El actor catalán Pablo Derqui (Nit y dia), que encarna a David en el filme Dos (Mar Targarona, 2021), nos estuvo explicando en una entrevista lo que le motivó para unirse al reducido elenco, cómo le fue en el rodaje, algunos de sus gustos cinematográficos y en qué trabaja ahora. La coprotagonista de este thriller español, su paisana Marina Gatell, ha hablado igualmente con nosotros sobre los mismos asuntos.

A ella la conoceréis por haberla visto en los zapatos de la Esther Martín de Siete vidas (Nacho G. Velilla, 1999-2006), Magdalena en Sin límites (Paul Morrison, 2008), la Lola Padilla de Lalola (Luis Santamaría, 2008-2009), Enriqueta en Pan negro (Agustí Villaronga, 2010), que triunfó en los Premios Goya de su año, Valia en Carta a Eva (Villaronga, 2012) o la Sol Montijos de la reciente serie La cocinera de Castamar (Tatiana Rodríguez, 2021).

El papel de ‘Dos’ que ya era para Marina Gatell

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“Me llamó el director de casting, Pep Armengol, y me dijo: «Te paso un guion». Lo leí, flipé, dije: «Madre mía...» y anoté un montón de preguntas para el caso hipotético de que me diesen el papel porque a mí me encanta la primera lectura. Me convocaron en la productora, Rodar y Rodar; estaban Mar [Targarona] y Pep, vi que no me pedían que hiciese nada y me di cuenta de que el papel de Dos era mío”, relata Marina Gatell.

“Así que todas esas problemáticas hipotéticas que yo me había planteado eran a lo que me tenía que enfrentar en la realidad”, prosigue. “¿Y qué mejor manera que desvelar incógnitas que experimentándolas? Porque tela; pero no solo por lo que se ve, por la situación que viven, el desnudo y lo que uno pueda pensar, sino también porque tienes que trascender muchas partes de ti para entender ciertas cosas”.

Marina Gatell explica que el de Dos “era un ejercicio que le interesaba. Porque es un despertar, ¿no? Es abrir los ojos y ya haber perdido todo tipo de referencia de dónde está, qué hace allí, quién es el personaje de Pablo [Derqui]. Son un poco las preguntas que nos seguimos haciendo como seres humanos. Y, luego, qué ve, qué huele; algo muy físico. Y, después, había cierto nivel de desconfianza”, con todo el desarrollo posterior; “y había que ir graduando eso porque es una situación que sucede en tiempo real, pero el rodaje estuvo hiperfragmentado y, entonces, tenía que saber muy bien en qué momento se encontraba”.

Marina Gatell: “«Dos» plantea unas inquietudes muy acordes con las mías vitales”

Rodar y Rodar

“A nivel introspectivo, desgraciadamente, hay partes de Sara que yo puedo entender a la perfección, como Marina, como mujer; por esas situaciones en las que te metes para ser querida”, reconoce Marina Gatell. “Es una mujer muy vulnerable que está viviendo algo muy desagradable”.

Y le interesaba mucho el viaje emocional de la protagonista “porque Dos habla mucho de la herida de la separación como seres humanos, y de esa búsqueda desesperada del amor y de la fusión… Le plantea unas inquietudes muy acordes con las suyas vitales, como cuál es la distancia justa para ser pero no perderse. Le apetecía mucho ver con este ejercicio que les planteaba Mar [Targarona] qué respuestas se podía encontrar”.

Por otra parte, Marina Gatell asegura que Mar Targarona les ha arropado muchísimo: “Estábamos en pelotas y yo me sentía más arropada así que en muchas otras situaciones. Dos es una peli en la que, como intérprete, puedes caer en perderte un poco en la profundidad de mil historias, pero ella nos quitaba las tonterías e iba mucho a lo resolutivo para no quedarnos demasiado en la emotividad. «No lloréis», decía, “porque, si no, no se aguanta”.

