El pasado 8 de junio cundió el pánico en internet durante una hora. Amazon, Twitch, Reddit, Twitter y Spotify, entre muchas otras, estuvieron inoperativas por un problema con la CDN de Fastly. La red de distribución de contenidos (CDN, por sus siglas en inglés) arregló el problema en algo menos de una hora, pero esta caída temporal fue la prueba de que internet está en manos de unos pocos. Un oligopolio en toda regla.

Bajo la mayoría de las herramientas que usamos a diario existen tres empresas que gestionan sus servidores: Amazon Web Services (AWS), Microsoft Azure y Google Cloud Platform. Estas grandes corporaciones, además, trabajan de la mano de las CDN para que, en definitiva, internet pueda funcionar de manera rápida y eficiente. Por ejemplo: AWS puede tener almacenado el contenido de millones de páginas en Estados Unidos, pero el objetivo es que cualquier persona pueda acceder a ese contenido sin esperar. Independientemente de en qué parte del mundo se encuentre. De eso se encargan las CDN. ¿Cómo? Mediante una red de servidores distribuidos a lo largo del mundo que se encargan de servir copias del contenido que demandamos lo más rápido posible. Además, ayudan a evitar ciertos ataques (como los DDoS) y evitar posibles sobrecargas.

El problema con las CDN –y que explica el oligopolio de internet– es el reducido número de compañías que prestan estos servicios. Fastly, Cloudflare y Akamai tienen el mercado prácticamente conquistado y sirven miles de páginas. Esto supone que, si una de ellas cae, caen con ella esas miles de webs. Precisamente lo que pasó el pasado 8 de junio, que puso de relieve lo frágil que puede ser la infraestructura que sostiene internet. 

La caída de las páginas puso en el punto de mira el oligopolio de internet pero también ocurrió lo mismo con Fastly. La CDN responsable del problema se convirtió en pocas horas en una de las empresas más comentadas en redes. La visibilidad se la dio un error interno, pero eso no impidió que subiera su valor en bolsa (al menos durante unas horas).

Imagen: Unsplash.

No es fácil competir con Fastly

Fastly es ahora una de las caras más visibles de las CDN. Y a raíz de su incidente ha surgido el debate: ¿cómo es posible que todo internet esté en manos de unos pocos? ¿No deberíamos cambiar la estrategia para que una falla de seguridad de una CDN no suponga la caída de miles de páginas? No es tan fácil. 

"Además de AWS, Microsoft y Google, hay varios actores más que han intentado colarse en ese ecosistema: IBM con Bluemix, Alibaba", explicó Diego Suárez, Director de Tecnología de Transparent Edge Services, empresa tecnológica que tiene la única CDN comercial española. "El problema de competir aquí es el tamaño: hace falta muchísima inversión en máquinas y profesionales para dar un servicio que sea competitivo contra todo lo que aportan los tres gigantes". Es lógico que la entrada de nuevos actores en el mercado podría incluso abaratar los precios del mercado, pero, como indica Diego Suarez, "es complicado". "Un nuevo competidor parte con mucho retraso en la carrera".

Al sector de las CDN le pasa algo parecido a lo que observamos en el negocio de la nube: un servicio competitivo y a nivel mundial exige mucho trabajo y mucha inversión, y el margen de beneficio en el negocio de CDN es ajustado. A esto se le suma una razón más, que es la confianza en la marca. La mayor parte de quienes contratan una CDN lo hacen porque quieren una seguridad absoluta de que no se va a caer y se guían mucho por "lo que usa la mayoría", pero toda CDN está expuesta a caerse en algún momento.

Las CDN, con el paso del tiempo, se han convertido en una tecnología indispensable para que funcione internet. Se han hecho visibles cuando una de las grandes se ha caído, tumbando parte de la web a nivel mundial, pero pasan desapercibidas el 99,99% del tiempo, es decir, cuando están disponibles y hacen que las webs carguen más rápida y ágilmente y de forma segura.

Un plan B, necesario e improbable

Para Corinne Cath, investigadora del Instituto de Internet de la Universidad de Oxford, la centralización de internet y el oligopolio en el negocio se explica por los pocos incentivos para los clientes para cerrar acuerdos con más de una CDN. "Así tendríamos opción de reducir los riesgos de tener una situación como la de la semana pasada", dijo a Hipertextual

Una situación que no solo afectó a empresas privadas, también al sitio oficial del Gobierno de Reino Unido. Por ello, Cath propone que se impongan unas normas entre gobiernos que obliguen a tener un plan B en el caso de que una CDN sufra una caída de su servicio. "Se pueden incentivar medidas para que los gobiernos se autoimpongan esa obligación y tengan contratada a más de una CDN". 

Mucho más difícil sería intentarlo en el mercado a través de las leyes, reconoció. No se puede forzar a una empresa privada a diversificar sus contratos y, si quiere apostar por un solo proveedor, tiene todo el derecho a hacerlo. Sin embargo, en el caso de las páginas webs de gobiernos o aquellas relacionadas con servicios públicos, la caída de la web podría tener un efecto directo para la población (cómo podrían ser trámites migratorios o relacionados con la salud) si no se solventa la brecha con rapidez. 

