“Mira, como Hitler ¡Pasajeros al tren!”, se puede escuchar a un trabajador de Vivotecnia en el vídeo de ocho minutos que la organización británica Cruelty Free International desveló estos días en redes, mientras coge a varios ratones. Otro trabajador coge por el cuello a un beagle mientras lo introduce en una caja para pesarlo. “Bienvenido al infierno”, le exclama al perro. En otro punto del metraje otros empleados dibujan una cara en los genitales de un mono mientras le hacen otra prueba. En otros instantes, se pueden ver a conejos con la columna fracturada dejados sin ser sacrificados inmediatamente. Todo lo contrario a lo que se espera que ocurra en un centro en el que se experimenta con animales, y más aún en España y Europa, donde la regulación se presume bastante rígida en este sentido.

Las imágenes filmadas con cámara oculta por ex empleados del laboratorio Vivotecnia de Madrid -extremadamente duras, enlazamos aquí– han levantado una ola de indignación. La Comunidad de Madrid suspendió al centro y paralizó su funcionamiento hasta que se aclare el caso, mientras cientos de personas se apostaban en las puerta del laboratorio, y miles se hacían eco en redes.

En Hipertextual hemos podido hablar con el abogado que va a impulsar la demanda de Cruelty Free International contra el centro, y también con un representante de SECAL, organización científica que aglutina a investigadores, veterinarios y centros que experimentan con animales.

El debate sobre la experimentación animal y su convivencia con el bienestar de los seres vivos que sirven para ella nunca ha sido sencillo. La comunidad científica ha rechazado de pleno las imágenes del vídeo, marcando de forma clara que es una excepción en Europa que se sale de unos protocolos bien marcados y rígidos. Sin animales en los laboratorios, no habría podido salir adelante vacunas como la de la COVID-19, investigaciones contra el VIH o cualquier fármaco o tratamiento que salve vidas humanas.

Enfrente, la postura antiviveccionista, que aboga por eliminar cualquier uso de animales -al menos plenamente sintientes- en los laboratorios. Una postura que incluso pone a cualquiera frente al espejo al plantear las siguiente pregunta: ¿miraríamos a otro lado si supiéramos que solo se usan moscas e insectos -como se promueve- en lugar de mamíferos?

Vivotecnia: el laboratorio de los horrores “que nos ha abiertos los ojos”

Uno de los monos que aparecen en el vídeo. CFI

“Lo que hemos visto es la primera ocasión en la que el público general puede ver qué ocurre tras las paredes de un centro en el que se experimenta con animales”. Quien habla es Carlos Contreras, abogado miembro de INTERcids, un grupo de juristas en defensa de los animales, que es quien representa a Cruelty Free International en España.

Las imágenes son especialmente dolorosas por las vejaciones e insultos y golpes innecesarios que se propinan a los animales. “Algo que puede ser suficiente para aplicar un delito de maltrato animal, donde más allá del daño físico que claramente se les aplica de forma innecesaria, también se recoge el maltrato psicológico”, explica el jurista. Pero Contreras recalca que lo más doloso del caso es que parte del metraje, si silenciáramos los insultos e improperios, muestran prácticas que están recogidas por la legislación en experimentación animal.

«El vídeo es importante porque por primera vez muestra lo que ocurre tras un laboratorio, donde las pruebas por motivos de patentes suelen ser secretas»

Carlos Contreras, abogado especializado en derechos de los animales

“Lo primero que queremos dejar claro es nuestro más contundente rechazo a los insultos y el maltrato que se ven en las imágenes. Sin lugar a dudas son la excepción en una industria que vela por cumplir meticulosamente con el bienestar animal y la regulación”, explica por su parte Juan Rodríguez Cuesta, Vicepresidente de SECAL, organización de la que Vivotecnia formaba parte como benefactora, “pero eso hace precisamente que seamos los primeros interesados en que se llegue hasta el fondo del asunto”.

En SECAL, donde rápidamente emitieron un documento de condena, Rodríguez Cuesta recalca que sus socios son personas cuyo día a día es trabajar con animales.

Poner cámaras de vigilancia vs. el secreto de patente

Conejos inmovilizados. CFI

Otra de las patas de la cuestión es cuánto de pegado a la realidad -eliminando de nuevos los improperios y vejaciones- hay en lo que se ve. “Hay prácticas que se ven en el vídeo que, guste más o menos, forman parte de procesos rutinarios. Otras desde luego no, y es algo que hay que investigar. Por ejemplo, se ven numerosos conejos con la columna luxada que indica una mala praxis evidente. Otros procedimientos, como la inyección en los ojos, están en desuso”.

“Los insultos y las vejaciones no tienen nombre. Pero hay prácticas que se ven en el vídeo que, guste más o menos, forman parte de procesos rutinarios«

Juan Rodríguez Cuesta, Vicepresidente de SECAL

La afirmación del investigador da pie a volver sobre la cuestión anterior. “Quizá una solución para evitar estos abusos fuera la instalación de cámaras de vigilancia, como ya se está promoviendo en mataderos y granjas, pero los secretos de patentes sobre medicamentos y tratamientos son un hándicap para que esto se lleve a cabo”, comenta Contreras.

