Usain Bolt hizo historia en 2012 cuando superó su propio récord de los 100 metros lisos en los Juegos Olímpicos de Londres. Los corrió en 9,63 segundos y se convirtió, así, en el plusmarquista a nivel mundial. Antes que él, Florence Griffith Joyner se superó a sí misma en los Juegos de Seúl de 1988, en una marca que todavía hoy no ha sido batida. Los de Tokio 2021 que se inauguran este 23 de julio son una nueva oportunidad para que los deportistas hagan historia batiendo un récord mundial en cualquiera de las categorías. La historia de los Juegos Olímpicos y los récords siempre han ido de la mano aunque algunos estudios apuntan a que podríamos estar ante el principio del fin de las plusmarcas. ¿Y si hubiéramos llegado a nuestro límite? 

La RAE describe el récord como el mejor resultado en el ejercicio de un deporte pero detrás hay muchísimo más. Horas y horas de entrenamiento, fuerza de voluntad y una vida dedicada a un deporte. El lanzador de jabalina Eric Lemming, ganador de tres medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Londres 1908 y en los Juegos Olímpicos de Estocolmo 1912, pudo ser uno de los primeros en saber qué se siente al ganar un récord mundial. Al menos en hacerlo a nivel oficial en el evento más importante del deporte.

María Vicente, récord mundial con acento español

Foto cedida / Sportsmedia

No tenemos declaraciones del atleta en ese momento, no sabes cómo se sintió. Pero sí sabemos lo que supuso para María Vicente, la atleta española que está a punto de competir por primera vez en unos Juegos Olímpicos. Los de Tokio 2021 serán sus primeros. Vicente conoce de cerca los récord, es la plusmarquista absoluta de heptatlón, con 6304 puntos, y de pentatlón en pista cubierta, con 4501 puntos.

"Un récord, ya sea de Cataluña, España o récord personal es el hecho de que el trabajo y el esfuerzo que estás haciendo día a día está dando sus frutos", dijo Vicente a Hipertextual. Pero reconoce que su objetivo nunca ha sido batir un récord. "Simplemente voy a competir por todo lo que he entrenado porque me gusta, para mejorar como persona en el atletismo. Si cada vez que mejoro sale un récord, bienvenido sea". 

Conseguirlo no es su motor, pero sí se siente orgullosa de haber llegado a este hito para su carrera. Saber que no hay nadie mejor que tú en una especialidad es una sensación única, también un espaldarazo para visibilizar un deporte que, a pesar de su larga trayectoria a lo largo de la historia, no está entre los más seguidos. El atletismo cosecha, no obstante, una larga lista de récords tanto en categoría femenina como masculina. Vicente no cree, por ahora, en el estudio que arroja que podríamos estar ante el final de los récords mundiales. "Siempre tiene que haber alguien que te los quite", añadió en entrevista. 

Es más, María Vicente es de la opinión de que un cierto sector del atletismo está en auge. En las pruebas combinadas (competiciones atléticas individuales que se dividen en pruebas de carreras, lanzamientos y saltos), afirmó que hay una generación que está mejorando mucho. 

"Claudia Ponte acaba de superar la barrera de 6.000 puntos. En España solo lo hemos conseguido ella y yo. Yo creo que viene una generación muy buena, les animo a que sigan intentándolo, ojalá seamos muchas más por encima de los 6.000. Y estar luchando, cuanta más rivalidad haya mejorar nos irá a todos". 

María Vicente

Es la primera vez que María Vicente compite en los Juegos Olímpicos y lo hace en un año complicado, marcado por la pandemia y por el retraso del mayor evento en la historia del deporte. Quiere luchar por los puestos de finalista e incluso ganar una prueba individual de heptatlón. María Vicente va este 2021 a por la medalla, aunque este año no se la entregarían físicamente. El orgullo de ganarla, sin embargo, no se lo quitaría nadie. 

