Han pasado 20 años desde que Bram Cohen publicó uno de los protocolos de intercambio de archivos más famosos de Internet. "Mi nueva aplicación, BitTorrent, funciona correctamente. Puedes probarla aquí", escribió el desarrollador en un tablero de mensajes de Yahoo! Por aquel entonces, en julio de 2001, el mundo era muy diferente. Los servicios de streaming no existían, reinaba el acceso telefónico a la red y el ASDL daba sus primeros pasos.

BitTorrent ofrecía una novedosa y eficiente manera de compartir archivos enoromes. En lugar de recurrir a la descarga directa, mediante servidores centralizados, este protocolo se unía a un swarm (enjambre) de miles de usuarios en el que sus ordenadores subían y descargaban partes de los archivos compartidos. Este tipo de protocolo, de la familia P2P, se lo conoce como descentralizado, porque no pasa por servidor alguno.

Sin embargo, en los albores del BitTorrent también existían —y aún funcionan— otros mecanismos de intercambio de archivos en la red. Uno de ellos era eDonkey 2000 cuyo cliente más popular era eMule, que contaba con un buscador para localizar los archivos y permitía clasificarlos en base a diferentes parámetros.

Crédito: TorrentFreak

El éxito y los desafíos de BitTorrent

BitTorrent, a diferencia de otras redes de intercambio, era más veloz, pero no contaba con un buscador incorporado, por lo que tenía que respaldarse en sitios web que alojaban los archivos .torrent que contenían los identificadores necesario para iniciar las descargas. Esto, en lugar de ser una desventaja, se volvió a favor del protocolo en sus primeros años, ya que ayudaron a popularizar el contenido, que muchas veces era indexado por un joven Google.

Fue así que surgieron páginas como Bytemonsoon.com, Donkax.com y el popular The Pirate Bay, como recoge TorrentFreak. No obstante, la posibilidad de compartir cualquier tipo de contenidos (la mayoría pirateados), hizo que estos fueran criminalizados. Cohen, el creador del protocolo, intentó mantenerse alejado de estas controversias y en 2004 fundó su propia compañía BitTorrent Inc, para centrarse en el desarrollo del protocolo.

Con el objetivo de despegarse del concepto de ilegalidad, BitTorrent Inc., en sociedad con estudio de Hollywood, lanzó su propia página de vídeos. Pero el proyecto duró tan solo un año y cerró sus puertas. Tiempo más tarde, lanzó BitTorrent Now, una web que ayuda a que los artistas promuevan su contenido. Sorprendentemente, el portal aún funciona.

Pero no todo fueron pasos difíciles para la compañía. En 2006 compró el cliente uTorrent desarrollado por Ludvig Strigeus. Ese movimiento fue uno de los mejores de la compañía, ya que al día de la fecha sigue siendo el cliente de descargas de torrent más popular del mundo, con versiones para Mac, Linux, Android, Windows y web.

La era Tron y el futuro

BitTorrent marcó un antes y un después en la forma de compartir archivos en la red, pero los ingresos solo sirvieron para mantener el proyecto a flote y dificultaron la posibilidad de desarrollar nuevos. En 2018 fue comprada por Fundación Tron y un mes más tarde Cohen abandonó la compañía.

De la mano de Tron, se lanzó el token BitTorrent (BTT), que puede ser utilizado por los usuarios para pagar por velocidades de descarga más rápidas. Cohen, por su parte, incursionó en el mundo de las criptomonedas. Se convirtió en uno de los mayores impulsores de la "Chia", una de las criptodivisas que busca ser amigable con el medio ambiente, aunque empezó a arrasar con discos duros.

Durante estos 20 años, una gran cantidad de empresas han utilizado BitTorrent. Entre ellas se encuentran Twitter, Facebook, Google y muchas organizaciones detrás de distribuciones de Linux. Sin embargo, la popularidad de este protocolo ha decrecido en favor de las plataformas de streaming y la descarga directa.