Además de esto, Contreras, quitándose ahora la toga de abogado, señala que es importante prevenir que este secretismo que rodea a la investigación con animales haga que sus trabajadores acaben convirtiéndose por naturalización en personas que asimilan el maltrato como normal. “Si tu día a día consiste en aplicar pruebas dolosas a animales, que lógicamente no quieren recibirlas, existe ese riesgo”, opina.

Así está la regulación en materia de experimentación con animales

Juan Rodríguez nos cuenta que los trabajadores de los laboratorios en los que hay animales pasan por formaciones y controles, y empatiza. “Para ningún veterinario o investigador es fácil la primera vez que tiene que aplicar algunas técnicas a animales. Pero se parte de la base científica, legal y de seguridad de que es necesario”.

Animales como los que estaban en Vivotecnia forman parte de pruebas para testar medicamentos, tratamientos o agentes químicos. La regulación en Europa limita el uso de animales en laboratorio a fines médicos o de prevención de peligros para humanos -por ejemplo, saber qué pasa si un producto como lejía acaba en un ojo, o los niveles de ingesta que pueden ser fatales-.

La experimentación con ellos para fines cosméticos está completamente prohibida. “Desde SECAL denunciamos activamente por ejemplo a marcas que utilizan eslóganes como ‘Cruelty Free’. Si están hechos en Europa o se venden en Europa, están libres de experimentación animal por defecto”, señala el vicepresidente de la asociación.

En España el Real Decreto 53/2013 regula el uso y la experimentación de animales en el laboratorio, una transposición de la Directiva Europea. En esta regulación se estipula que el uso de animales se reduzca al mínimo, y que siempre se procure lo mejor posible su bienestar animal. El Reglamento CE 1223/2009 de la UE marca que no se puedan experimentar con productos cosméticos, y el reglamento REACH es el que marca la experimentación con animales de químicos.

“La regulación en España sobre maltrato animal marca como excepciones las celebraciones taurinas y la experimentación animal”, señala Contreras.

800.000 animales de laboratorio en España cada año

La aplicación de estas normativas hace que se eleven acuerdos de transparencia que obligan a registrar el origen y el fin que se ha dado a este animal.

Según los datos del Ministerio, en 2019 817.742 animales fueron de uso en laboratorio (no se concreta cuántos de ellos tuvieron que ser sacrificados o murieron durante las pruebas). De ellos, un 56% son ratones, un 12% aves de corral, y otro 12% peces sin clasificar. El COSCE también cuenta con un órgano de transparencia dedicado solo a la experimentación animal en el que están nombres conocidos del ámbito científico como Margarita del Val o Lluís Montoliu

En 2019 817.742 animales fueron de uso en laboratorio. La mitad fueron ratones.

Pero también hay perros, cerdos, gatos y monos, como se ven en las imágenes de Vivotecnia. “Los perros proceden de criaderos con el fin de que sean utilizados en un laboratorio, no son recogidos de perreras o de la calle como a veces se dice. Y así pasa con todos los animales, que deben tener una trazabilidad concreta. En el caso de los monos, China es el mayor exportador, y estos meses debido a la carrera por la vacuna hubo problemas de suministro”.

Todos ellos forman parte de una cadena que hace que hoy por ejemplo nos podamos vacunar frente a la COVID-19, donde los primates fueron el último eslabón antes del humano.

La pregunta por tanto es, ¿cómo podemos mejorar para encontrar ese acomodo entre lo necesario y lo deseable?

De perros, monos y ratones a moscas: Las tres Rs de la experimentación animal

Desde SECAL se ahonda en que la experimentación animal es una de las actividades más reguladas, aunque casos como el de Vivotecnia deje claro que hay espacio para la atrocidad. “Quiero verlo como cuando en una residencia de ancianos se da un caso de maltrato a mayores. No significa que en todas las residencias se trate así. Por eso tenemos que ser contundentes”, señala Rodríguez Cuesta.

En la web de Vivotecnia, ahora inhabilitada, se daban todas las garantías de bienestar animal. “No cabe duda de que fallaron los controles, y tiene que servir para que sean mucho más severos a partir de ahora”, dice Contreras.

A futuro, la ciencia ya trabaja en encontrar el mayor número de alternativas a la experimentación con animales. Al menos con mamíferos y los consideraros sintientes. Ampliar el número de protocolos en el que se pueden usar moscas y gusanos forman parte del Centro de Alternativas de la UE.

Mientras, la ciencia seguirá afinando las 3 Rs que marcan los protocolos de actuación con animales al experimentar con ellos: Reemplazo (de mamíferos por insectos o a ser posible por seres no vivos), Reducción (el uso cada vez de menos número) y Refinamiento (el uso de técnicas cada vez menos lesivas para los animales).

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