El estudio que pone los récords contra las cuerdas

"Citius, altius, fortius". Más rápido, más alto, más fuerte. El lema fue propuesto por Pierre de Coubertin en la creación del Comité Olímpico Internacional en 1894 en la Sorbona. Y a día de hoy sigue vigente. Sin récords y plusmarcas, la frase más representativa correría peligro. Eso afirman los investigadores del estudio The Citius End: World Records Progression Announces the Completion of a Brief Ultra-Physiological Quest. En 2008, el Institut de recherche biomédicale et d'épidémiologie du sport (IRMES) analizó 3.263 récords mundiales en 158 disciplinas desde los primeros Juegos Olímpicos de Atenas de 1896. Se centraron en la mejora a lo largo de la historia en lo que se refiere a alimentación, técnica y medicina. 

El estudio apunta a que en 2060 ya no será posible batir más récords mundiales

Los investigadores estimaron que, en 1896, los atletas funcionaban con el 75% de sus capacidades fisiológicas y que en el momento de la publicación del estudio, en 2008, estaban al 99%. En la mitad de las disciplinas, afirmó el estudio, los récords no serán mejorados en más de un 0,05 en 2027. Para 2060, vaticina el final de estos hitos. La investigación destaca que el atletismo será uno de los primeros deportes que antes dejará de registrar plusmarcas totales. La halterofilia, la natación o el remo van las siguientes en la lista. 

De ser así, se podría esperar un impacto en la organización de las competiciones, incluso en el espíritu de los Juegos Olímpicos. La comunidad atleta –supuestamente una de las más afectadas según las conclusiones del estudio– debería estar preocupada por cómo puede afectar esto a su deporte. Por el momento, no lo están. 

"A medida que el deporte ha avanzado a lo largo del último siglo, la proporción de récords del mundo de atletismo ha disminuido, pero no hay ningún signo real de que estén llegando a un límite", señaló a Hipertextual World Athletics, el órgano de gobierno del atletismo a nivel mundial. Para ellos, la explicación de esta disminución es obvia. Argumentan que cada generación se ha beneficiado de un mayor conocimiento sobre la técnica y los entrenamientos, como han hecho atletas como Usain Bolt, así como un desarrollo tecnológico y del ser humano que ha hecho que los atletas mejoren exponencialmente.

Sin preocupaciones, por ahora

Hubo una época dorada para los récords mundiales. World Athletics pone la fecha en los Juegos Olímpicos entre 1968 y 1972. Aunque reconoce que, en ese momento, el atletismo todavía estaba en un período de adolescencia y que los entrenadores todavía estaban experimentando con métodos de entrenamiento. Usain Bolt no había hecho historia todavía. En aquellos maravillosos setenta fue también cuando las innovaciones llegaron al atletismo, con avances en las superficies de las pistas, zapatillas especiales o materiales específicos para el salto con pértiga. Fue también el momento en el que las mujeres entraron en el juego para llegar a la actual paridad en lo que a eventos deportivos y premios se refiere. "Como resultado de todo esto, no es sorprendente que haya un mayor número de récords mundiales por ese entonces", sentenció World Athletics.

De hecho, los datos analizados por Hipertextual confirman que el número de récords ha bajado de manera progresiva en los últimos años. Una caída que se originó a partir de los Juegos Olímpicos de Moscú de 1980 en el caso de las plusmarcas masculinas.

En el caso de los récords de atletismo femeninos, la palma se la llevó el salto con pértiga. En 1995, se registró un pico de récords mundiales en esta categoría. A partir de ahí, el número de plusmarcas también fue bajando progresivamente.

World Athletics reconoció que el número de récords actual no es el mismo que el del siglo pasado. Pero lo hace sin nostalgia por tiempos mejores y poniendo el foco en los récords mundiales que se han roto hace poco, como el de los 100 metros valla, que fue superado después de 28 años, y el de salto con pértiga, batido por Armand Duplantis. La lista de promesas también es larga. Desde World Athletics apuntan a los atletas Yaroslava Mahuchikh (salto de altura) o Maria Andrejczyk (lanzamiento de jabalina), como solo dos de los muchos deportistas que tienen posibilidades de romper récords mundiales en los próximos años y que podrían relevar a leyendas como Usain Bolt.