Y la actriz piensa que tenía razón: “Hay que estar midiendo mucho para no desbocarse en esa tesitura, también como personajes porque lo que hace el David de Pablo [Derqui] me afecta a mí y lo que yo hago le afectaba a él; pero no solo físicamente, sino que, si me pongo muy histérica, no sé a qué bicho voy a despertar ahí; si me aletargo, eso no se soluciona… Es esa comunicación constante”.

“Ensayamos mucho las coreografías. Esta era una de las grandes preocupaciones”, admite Marina Gatell. “Pero la suerte es que Pablo [Derqui] y yo tenemos más o menos la misma altura, y eso ya nos lo facilitó mucho. Aunque había momentos de gran dificultad: cómo caes al suelo, cómo coño te pones de pie… Y de mucho agobio porque, al final, pasábamos doce horas pegados; y te ríes, pero a veces…”

El cine psicológico y un inesperado proyecto personal

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Por dedicarse al cine, como actriz o en cualquier otra labor, se presupone cierta querencia por este arte; y Marina Gatell no desatiende lo que lanzan sus compañeros de profesión: “Vi Otra ronda; me flipó”, nos cuenta. “También El agente topo [Thomas Vinterberg, Maite Alberdi, 2020], que me gustó bastante. Me encanta David Lynch [El hombre elefante], me encanta David Cronenberg [Promesas del Este]; el cine psicológico”.

Y, tras Dos, continúa trabajando en lo suyo: “Ahora se está emitiendo La cocinera de Castamar, estoy rodando ¡García! [Sara Antuña y Carlos de Pando, 2021] para HBO, una serie que dirige Eugenio Mira sobre el superagente del cómic [Luis Bustos y Santiago García, 2015-2017] y tengo un proyecto personal que estoy grabando con unos niños de un suburbio de Nairobi, que vivían en la calle y ahora están en una casa pequeñita de acogida fundada por mi pareja”.

Todo surgió de un modo imprevisto: “Fui hace dos años a darles clases de interpretación y realizar unas improvisaciones sobre las cuales elaborar un guion. Y ahora la idea es hacer ficción, no un documental que hable de su realidad sino algo que ellos disfruten haciendo como si fueran actores. Y que demuestren los superhéroes supervivientes que son a pesar de la imagen que nos llega aquí de estos niños, que no quiero frivolizar en absoluto”.

“Es hacer una película como con niños de aquí, en la que hable más de su riqueza que de su pobreza”. Los papeles que interpretan son los de ellos mismos “viviendo una aventura tipo Los Goonies [Richard Donner, 1985]”. Y lo que Marina Gatell quiere “es, a través de la ficción, intentar cambiar un poquito la realidad porque la idea es que sea un poco benéfico y que, si recaudamos dinero, sirva para que menos niños estén en las calles con esa situación tan dura. Y está resultando muy guay. Íbamos a rodar en agosto del año pasado, pero vino el coronavirus, así que ahora hay que reiniciar el proyecto”. El mundo del cine parado por los microbios.

“Empezó como una cosa pequeñita que surgió sin buscarla”, apunta Marina Gatell. “Es una casita y diez niños, entre los que eran pequeños hace quince años ahora se ocupan de los pequeños que entran; y la intención era hacer una peliculita tipo taller y que la pasáramos en el centro municipal del pueblo y que la gente, igual que paga para ir a las salas comerciales, que pagara para ver algo que han hecho ellos, y que a ellos les sirviera. Que no fuesen donaciones, sino la remuneración de su trabajo. Y hemos hecho un teaser, un corto muy bonito…”.

Pero, como suele ocurrir en el séptimo arte, las obras se pulen hasta que sus artífices quedan satisfechos: “Ha salido una historia muy chula de repente y creo que vale la pena intentar hacerla bien”, nos dice ilusionada la actriz de Dos. “Y eso me motiva mucho”.