La estrategia de Qualcomm para hacerle frente al M1 de Apple avanza sin descanso. El fabricante de semiconductores anunció este martes que para la segunda mitad de 2022 contará con procesadores ARM de alto rendimiento para portátiles. Si esto se hace realidad, el ecosistema Windows contaría, ahora sí, con una propuesta sólida para crecer fuera de la tradicional arquitectura x86.

Estos serían los primeros frutos de la compra de Nuvia por parte de Qualcomm. La adquisición se cerró por 1.400 millones de dólares. Se trata de una compañía dedicada al desarrollo de semiconductores para servidores fundada por ingenieros con décadas de experiencia en el área. Entre ellos están Gerard Williams y John Bruno. El primero fue responsable de diseño de CPUs de Apple, mientras que el segundo fue arquitecto de sistemas en Google.

Cuando Qualcomm anunció la adquisición de Nuvia se limitó a decir que serviría para "ampliar su cartera de productos integrada por teléfonos inteligentes, portátiles y sistemas de conducción asistida". Sin embargo, ahora que se completó la millonaria operación revelaron sus planes más ambiciosos.

Como recoge Anandtech, la firma de San Diego busca independizarse de las licencias externas para el desarrollo de algunos de sus chips. Qualcomm depende en la actualidad, por ejemplo, de los núcleos PI externos de ARM Cortex para sus Snapdragon 888.

Con la compra de Nuvia logran un control total del diseño de cada bloque PI de un SoC. Esto impacta en una mayor flexibilidad para responder a las demandas del mercado y crear productos más competitivos.

Qualcomm pone la mira en los chips personalizados para ordenadores

Qualcomm Snapdragon 8c.

Ahora, uno de los principales objetivos de Qualcomm es crear chips personalizados, pero enfocados en ordenadores portátiles que ejecutan Windows. La compañía tiene el desafío de lograr un rendimiento muy por encima de lo que que ya se ha visto en los Snapdragon 8cx que fueron desarrollados en colaboración con Microsoft y debutaron en la Surface Pro X.

Lo cierto es que los procesadores M1 de Apple, con los que planean competir, son capaces de brindar un rendimiento bastante sorprendente y cuentan con un ecosistema de aplicaciones y software que se está adaptando rápidamente. Mucho más veloz que la transición de PowerPC a Intel, años atrás.

Qualcomm tiene de aquí hasta 2022, fecha que ellos mismos han marcado como límite, para crear sus primeros chips personalizados y de alto rendimiento para ordenadores portátiles. Windows, por su parte, aún debe dar mejores señales de compatibilidad y rendimiento para convencer a los usuarios.