Los límites del cuerpo humano

World Athletics no cree que los récords mundiales estén llegando a su fin. A escasas horas de la inauguración de los Juegos Olímpicos, más de uno espera incluso que se supere algún récord. Hay más de un candidato que hará todo lo posible por conseguirlo después de horas y horas de entrenamiento. El nivel es alto, tanto que un grupo de investigadores apunta a que estamos tocando el techo en lo que a la evolución de nuestro cuerpo se refiere. En el estudio ¿Estamos alcanzando los límites del homo sapiens?, exponen cómo el progreso científico e industrial vino acompañado en un aumento de la esperanza de vida, la estatura y el rendimiento fisiológico. Sin embargo, este crecimiento pareció llegar a un tope en la última década con leyendas todavía vivas como Usain Bolt. 

Los investigadores apuntaron en sus estudios que los logros históricos en deportes como el atletismo, la natación, el salto o el ciclismo progresaron considerablemente hasta finales del siglo XX, excepto durante las dos Guerras Mundiales. En los datos que estudiaron, apuntan a que las plusmarcas se superaron de manera constante a lo largo del siglo pasado, pero en las últimas décadas la tendencia ha sido un estancamiento en muchas categorías deportivas. "Los datos históricos de 1896 a 2016 en atletismo, natación, ciclismo, patinaje y levantamiento de pesas revelan un patrón similar que sugiere una tendencia hacia una meseta durante las últimas tres décadas para ambos sexos", indica el estudio. 

Estos datos tienen más de una explicación. Por un lado, la parte física a la que hacen referencia en el estudio y que se sostiene en otros datos publicados por NCD Risk Factor que ponen en evidencia cómo la altura tanto de hombres como mujeres aumentó de manera constante hasta finales del siglo pasado. A partir de ahí y hasta 2010, se produjo un estancamiento. Ahora saltamos más alto que antes, corremos más que antes y nadamos más rápido. Un freno en esta evolución puede provocar que se roce el límite al que una persona puede llegar si lo comparamos con el impulso de la última década. 

Los bañadores que rompieron récords mundiales en los Juegos Olímpicos

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Michael Phelps tiene 23 medallas de oro y es el deportista olímpico más condecorado de todos los tiempos.

Otros aspectos han acompañado este cambio, como una alimentación específica para los deportistas y mejoras en los entrenamientos personalizados para cada categoría deportiva. "La alimentación de los deportistas ha ido mejorando. Tenemos cada vez gente más fuerte, más sana, mejor preparada. La profesionalización ha hecho un papel importante para que se pudiera dedicar más tiempo a entrenar, antes eran totalmente amateurs. Tenían sus 8 horas laborales y luego hacían un entrenamiento, ahora solo se dedican a entrenar", explicó a Hipertextual Carlos Cordente, Doctor en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte en la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. 

La ciencia y la tecnología también han tenido mucho que ver. Los materiales que utilizan actualmente los deportistas no tienen nada que ver con los que utilizaban sus compañeros de profesión hace 50 años. La tecnología ha evolucionado tanto en este sentido que ha llegado a ser motivo de polémica por calificarlo de "dopaje tecnológico". Es el caso del bañador de poliuretano LZR Racer de Speedo, cuya utilización fue prohibida en 2010 por la Federación Internacional de Natación (Fina) después de la avalancha de récords mundiales. A partir de ese momento, los bañadores volvieran a ser de material textil.

Las Nike AlphaFly también estuvieron en el punto de mira después de que el corredor Eliud Kipchoge se convirtiera en el primer hombre en completar una maratón en menos de dos horas. World Athletics prohibió la utilización de estas zapatillas en las carreras. A pesar de la polémica con estos materiales, en casi todos los casos la tecnología ha ayudado a mejorar el rendimiento y la técnica. Es el caso de la natación sincronizada, cuyas representaciones son todavía más impresionantes gracias a la bañadores hidrocrómicos, que cambian de color cuando se mojan, el maquillaje waterproof y la gelatina para el pelo. 

Algunos deportes están madurando

"Cualquier deporte que sea paramétrico o medible sufre una evolución rápida al principio", indicó Cordente, "y hemos visto una evolución de los récords muy rápida hasta que ese deporte ha madurado". El experto añadió es muy común que haya una tendencia al estancamiento aunque sostuvo que es solo una tendencia. "Al final siempre aparece un atleta que supera los límites establecidos. Hay pruebas que pueden ser, no obstante, más complicadas que otras. Como algunos récords batidos en la Unión Soviética que tienen encima la sospecha de dopaje".

