TikTok ha sido sin lugar a dudas uno de los grandes protagonistas en el panorama tecnológico de este 2020 tan extraño y aciago. La aplicación de vídeos cortos propiedad de ByteDance ya llevaba un par de años de crecimiento antes de que este 2020, como pasó con Snapchat en su momento, pasara de ser la aplicación que ‘usan los adolescentes’ a ponerse en el foco de empresas y autoridades precisamente por su gran conexión con los perfiles más jóvenes.

En TikTok han nacido este año memes, canciones virales, un sentido del humor propio y tiktokers, pero lo que parecía que podía ser la red social más trivial que ha surgido hasta la fecha, también se ha convertido en una de las mayores disputas geo-tecnológicas de los últimos años.

Es indisoluble que el pequeño o gran drama que se ha generado en torno a TikTok estos últimos meses tiene su faro en la administración Trump, la misma que ha iniciado una cruzada contra Huawei y otros actores chinos arguyendo elementos de seguridad nacional, pero sin aportar tampoco pruebas al cien por ciento claras y obvias en este sentido.

La balanza entre pensar que China, como país controlador como pocos en el ámbito de internet, use sus puntales tecnológicos para fines estatales y propios; o que Estados Unidos haga todo lo posible por mantener su hegemonía en la era digital, se ha movido a lo largo de los últimos tiempos en decenas de ocasiones.

Lo cierto es que a las puertas de acabar este fatídico 2020 el conflicto de TikTok parece lejos de cerrarse. Tras un ultimátum original que parecía que iba a hacer que las operaciones de la app en Estados Unidos pasaran a formar parte de Microsoft, Oracle se posicionaba para ser finalmente el comprador -o el socio local-. Pero en las últimas semanas, dos jueces en Estados Unidos han revocado la celeridad con la que parecía que se iba a “prohibir” -según dijo la Administración Trump en varias ocasiones- el uso de TikTok en suelo norteamericano. Esta es una línea del tiempo por todas esas idas y venidas.

Del ultimátum a la gran oportunidad de Microsoft

Wonderhood

Todo comenzó el pasado 7 de julio, cuando Mike Pompeo, el Secretario de Estado de EE.UU., dijo a Fox News que estaba considerando la posibilidad de prohibir TikTok, la aplicación de propiedad china que más había crecido en nuevos usuarios en los últimos meses. “Solo debes usar TikTok "si quieres que tu información privada esté en manos del Partido Comunista Chino", dijo Pompeo entonces.

Todo el culebrón se desató rápidamente. Amazon prohibió y luego desbloqueó TikTok de los teléfonos de los empleados, y los comités nacionales de los partidos demócrata y republicano se pusieron de acuerdo en esta postura: evitar TikTok y señalarlo.

El 31 de julio, el presidente Donald Trump anunció que prohibiría la aplicación en los EE.UU. Trump luego emitió una orden ejecutiva el 6 de agosto prohibiendo las "transacciones" entre personas en los EE.UU. y la empresa matriz de TikTok en China, ByteDance. También declaró a TikTok como una "emergencia nacional”. Los términos subían de calibre.

En ese momento, se pareció llegar a una solución mixta: que una empresa norteamericana tomara el control de las operaciones de la app china, en un intento por controlar sus servidores en suelo norteamericano; lo que a la postre desgajaría TikTok en tres partes: la norteamericana, la del resto del mundo, y la versión china, Douyin.

Es comprensible que ante tanto alboroto el CEO de TikTok, Kevin Mayer, renunciara el 27 de agosto. Se había unido a la compañía en mayo, dejando un puesto en alza como jefe de streaming de Disney. Hoy quizá mire los planes de Disney Plus con nostalgia.

La preocupación de la Administración Trump radicaba sobre la cantidad de datos de los usuarios de EE.UU. que el gobierno chino podría estar autorizado a recopilar. La preocupación por la privacidad ocurrió poco después de la revelación de que la aplicación estaba husmeando en los datos del portapapeles de los usuarios, una práctica que TikTok dice que se detendría. Eso sí, LinkedIn, Facebook, Instagram y otras aplicaciones estaban haciendo exactamente lo mismo.

Y apareció Oracle para no cambiar nada

La solución final parecía ser la orden ejecutiva del 6 de agosto, que exigía que una empresa americana comprara el negocio de TikTok en los Estados Unidos en un plazo de 45 días, y que se amplió más tarde para dar a ByteDance 90 días en total. Ese plazo, por si hay dudas, hace mucho que ha vencido.

Walmart, Microsoft, Twitter, y Oracle se propusieron de forma rápida como partes interesadas, con la empresa de Satya Nadella en cabeza aparentemente.

Para Microsoft, la compra de las operaciones de TikTok habría sido una buena forma de entrar en un mercado en el que siempre se ha movido con intentos torpes: el de las redes sociales y su influencia sobre los datos.

Finalmente, Oracle, cuyo CEO cuenta con una intensa relación con Trump, y con apoyo de Walmart, apareció por la derecha. Eso sí, para ser una especie de socio local de TikTok, no una compra como tal. En cualquier caso, el trato no se ha cerrado.

Por ahora el acuerdo, que sigue pendiente de flecos, creó una nueva compañía llamada TikTok Global. Sin embargo, hay cierta confusión sobre cómo va a funcionar esa compañía. Según ByteDance, será dueña del 80 por ciento de la compañía y el consorcio Oracle / Walmart será dueño del 20 por ciento.

Oracle, sin embargo, ve esto de manera diferente. "Tras la creación de TikTok Global, Oracle/Walmart hará su inversión y las acciones de TikTok Global se distribuirán a sus propietarios, los accionariados estadounidenses serán mayoría y ByteDance no tendrá ninguna propiedad en TikTok Global", dijo Oracle en una declaración a los periodistas hace ya dos meses.

Para añadir un poco más de lío al asunto, el acuerdo de Oracle parece ser únicamente para el alojamiento en los servidores en la nube de los datos, y no logra absolutamente nada en la mitigación de las preocupaciones de seguridad que fueron el pretexto para la existencia del acuerdo original. Oracle no está escribiendo el código y tampoco tiene acceso al codiciado algoritmo de TikTok.

Biden tampoco tiene una postura clara sobre TikTok

Para acabar de cerrar el círculo -o dejarlo abierto más bien- el presidente electo tampoco tiene una postura muy clara.

Con respecto a TikTok y su unión con Oracle o no, todo parece estar más bien en disputa en los tribunales ya que en la Casa Blanca. Al menos de momento. Especialmente después de que hace unos días conociéramos la noticia de que el Departamento de Comercio detenía la posible prohibición de la app en Estados Unidos.

Por ahora, lo único claro, es que podemos seguir bailando en TikTok.

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