Al pastel de las criptomonedas aún le queda mucho por repartir y el sector de las fintech lo tiene muy claro. El último en entrar en el juego es Vivid Money, la banca digital alemana que comenzó a operar en España en enero y que se adentra en este sector.

El negocio de compra-venta, hasta hace bien poco solo en manos de Coinbase, Binance o Kraken, ha empezado a tomar forma de la mano de un grupo que se está aproximando al negocio de las criptodivisas. Para la banca digital o fintech, la gestión de los activos financieros de los usuarios –o parte de ellos– era el primer paso. La puerta de entrada a un ecosistema que, poco a poco, se ha abierto nuevas fronteras. La razón, además de una mayor oferta de productos, tiene un significado mucho más mundano: lograr la diferenciación respecto a otras fintech en un sector altamente saturado y en busca de la rentabilidad.

Una democratización de la banca y las inversiones en bolsa que ha traído consigo todo un nuevo colectivo. No solo de fintech ofreciendo sus servicios de intermediarios con más o menos suerte –el caso de GameStop y Robinhood aún está fresco en la memoria de los usuarios–, también de youtubers o influencers hablando de inversiones en bolsa y criptodivisas. Dentro de todo esto, una realidad patente: la educación financiera del grueso de las personas es bastante precaria. Con ello, una larga lista de problemas, malas decisiones y consejos de fuentes dudosas que han puesto en entredicho este nuevo sector de la economía.

Criptomonedas a debate

Mientras Elon Musk anunciaba que Tesla sería la primera empresa del mundo en tener parte de sus activos invertidos en Bitcoin, a la par que permite adquirir un coche a través de esta forma de pago, las instituciones financieras internacionales ponían el grito en el cielo ante las nuevas tendencias. «Es un activo altamente especulativo», apuntaba el BCE en referencia al crecimiento de Bitcoin. La secretaria de economía, Ana de la Cueva, hablaba hace unas semanas sobre lo especulativo de este producto.

De forma paralela, Bit2me, empresa de compra-venta de Bitcoin, llenaba Madrid y Barcelona de carteles para adquirir moneda digital a través de su aplicación. Uno de ellos, de hecho, se situaba frente al Banco de España. A este le faltó tiempo para reaccionar. A la par que las ciudades se llenaban de anuncios, la entidad financiera daba permisos a la CNMV para limitar o prohibir cualquier anuncio de publicidad Bitcoin. En línea con la posición del BCE de evitar la exposición de los más incautos a un activo de alto riesgo.

Aún con riesgo, el sector tira para adelante

Vivid ya lo prometió en su carta de presentación en enero. No solo eran una cuenta digital, su objetivo era dar acceso a los usuarios a las inversiones en bolsa y compra de criptomonedas. Así ha sido. Solo en España y Francia, Vivid ya permite la compra-venta de Algorand, BAT, Bitcoin, Bitcoin Cash, Car»dano, Chainlink, Ethereum, EOS, Litecoin o NEM. Una lista que, comentan, seguirá creciendo con el tiempo.

El lanzamiento de esta opción en este preciso momento tiene un sentido muy claro: «El último repunte del Bitcoin ha renovado el interés y los usuarios están buscando dónde poder invertir en criptomonedas, explican. Porque «la gente invertirá en criptomonedas con o sin nosotros«.

Asumen, en cualquier caso, el riesgo implícito de este tipo de divisas. Y aunque de momento la barrera de entrada es un cuestionario de apenas unos minutos, el objetivo de la fintech es ampliar los conocimientos financieros de sus clientes. Todo bajo la idea de la democratización:

«Los grandes actores financieros, incluido JP Morgan, se están beneficiando y dejando que sus clientes acaudalados se beneficien del Bitcoin. Los inversores minoristas no deberían quedar excluidos de este proceso. Nosotros estamos a favor de una regulación sensata que proteja a los inversores de los actores de mala fe y les ayude a entender cuestiones como la responsabilidad fiscal.»

Vivid

En cualquier caso, Vivid tiene muy en cuenta las limitaciones que podrían venir de la mano de la CNMV y Banco de España con la prohibición de la publicidad. La fintech se ha centrado en el crecimiento boca oreja para su llegada a España; evitando, de esta manera, estar bajo el radar de las instituciones financieras. ¿Cómo le ha ido esta estrategia? De momento es una incógnita ya que la alemana no aporta datos de sus primeros clientes en España.

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