La enfermedad pulmonar obstructiva crónica, también conocida como EPOC, deja sin aliento a quien la padece. Ahogos, tos y esputos suelen ser los síntomas clave para sospechar de esta enfermedad y lo que debería alertarnos para ir al médico. Sin embargo, sigue estando infradiagnosticada, tal y como aseguraron desde la Sociedad española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) el pasado mes de noviembre. A pesar de esto, las nuevas tecnologías están llegando, y llegarán cada vez más, a las personas que la padecen ¿pero qué es la EPOC? ¿Y cómo pueden ayudar las nuevas tecnologías a estos pacientes crónicos?

Da igual si son cigarros, puros o pipa. O si es su versión más moderna: cigarrillos electrónicos o vapeadores. El tabaco es el principal causante de la EPOC. La enfermedad se presenta de manera lenta y progresiva en la vida de las personas que llevan años o décadas fumando. No es el único factor para desarrollarla, pero sí el que mayor porcentaje de pacientes tiene. Otras personas que pueden desarrollar esta enfermedad pulmonar son aquellas que trabajan expuestas a otros «tóxicos inhalados» y «no usan de forma correcta su mascarilla», según ha explicado a Hipertextual el doctor José Luis López Campos, neumólogo y coordinador del área de EPOC de SEPAR.

La EPOC es la consecuencia de inhalar estos tóxicos. Y lo que provoca «es una inflamación anómala del pulmón» que «obstruye los bronquios». Para que entendamos la importancia que tienen los bronquios, López Campos explica que estos son como «tuberías que llevan el aire hasta los pulmones». «El tabaco progresivamente va quemando esas tuberías, se van haciendo más estrechas y al aire le cuesta trabajo llegar a los pulmones», añade el neumólogo. Además, en ocasiones puede ir acompañado de cierta obstrucción en el pulmón, lo que se conoce como enfisema. «Por un lado, el enfisema y, por el otro, la obstrucción de las vías aéreas hacen que el paciente no respire bien». Y se presentarán los síntomas que hemos asociado al consumo de tabaco: ahogo y tos.

Síntomas de alerta de la EPOC

«Toser y escupir todos los días no es normal»

José Luis López Campos, neumólogo y coordinador del área de EPOC de SEPAR

«Toser y escupir todos los días no es normal», señala López Campos. Por este motivo, es muy importante que las personas que consumen tabaco estén atentas a estos posibles síntomas. Ante cualquiera de ellos, lo mejor es acudir al doctor de cabecera o al especialista; en este caso un neumólogo. Es más, desde SEPAR advirtieron hace meses de que hay menos diagnósticos de los que deberían. Según la asociación alrededor del 74,7% de los casos de EPOC «están sin diagnosticar» y esto es un problema. Ya que cuanto antes se comience con el tratamiento, «tendremos más oportunidades de frenar la progresión de la enfermedad», indica el neumólogo de SEPAR.

El diagnóstico es tardío en tantas personas por «un problema multifactorial», indica López Campos. «Al ser una enfermedad de lenta instauración, la persona no tiene un síntoma que le dé la alarma y le haga acudir al médico. Salvo algún catarro importante de pecho o problema puntual de salud que le lleve a consulta. La gente va poco a poco asfixiándose cada vez más o tosiendo, lo asocian a veces a la edad o a la tos típica del fumador, como si fuera normal por fumar. Y toser y escupir todos los días no son lo normal», repite a Hipertextual el neumólogo. 

Aunque, según señala López Campos, también hay un factor sanitario para estos diagnósticos tardíos. «En nuestro sistema sanitario no está implementada la espirometría cuando vas al centro de salud«, indica el neumólogo. La espirometría es una prueba en la que el paciente sopla por un tuvo y los médicos pueden saber cuál es la capacidad pulmonar de la persona. Es la prueba diagnóstica clave para saber si una persona tiene EPOC o no. «Hay muy poca implementación en los centros de salud. Esto es algo en lo que tenemos que trabajar», añade el doctor.

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Masticar el aire, la relación entre la EPOC y la contaminación

Algunos enfermos de EPOC comentan que sienten que pueden «masticar el aire», sobre todo en los días en los que la contaminación de las ciudades está más alta. Es la forma en la que tienen de explicar que notan esa contaminación al respirar. Y, por desgracia, les puede llegar a hacer tener exacerbaciones (empeoramientos puntuales) de la enfermedad. Y es que todo indica que hay una relación entre la contaminación en el aire y ciertos picos de agravamientos de pacientes con esta enfermedad pulmonar.

