a hacer acciones como esta porque no crearía más valor, ni necesitamos más fondos. Tampoco una ronda privada ya que con lo que hemos hecho vamos a ingresar dinero y podemos ser sostenibles", argumentan.

Con todo, y aunque Bit2Me no tiene planeada una nueva ICO, sí que están seguros de que habrá una réplica y otros lo intentarán por el camino. Aunque, avisan, esto implica años de trabajo detrás para llegar a ese punto. En su caso, un viaje de 7 años. Uno que nada tiene que ver con los estragos de las ICOs en 2017 que tenían detrás a un nutrido grupo de empresas que usaron esta fórmula para crecer tan rápido como se desinflaron.