El asma es un problema respiratorio que, contra todo pronóstico, no siempre es una patología de riesgo ante la COVID-19. Esto es lo que ha observado un equipo de investigadores del Hospital Universitario Vall d’Hebron. Pero, ¿cómo en qué casos el asma parece proteger ante la COVID-19?

La idea del estudio era contestar a dos preguntas que parecían clave tras las primeras observaciones en la enfermedad causada por el SARS-CoV-2. Estas eran las preguntas que los investigadores del Vall d’Hebron querían responder: ¿Es el asma un factor de riesgo para la COVID-19 o, por el contrario, protegería frente a la enfermedad? ¿Son importantes los fenotipos?

Mientras que otros problemas respiratorios, como la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), sí agravan la COVID-19; parece que no es el caso del asma, según apunta el nuevo estudio.

Por este motivo, los doctores María Jesús Cruz, jefa del grupo de Neumología del VHIR y Xavier Muñoz, investigador principal del mismo grupo y médico adjunto del Servicio de Neumología de Vall d’Hebron, y ambos miembros del CIBER Enfermedades Respiratorias (CIBERES), decidieron hacer este estudio. En la investigación, se ha realizado un análisis de todos los pacientes ingresados en el hospital por infección de SARS-CoV-2 entre el 1 de marzo y el 30 de junio de 2020. De entre los 2.226 pacientes confirmados por PCR, solo 71 eran asmáticos.

También se tienen otros datos gracias a las historias clínicas electrónicas como edad, sexo o si presentaban otras enfermedades previas que pudieran empeorar la COVID-19.

Dr. Xavier Muñoz i Dra. Maria Jesús Cruz. Créditos: Comunica VHIR

Pacientes con asma y COVID-19

Entre los datos recopilados de los 71 pacientes con asma, señala un comunicado de prensa del hospital, se encuentran otras informaciones sobre «el fenotipo, la gravedad y el tratamiento que seguían para el asma». «La gravedad de la COVID-19 se registró en función de las necesidades de oxígeno y soporte ventilatorio y los hallazgos de la radiografía de tórax».

El fenotipo es una forma en la que se dividen las personas asmáticas. Por un lado, T2 (con los subgrupos T2-Th2 y T2-ILC2) y No-T2. De los 71 pacientes ingresados, 42 tenían un fenotipo No-T2, mientras que en el subgrupo T2-Th2 había 20 pacientes y los del T2-ILC2 eran 9. Además de todo esto, además del asma, el 76% de los pacientes presentaron otra enfermedad previa.

Fenotipo No-T2, pacientes más graves

Los pacientes de fenotipo No-T2 eran más propensos a tener una evolución más grave que el resto de pacientes asmáticos con COVID-19, ya que son los que más terminaron en el hospital. A pesar de esto, «el tratamiento estándar» tuvo buenos resultados: 67 pacientes, es decir, el 94% de ellos, salió adelante mientras que cuatro enfermos terminaron falleciendo.

«Nuestros resultados apoyan la idea de que el asma no parece ser un factor de riesgo para el desarrollo de una COVID-19. Al menos en pacientes hospitalizados con formas de infección más graves», explica el doctor Xavier Muñoz. Por tanto, surge la pregunta de si, inlcuso, podría tratarse de un factor protector.

Baja tasa de contagiados

Unsplash | Robina Weermeijer

A los investigadores les ha llamado la atención que en este estudio se haya dado una tasa de pacientes con asma más baja que la prevalencia de esta enfermedad en la sociedad. Es decir, mientras que en la población general hay alrededor de un 6% de personas asmáticas, entre los pacientes que se han analizado para este estudio *solo el 3,2% tenía asma.

“Si también tenemos en cuenta que 54 de los 71 pacientes afectados, es decir, el 76% de ellos presentaban comorbilidades que se ha demostrado que están directamente relacionadas con la afectación del SARS-CoV-2, la prevalencia de asmáticos sin otras alteraciones que padecen enfermedad grave se reduce a solo el 0,8%, una tasa similar a la reportada en otro estudio en Wuhan, del 0,9%, donde la prevalencia del asma también es del 6%”, reflexiona María Jesús Cruz.

Pero, ¿por qué es tan baja la infección de COVID-19 en pacientes asmáticos? Por el momento, no hay una respuesta. No obstante, los investigadores alrededor del mundo tratan de dar con la solución a por qué pasa esto. Hay quien apunta a que se trata de los corticosteroides inhalados y que estos podrían proteger a los pacientes de la enfermedad «al disminuir la producción de citosinas». Otros investigaciones señalan en otra dirección. U es que la presencia de eosinófilos activados la que protegería a los individuos de la infección, de forma similar a lo ya descrito para otros virus.

La tercera opción relaciona el asma y el sistema renina-angiotensina. «Ya se sabe que la activación del receptor ACE2 es la puerta de entrada del virus a las células y también regula la respuesta asmática en un modelo animal de asma. Por lo que se podría especular que la actividad reducida de este receptor que favorece el desarrollo del asma también podría prevenir la expresión del virus«, indican en el comunicado.

¿Descartar hipótesis?

Por el momento los investigadores parecen haber descartado algunas de las hipótesis, según indican en su estudio. A pesar de las limitaciones en el estudio debido a la poca cantidad de pacientes que hay en él, el doctor Muñoz lo explica así:

«En el presente estudio no encontramos una relación entre la dosis de corticosteroides inhalados y la gravedad de COVID-19, como tampoco se ha encontrado una relación entre el nivel de eosinófilos y la posible protección frente al virus ni se ha visto que exacerbe el asma como sucede con otros coronavirus. Aunque el presente estudio tiene limitaciones inherentes debido a su diseño, los resultados sugieren que el asma podría ser un factor protector frente a la infección por el virus SARS-CoV-2, especialmente en pacientes asmáticos con fenotipo T2. Si se reproducen en estudios con un mayor número de pacientes, pueden abrir una nueva vía de investigación en la lucha contra el SARS-CoV-2».

Por tanto, aunque todavía no hay una explicación clara, parece ser que las personas con asma, sobre todo las del fenotipo T2, parecen estar más protegidas contra la COVID-19. Pero para confirmarlo habrá que realizar más investigaciones. Y, sobre todo, seguir manteniendo las medidas de prevención, sin importar si uno tiene o no asma. Lavarse las manos, llevar mascarilla y mantener la distancia de seguridad son la mejor prevención.

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