«Actualmente estamos haciendo un estudio, que todavía no está publicado, sobre la variabilidad ambiental de los diversos contaminantes (partículas 2,5, ozono, etc). Cómo cambian en el ambiente y cómo se asocia eso al número de personas que acuden a urgencias por una agudización de la EPOC. Hay cierta variabilidad, porque hay personas que los cambios en el ambiente clínicamente les afectan más o les afectan menos. Hay personas que tiene una vía aérea más sensible al medio ambiente y esta sensibilidad la demuestran por una mayor obstrucción bronquial en los momentos de mayor intensidad de contaminación. Otros pacientes son un poco más resistentes a estos cambios ambientales. Pero en general, sí sabemos que el aumento de la contaminación, produce un aumento de las agudizaciones. Y hay gente que es altamente sensible». 

López Campos

Coronavirus y EPOC

«Los pacientes de EPOC, como ya tienen el pulmón alterado, son más proclives a tener infecciones respiratorias. Y, una vez que las tienen, a que sean más graves», indica el neumólogo. Por lo que, ahora, el SARS-CoV-2, que produce en los pacientes más graves una neumonía bilateral, se ceba particularmente con los pacientes que ya tienen patologías previas. La EPOC, a diferencia del asma, sí es una enfermedad de riesgo para que los pacientes desarrollen una COVID-19 grave.

De hecho, en un metaanálisis liderado por el doctor Carlos A. Jiménez Ruiz, presidente de SEPAR, se explica que un 1,96 de los casos analizados, los fumadores evolucionan a una COVID-19 grave. Y en 1,79 de los casos, los fumadores entran en la UCI, necesitan ventilación mecánica y terminan falleciendo. Por tanto, estos pacientes son más vulnerables que una persona sin patologías previas y debe prevenir el contagio. Además de vacunarse contra la COVID-19 en cuanto les sea posible. «Deberían ser enfermos prioritarios en la vacunación», ha señalado el neumólogo. Sin embargo, hasta ahora el Gobierno español no ha especificado que sea un grupo prioritario a la hora de la inmunización.

Tratamientos actuales

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La EPOC, como su propio nombre indica, es una enfermedad crónica. Las personas que la padezcan, hayan sido diagnosticadas o no, deben convivir con una serie de síntomas por el resto de su vida. El ahogo es el principal de ellos, aunque como comentábamos también lo son la tos y los esputos.

Por desgracia, no es una enfermedad que, a día de hoy, se pueda curar. Sin embargo, sí se pueden aliviar los síntomas y hacer que tenga un progreso más lento. Esto se consigue acudiendo al especialista y siguiendo las pautas marcadas. Aunque se puede resumir en dejar de fumar, tomar la medicación prescrita y tener una vida sana, en movimiento. Esto también ayudan mucho a los pacientes con EPOC.

El tratamiento consiste, por un lado, en usar broncodilatadores para aliviar los síntomas y, por otro, en frenar la progresión de la enfermedad

El tratamiento de la EPOC «tiene un doble objetivo», indica López Campos. «Lo primero es aliviar los síntomas. Y para ello contamos con broncodilatadores para los bronquios. Nunca los devuelve a la normalidad, pero sí lo resuelven parcialmente. Con estos medicamentos ponemos al pulmón en una mejor situación para que entre el aire mejor y disminuyan los síntomas», añade. 

Además, es importante evitar «las agudizaciones» porque «sabemos que las personas con más exacerbaciones, tienen un peor pronóstico de la enfermedad», indica el especialista. Por eso es importante, también, el uso de la medicación.

«El segundo objetivo que tenemos es tratar de frenar la progresión de la EPOC«, comenta el neumólogo. «Esta enfermedad va empeorando progresivamente y de forma muy lenta. Desde que una persona empieza a fumar en nuestro país -la edad media a la que empiezan los españoles ahora es de 14 años-, hasta que desarrollan una EPOC clínica sintomática, que suele ser a los 40-45; son décadas en las que el pulmón está constantemente inflamado por el tabaco«. «Es una enfermedad lenta en el tiempo», señala el experto en varias ocasiones. «Por tanto, el segundo tratamiento es conseguir que la obstrucción no vaya a peor. Tratamos de frenar la progresión de la enfermedad a largo plazo, para evitar que el pulmón se quede sin capacidad pulmonar».

