No cabe duda de que Dos (2021) es una de las propuestas más extravagantes y perturbadoras de esta temporada entre las películas españolas. Ha sido dirigida por la barcelonesa Mar Targarona (n. 1953), también responsable de Muere, mi vida (1996), Secuestro (2016) y El fotógrafo de Mauthausen (2018), además de productora de otros filmes como El habitante incierto (Guillem Morales, 2004), El orfanato (J. A. Bayona, 2007), El cuerpo (Oriol Paulo, 2012) o Elisa y Marcela (Isabel Coixet, 2019). Y los dos protagonistas absolutos de este thriller son los sufridos David y Sara, encarnados por sus compatriotas Pablo Derqui y Marina Gatell.

Al uno le hemos visto antes como Jordi en Salvador (Puig Antich) [Manuel Huerga, 2006], el Sergi de Porca misèria (Joel Joan, 2004-2007), David en Luces rojas (Rodrigo Cortés, 2012), el Enrique IV de Castilla de Isabel (Javier Olivares, 2012-2014), Víctor Rey en Neruda (Pablo Larraín, 2016), el Alejandro Puga de Pulsaciones, Lluís Forés en Nit i dia (Emilio Aragón, Carmen Ortiz y Francisco Roncal, Lluís Arcarazo y Jordi Galcerán, 2016-2017), el Joan de La catedral del mar (Jordi Frades, 2018), Álvaro Montrell en La caza: Monteperdido (Agustín Martínez y Luis Moya, 2019), el Chamorro de La línea invisible o Fuster en La vampira de Barcelona (Abel García Roure, Lluís Danés, 2020).

Pablo Derqui: “Es algo tan inverosímil, tan extremo...”

Rodar y Rodar

La propia Mar Targarona, que también produce Dos, llamó a Pablo Derqui le propuso el papel de David. “Me dijo que si estaría dispuesto a hacer una película en la que dos personas se despiertan en una cama pegados el uno al otro, desnudos, y no saben quiénes son ni cómo han llegado ahí”, nos cuenta. “Yo, de entrada, le dije que me enviase el guion. También era un contexto en el que no había muchas producciones; estábamos en plena pandemia, y fue una suerte poder trabajar. Y, por la confianza con la que me lo propuso y lo rocambolesco del guion, me motivó”.

Pero no las tenía todas consigo: “Uno siempre piensa: «¿Seré capaz de sostener algo así? ¿Quién ha escrito esta cosa? Qué enfermos mentales…»”, bromea. “Pero ¿seremos capaces de sostenerlo [Marina Gatell y yo], de darle verosimilitud?». Son esos ámbitos y situaciones en los que, de por sí, como actor, no te sitúas de manera natural. Es algo tan inverosímil, tan extremo... Y estos son los pequeños retos que te pones. Así que dije: «Bueno, voy a intentarlo, sí»”.

Por otra parte, podríamos imaginar que la preparación para semejante papel requeriría una labor complicada, pero Pablo Derqui nos lo aclara: “Uno lo que hace muchas veces como actor es perderse en psicologismos y, en este caso, como [Dos] es un thriller, se requieren unas premisas básicas. Los personajes tienen que ser resolutivos, hacer avanzar la historia y que el espectador vaya con ellos. Y Mar [Targarona] se encargó de explicárnoslo: “Olvidaros; tienen que actuar, tienen que resolver”. Si uno se para a pensar, probablemente estaríamos gritando tres días y perderíamos el juicio muy rápido”.

Pablo Derqui: el rodaje de ‘Dos’ fue “casi una coreografía de baile”

Rodar y Rodar

“La partitura física tenía que estar muy clara, porque no nos podíamos mover fácilmente. Estuvimos ensayando varios días cómo se mueven en la cama, cómo se levantan, cómo van a la cómoda, cómo van al baño. Y eso determinó mucho nuestra preparación para la película”. Lo de Dos fue para sus intérpretes casi una coreografía de baile”, asegura Pablo Derqui. Pero “no se trató de “un rodaje más complicado de lo normal porque lo tenían muy partiturizado. Si acaso, por el tiempo que suponía: [Marina Gatell y él mismo] llegaban dos horas antes que el resto del equipo para ponerse las prótesis y, muchas veces, cortaban la secuencia y seguían enganchados. Fue intenso en ese sentido, pero bien llevado”.

Porque la realizadora Mar Targarona ayudó para ello. “Es alguien que confía en los actores, y eso es un valor añadido. Lo tiene claro, sin muchas pájaras en la cabeza. Es muy de negro sobre blanco, rápido y fácil. Nos acompañó, nos arropó y nos hizo el camino sencillo”, declara Pablo Derqui.

El cine de Stanley Kubrick y sus labores teatrales

MGM

De todas maneras, el actor debe de estar familiarizado con lo insólito en el séptimo arte —como el thriller Dos— por uno de sus cineastas de cabecera: “Soy muy fan de [Stanley] Kubrick. Es muy fácil decirlo porque hay mucha gente así, pero es que me fascina”, admite Pablo Derqui. “Me gustan muchos tipos de géneros y de directores, pero ahora te rescataría a Kubrick. Y, en concreto, una de mis películas favoritas es Lolita [1962]. Yo, de entrada, ya era un enamorado de la novela [Vladímir Nabokov, 1955] y, cuando vi la adaptación, me quedé flipando. Me parece una genialidad. Y, luego, las películas que ha hecho son insondables, y van a perdurar mucho tiempo”.

Pero no creáis que Pablo Derqui no diversifica: “Estoy ahora haciendo teatro en Barcelona y estuvimos el año pasado también en Madrid con Pedro Páramo [Mario Gas, desde 2020]”, nos dice. “Y, en breve, empiezo a ensayar otra cosa de teatro con Tristán Ulloa: True West, de Sam Shepard [1980], dirigida por Montse Tixé. Estrenaremos en Avilés en diciembre”. Porque es ante las cámaras y sobre el escenario que un actor explora por completo su oficio.