Imagen: Unsplash.

La polémica de Cloudflare, la CDN que compite con Fastly

Sin embargo, más allá de las consecuencias de una caída prácticamente global de una CDN, para Cath hay otra señal de alarma más importante dentro del oligopolio que sostiene internet a día de hoy. En 2017, Cloudflare estuvo en el ojo del huracán por suspender la página The Daily Stormer. La web neonazi estadounidense, detrás de la fatídica manifestación de Charlottesville, fue el motivo por el cual la CDN tuvo que romper uno de sus valores más importantes. 

Cloudflare había manifestado anteriormente que no está en sus manos juzgar el contenido de las páginas que gestionan y que sus funciones están muy alejadas de las de una empresa de hosting. Sin embargo, The Daily Stormer dijo públicamente que la compañía apoyaba la ideología de la publicación. Por supuesto, Cloudflare no podía permitirse que su imagen se relacionara con la ideología nazi. Así que cortaron por lo sano y decidieron suspender la cuenta, que finalmente permaneció offline por los ataques DDoS que recibió. 

Más allá de este caso concreto, la desventura entre Cloudflare y The Daily Stormer puso en evidencia que una CDN puede fungir como una especie de "guardián" de internet. Aunque, como en el caso de Cloudflare, esa no sea su intención, podría hacerlo. "¿Es correcto que suspendan una página a clientes aunque no estemos de acuerdo con su ideología? Tenemos un problema cuando una empresa puede tomar este tipo de decisiones", opinó Corinne Cath. 

"Estas compañías pueden tomar estas decisiones con ramificaciones políticas sobre qué información está disponible para quién y de una manera diferente a lo que sucede en redes sociales como Twitter. Porque en este caso no estamos hablando de usuarios, sino de clientes que pagan por un servicios". 

Corinne Cath, investigadora del Instituto de Internet de la Universidad de Oxford,

La dificultad de acabar con el oligopolio de las CDN en todo el mundo

Tener un internet descentralizado tendría ventajas. Mayor competencia en el mercado y seguramente una optimización de los precios, así como un riesgo menor a que un problema en un servicio provoque la caída de cientos de páginas. En este momento, el uso de una CDN es prácticamente obligatorio para garantizar una web rápida y accesible, recordó Diego Suárez. La alternativa podría ser montar una infraestructura propia. "Es muy complicado por el nivel de conocimiento necesario para ello y de infraestructura propia que hay que tener", señaló.  

Por ahora, no hay indicios de que el mercado cambie de una forma tan repentina como para que acabe el oligopolio. Las únicas iniciativas que pretenden romper esta estructura son empresas como Transparent Edge Services.

Un oligopolio en el que el precio del CDN premium es muy alto "que por lo tanto solo pueden usar las empresas con altos recursos, y CDN low cost, que son baratas pero no ofrecen soporte, lo que significa que el cliente debe tener un alto grado de conocimiento técnico específico para poder manejarlas, algo que no es nada sencillo", explicó Suárez. El objetivo de la empresa española es ofrecer servicios de una CDN premium a precios más asequibles. 

Foto por Leon Seibert en Unsplash

Lo que necesitábamos para darnos cuenta de la fragilidad de internet

La caída de cientos de páginas webs por un fallo humano en Fastly se arregló en menos de una hora, pero esos minutos de caos fueron suficientes para poner en evidencia cómo funciona un oligopolio que todos conocen. Aquel en el que unos pocos tienen un control casi total de internet. Por muy grande y complejo que parezca, al final todo pende de un fino hilo. 

Las reacciones a cómo funciona el ecosistema de las CDN y el modelo centralizado de internet ha puesto también a las empresas detrás de ese oligopolio en el centro de la conversación. Por supuesto, a Fastly. El mismo día de la caída del servicio, las acciones de la empresa notaron una subida; que puede explicarse por el interés repentino de algunos inversores que fueron conscientes ese día del poder que concentra Fastly.

"Ha sido un empujón de marca tremendo. Prácticamente nadie sabía quién era Fastly hasta este martes, y mucha gente ha descubierto que hay una empresa que está sujetando una buena parte de internet. Y que no se cae prácticamente nunca. No solo eso: cuando se ha caído, la caída ha durado menos de una hora", opinó el Director de Tecnología de Transparent Edge Services.

Sin embargo, algunos expertos apuntan a que con el tiempo, es posible que algunos clientes cambien de CDN después de la falla. A pesar de que la empresa explicó que la caída se originó por un fallo no intencionado por parte de un usuario, para algunos lo ocurrido puede generar desconfianza. Solo el tiempo dirá si el incidente tendrá un efecto para Fastly más allá de esos minutos de desesperación por la caída de internet en todo el mundo.