Y este es el principal motivo por el que dejar de fumar es esencial para evitar que la EPOC vaya a más. «No hay ningún tratamiento que frene el progreso de la EPOC como dejar de fumar», indica a Hipertextual el neumólogo. Sin embargo, no todos los pacientes pueden dejar este hábito. «Para algunos pacientes es muy complicado dejar de fumar», afirma López Campos.

Nuevas tecnologías

«Para algunos pacientes es muy complicado dejar de fumar»

Entre las principales aplicaciones de las nuevas tecnologías está eso mismo: dejar de fumar. «Cada persona es distinta y el tabaco no engancha a todo el mundo por igual», indica el neumólogo. Por este motivo, las apps pueden ayudar a las personas que ya han comenzado a pensar en dejar de fumar. Porque la predisposición a hacerlo es clave. «Pueden identificar al paciente que, mentalmente o por su grado de adicción, ya está dispuesto a dar el paso para intentar el abandono del tabaco. Ese es el momento de ir a una unidad antitabaco y comenzar un programa supervisado para dejar de fumar», indica el experto.

«La adicción a la nicotina es muy variable; pero cuando una persona es muy adicta, es una decisión muy difícil. Tengo pacientes que han estado enganchados a otras drogas y por otras vías y han conseguido dejarlo todo, menos el tabaco», ilustra López Campos. «Los pacientes que siguen fumando a pesar del diagnóstico lo viven con mucha angustia. Pacientes con una EPOC grave que están asfixiándose al andar en su día a día o que, incluso, dependen del oxígeno y no pueden dejar el tabaco».

Por esto, «toda aplicación que ayude a avanzar en el proceso mental de deshabituación, que tiene una parte psicológica y otra física, siempre son muy bien recibidas. Todas necesitan una validación, para comprobar que funcionan bien, pero tienen muy buena acogida en la comunidad científica», explica el neumólogo.

Otras aplicaciones «dan datos sobre la variabilidad de la composición medio ambiental«. De hecho, explica que él mismo ha trabajado con un grupo de ingenieros que tenían el objetivo de «ver cómo se correlacionaban los cambios ambientales con la agudización de la EPOC de manera que pueda servir de prevención». Es decir, con estos datos los pacientes pueden prevenir los empeoramientos puntuales de la enfermedad a causa de la contaminación. Al final se trata de «avisar a los pacientes de que es un día malo para que tengan cuidado cuando salgan a la calle».

Nuevos inhaladores y ejercicio físico

Foto por Arek Adeoye en Unsplash

La adhesión al tratamiento para aliviar los síntomas también es muy importante. Por este motivo, algunos inhaladores como el  Breezhaler saldrán a partir del año que viene con chips que «verifican que el paciente ha hecho la técnica inhalatoria de forma correcta». No solo era una «necesidad palpable de los pacientes» sino que, además, permitirá a los médicos tener datos extra. Ya que quedará registrado en una web para su consulta, eso sí siempre con el consentimiento de los pacientes. Los especialistas podrán saber si se ha cumplido el tratamiento y si, por ejemplo, el paciente «ha generado suficiente flujo inflamatorio para coger la medicación y llevarla al pulmón», comenta López Campos. «Hay algunas innovaciones tecnológicas interesantes y que seguro que van a ayudar a los pacientes«.

«Lo peor que puede hacer un paciente con EPOC es quedarse en casa»

Las otras aplicaciones que pueden ayudar a los pacientes con EPOC son las relacionadas con el ejercicio. «Lo peor que puede hacer un paciente con EPOC es quedarse en casa», afirma López Campos. «Sabemos que el número de horas de televisión que ve un paciente con EPOC está relacionado directamente con la mortalidad. Lo que hay que hacer es hacer un programa de ejercicio o salir a la calle«, indica el experto. «Todas las aplicaciones que incentivan al ejercicio o a salir a caminar son interesantes porque el pulmón necesita moverse. Si no se mueve, se atrofia», añade.

El infradiagnóstico puede ser un problema para los pacientes de EPOC. No obstante, los tratamientos están mejorándose y se está empezando a aplicar el uso de nuevas tecnologías que harán que la vida de estos pacientes mejore considerablemente. En definitiva, parece que en este caso la tecnología y la ciencia son buenas compañeras y van a ayudar a muchas personas a tener una vida lo más normal posible. Porque la EPOC, por desgracia, no desaparece, hay que aprender a convivir con ella.

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