El sector del automóvil, desde su fabricación, pasando por la distribución y el mantenimiento, ha sido uno de los pilares del empleo en España desde la década de los 70. En gran medida, las plantas de fabricantes como PSA (renombrado como Stellantis recientemente), Ford o Volkswagen ayudaron al impulso industrial del país, y tienen un papel fundamental a nivel de empleo, como se ha visto recientemente con el cierre de la planta de Nissan en Barcelona.

Según datos de la patronar ANFAC, la automoción como sector contribuye aproximadamente al 10% del PIB del país y genera más de 400.000 puestos de empleo entre directos e indirectos.

Pero, ¿está preparado el sector para dar el salto de la combustión al eléctrico? Aunque algunas plantas ya han anunciado que introducirán gradualmente líneas de ensamblaje de sus modelos eléctricos, contar con una cadena que sustente todo el sector va un paso más allá.

Y ahí entra en cuestión la fabricación y toda la cadena de las baterías.

La demanda de baterías se disparará en los próximos años

En las últimas semanas, y de forma casi concatenada, se han sucedido diversas iniciativas para fomentar que España se posicione como un referente en el sector de las baterías eléctricas para automóviles en Europa.

La primera de ellas, Battchain, compuesta por un grupo de cinco empresas en cuatro comunidades autónomas bajo el paraguas del organismo europeo de energía sostenible EIT InnoEnergy. La segunda, con sede en la Comunidad Valenciana, se trataría de una alianza entre Ford, Power Electronics, el propio organismo regional e Iberdrola entre otros actores, con el objetivo de crear una gigafactoría en la región. La tercera, viene desde Cataluña, donde ya se han comenzado las negociaciones para que la planta de Nissan pueda ser un centro de baterías a futuro.

Por último, el propio Gobierno también ha intentado promover el sector. Esta misma semana ha anunciando un consorcio público-privado que, en alianza con Seat-Volkswagen e Iberdrola, tiene como objetivo abrir la primera fábrica de baterías de España.

Fuentes del sector comentan a Hipertextual que buena parte de esta coincidencia en propuestas se debe a la concurrencia de las ayudas Next Generation UE. Parte de los fondos de ayudas post-Covid. Para hacerse una idea, solo el proyecto valenciano requeriría de una inversión de más de 2.000 millones debido a los elevados costes de poner en marcha una industria de baterías.

España, una isla entre proyectos de baterías en Europa

Estas iniciativas llegan tras años en los que, quien más quien menos, buena parte de los países europeos han ido posicionándose para contar con sus propias plantas.

Este mapa difundido hace unos meses por el experto en baterías y analista Roland Zenn muestra todos los proyectos que hay en marcha a día de hoy, con los países nórdicos, Alemania e Inglaterra aglutinando la mayoría de proyectos frente al sur de Europa, donde no obstante hace poco conocíamos la noticia de que en Italia se instalará una nueva planta de Italvolt, que, hasta ahora, promete ser la más grande en el viejo continente hasta la fecha.

Mapa con los proyectos planeados de plantas de baterías en Europa.

Más allá del conocido proyecto de la gigafactoría de Tesla en Alemania, estos países, que cuentan con la sede de algunas de las grandes marcas que están transitando hacia lo eléctrico, se están asegurando tener plantas de baterías cerca.

“El coste de inversión de una planta de baterías es muy alto. Pero tener una cerca de donde se producen los coches, por temas de logística, abaratan todos los procesos. En España, donde contamos con una gran industria de ensamblaje, sería interesante contar también con plantas de baterías y un ecosistema que cubra todo el proceso”. Quien habla es Jon Asín, gerente y cofundador de BeePlanet Factory, empresa con sede en Navarra que se dedica a dar una segunda vida a las baterías de coches eléctricos. Por ejemplo, convirtiéndolas en baterías para hogares y empresas que puedan servir de almacenamiento y respaldo de sistemas de autoconsumo.

Objetivo: crear un ecosistema para el coche eléctrico consistente y cercano

Es conocido que la gestión de las baterías es un proceso complicado. Tanto en a nivel de residuos como desmantelarlas. “Nosotros trabajamos ahora con los eléctricos que había en circulación en los años 2011 o 2012, reconvirtiendo sus baterías. En unos años, si el mercado de coches eléctricos sigue creciendo como hasta ahora, nos encontraremos con un montón de baterías que tarde o temprano habrá que reemplazar”, explica.

BeePlanet Factory es una de las cinco empresas que han formado parte de la alianza Battchain, una de las que han surgido recientemente en España. La idea de este consorcio es que en España se apueste por crear toda la línea de producción, vida y reciclaje de una batería.

Las empresas que forman parte de Battchain cubrirían desde la obtención de litio con Extremadura Mining que está intentado explotar en San José Valdeflórez una mina, la fábrica de celdas de estado sólido Basquevolt, en Euskadi, la planta de ensamblaje de Battery Packs Nabatt y la factoría de Scoobic dedicada al ensamblaje de vehículos eléctricos de últimamilla. Un círculo que cerraría la segunda vida que puede dar a estas baterías BeePlanet, quien reivindica su apuesta además por “estructurar el territorio”, al tener actores desde el sur del país hasta el norte.

Nutrir a las actuales fábricas que hay en España

Por su parte, la Alianza Valencia de las Baterías, al igual que los promovidos desde Cataluña, apuestan más por la creación de grandes plantas en sus territorios. Ninguno de los dos modelos, en cualquier caso, sería excluyente.

“Estamos ante un cambio tecnológico que repercute directamente en un sector que genera una gran cantidad de empleo. Y el mercado de las baterías, en unos años, si no lo es ya ahora, va a tener una rivalidad a nivel de continente, no nacional; por lo que cuantas más iniciativas se muevan desde España será mejor”

Jon Asín, BeePlanet Factory

España sigue a siendo a día de hoy uno de los países europeos con menor penetración del eléctrico a pesar de su crecimiento, y también con menos densidad de estaciones de carga. Sin embargo, parece imprescindible que, si quiere mantener su posición de referencia en lo que hoy son plantas de montaje de vehículos de combustión, se genere una cadena de valor en torno a las baterías.

“Lo que estamos viendo es que hasta ahora los grandes fabricantes están situando sus fábricas de baterías cerca de sus sedes centrales y grandes plantas. También, por una cercanía con sus centros de I+D. En España, ante la falta de fabricantes nacionales, sería recomendable trabajar para que cuando la transición hacia lo eléctrico sea completa, exista ya esta infraestructura que pueda atender directamente a las plantas productoras”, concluye el gerente de BeePlanet Factory.