Uno de los casos más conocidos es el de Ben Johnson, que consiguió el récord mundial en 1988 al correr los 100 metros en 9,79 segundos. Después de conseguir la medalla de oro, el premio le fue arrebatado por dar positivo en las pruebas de dopaje. Tuvieron que pasar años para que ese récord fuera superado, hasta que llegó Usain Bolt y lo consiguió. Sin químicos de por medio.

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Usain Bolt hizo historia con el récord mundial de 100 metros lisos en los Juegos Olímpicos de Londres

Aunque para Carlos Cordente las comparaciones son odiosas, incluso injustas. "Los récords son algo excepcional pero son algo que se logra en un momento determinado y el récord vale lo que vale en su época", dijo a Hipertextual.

"Usain Bolt no es mejor que Carl Lewis, simplemente corre más pero porque lo hace en unas situaciones diferentes y se puede decir que cada récord es hijo de los anteriores. Y probablemente si no hubiera habido un corredor que en el 68 hubiera conseguido un récord, la marca de Bolt hoy no sería la que es. Cada uno le debe algo a sus antecesores. Al final los récords suponen la ruptura de barreras ya sean personales o profesionales. Han roto los límites de su tiempo".

Carlos Cordente

El Doctor en Ciencias de la Actividad Física no comparte las conclusiones de los estudios que apuntan a que podemos estar ante el final de los récords mundiales. Coincide en que los límites existen pero nadie sabe dónde están. "Al final, siempre aparece algo que te demuestra lo contrario". O alguien, como fue el caso de Usain Bolt.

Los récords mundiales, más que una satisfacción personal

Cedida / Sportsmedia

María Vicente decía a Hipertextual que batir un récord no es su objetivo en su carrera como atleta pero que fue un gran triunfo conseguirlo. No es para menos. "Es tremendamente poco común y prestigioso para un atleta conseguir un logro que no ha sido superado por nadie, ya sea en los Juegos Olímpicos o como récord mundial", subrayó World Athletics a este medio. Atletas como Usain Bolt estará en los libros de historia y será un paradigma dentro de su deporte. Por eso, el momento es tan especial que "le da al atleta un enorme sentimiento de satisfacción personal". 

También profesional. Cuando un deportista bate un récord mundial, se convierte en el foco de los medios especializados y es una manera de atraer también nuevas oportunidades para el plusmarquista. "Le lleva a estar en un nuevo estatus como el mejor que ha habido nunca en su categoría y le asegura un estatus de leyenda. También puede motivar a otros atletas y a sus competidores a mejorar. Aunque el récord también puede venir acompañado de ciertos retos, en términos de cómo manejar la fama repentina, la atención de los medios y la presión", advirtió World Athletics. 

Los récords responden a un sentimiento de superación y a un esfuerzo constante. Pero no para todos puede significar lo mismo. A pesar de que un récord olímpico o mundial es a lo máximo a lo que pueden aspirar los deportistas en lo que a plusmarcas se refiere, superarse a sí mismo entra en un espectro mucho más amplio. "Puedes ir a una pista de atletismo y ver a gente joven que está batiendo su propio récord y tienen una felicidad inmensa. Puedes pensar que la marca de este chico no vale mucho porque es a nivel local pero él está feliz porque se acaba de superar. Es más el reto personal que otra cosa", dijo Carlos Cordente. 

Hay esperanza

Siempre y cuando siga existiendo este sentimiento de superación, los récords seguirán existiendo. A pesar de los estudios que indican que podríamos estar ante el cercano final de las plusmarcas mundiales en deportes como el atletismo, los que forman parte de este deporte no están por ahora preocupados porque sus deportistas no consigan superarse a sí mismos. Aunque los datos hablan por sí solos y en algunas especialidades los récords se han estancado. Muchos factores responden a este comportamiento, también otros aspectos como la ley de los rendimientos decrecientes. Además de la presión de tener que superar a atletas que han hecho historia, como Usain Bolt.

Pero el hecho es que incluso los récords más difíciles de superar han sido batidos por deportistas mucho más preparados que sus antecesores. Quizá han tenido que pasar 20 años para que la plusmarca se haya superado pero al final ha acabado sucediendo. Y ningún deportista está dispuesto a dejar de intentar un logro histórico y único.

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