Uno de los pasos esenciales para controlar esta ola de la pandemia de coronavirus es realizar cribados adecuados en grupos susceptibles de convertirse en fuentes de brotes. Es el caso, por ejemplo, de las residencias de ancianos o los colegios. Por eso, se aconseja que estos centros cuenten con personal sanitario encargado de realizar las pruebas. En los primeros es más habitual, pero en los segundos no tanto. Ahora, además, este tipo de trabajadores empiezan a escasear en algunos lugares. La solución más rápida pasaría por invertir en más personal. Sin embargo, en algunas comunidades autónomas están probando otras alternativas bastantes peculiares. No hay más que ver cómo se recogerán las muestras de PCR en los institutos de Cataluña.

Se anunciaba ayer que se ha optado por que sean los propios alumnos, bajo la supervisión de los profesores, los que las tomen. En vez del típico frotis nasofaríngeo, en el que el hisopo se introduce mucho más al fondo y requiere bastante pericia, se realizarán uno nasal. Este consiste en meter el “palito” solo en las fosas nasales y dar unas vueltas durante cinco segundos. Se ha enviado a los docentes un vídeo en el que se explica el procedimiento, para que luego lo transmitan a los estudiantes. Sin embargo, muchos profesionales sanitarios ya han avisado que esta puede ser una mala idea, capaz de dar lugar a falsos negativos y también a nuevos contagios.

Así recogen las muestras de PCR en los institutos de Cataluña

La técnica empleada para que los estudiantes recojan sus propias muestras de PCR en los institutos de Cataluña ya se ha probado con anterioridad en colegios de Girona y residencias de Barcelona.

En declaraciones recogidas por El País, la secretaria general de Educación catalana, Núrica Cuenca, ha explicado que, al obtenerse directamente de la nariz, es muy difícil que las automuestras se tomen mal. Además, ha enviado un mensaje tranquilizador a los docentes, aclarando que no supone un riesgo biológico para ellos.

¿Pero es esto realmente así? En un hilo de su cuenta de Twitter, la enfermera María Ramírez Sánchez explicaba ayer que la recogida de muestras para PCR puede suponer la liberación de aerosoles. Esto requiere que la persona que las realiza o las supervisa vaya provista de unos EPIs que no suelen ser accesibles para profesores. Incluso si no llegaran a producirse, cualquier actividad que requiera que el alumno se quite la mascarilla es un riesgo, más si esto le hace toser o estornudar.

Por otro lado, la enfermera recuerda que este tipo de actividades generan residuos que no se pueden desechar como cualquier otro, sino que requieren un tratamiento especial. Incluso es importante tener cuidado al transportar y almacenar las muestras hasta que se envíen al laboratorio.

El problema de no tomar bien las muestras

Algunos protocolos señalan el frotis nasal como una de las técnicas posibles para obtener muestras para una PCR. Sin embargo, el frotis nasofaríngeo sigue siendo la más adecuada, pues es en esta zona donde se deposita la mayor cantidad de carga viral. Basta con recordar lo polémico que fue hace unos meses un vídeo en el que la cantante Rosalía mostraba cómo le introducían a ella el hisopo por la nariz, sin llegar a profundizar. Numerosos expertos en su momento explicaron que de esa forma era sencillo que se obtuvieran los falsos negativos.

A eso se suma que, incluso para hacer el frotis nasal, no vale de cualquier manera. Lo que se busca no es recoger mucosidad, sino obtener células, de modo que cuando luego se realice la PCR se compruebe si el virus ha llegado a infectarlas.

Si simplemente se introduce en el centro de las fosas nasales, sin un ángulo adecuado o sin girarlo correctamente, el resultado de la prueba posterior puede ser erróneo.

¿Qué pasa con las farmacias?

Uno de los colectivos más indignados ante la noticia sobre el método de toma de muestras de PCR en los institutos de Cataluña han sido los farmacéuticos.

Estos profesionales llevan meses ofreciéndose para realizar test rápidos de antígenos en sus establecimientos, con el objetivo de aliviar la presión hospitalaria. El hisopado es exactamente el mismo que para una PCR, pero el test es más rápido, pues su resultado se puede obtener in situ.

Los farmacéuticos no dejan de ser trabajadores sanitarios, por lo que parece mucho más lógico que ellos realicen un frotis. Sin embargo, aún no han recibió luz verde. Pero sí lo han hecho para supervisar los profesores. Estos son grandes profesionales, indispensables en la vida de una persona. Tienen amplios conocimientos en las materias que enseñan, así como en psicología, pedagogía y otras áreas. Pero no en medicina. Básicamente porque no forma parte de sus tareas.

Durante los primeros meses de la pandemia aplaudimos cada día a los sanitarios por la labor que estaban realizando. Una labor en la que no han cesado ni un segundo desde entonces. Más tarde vimos cómo los docentes se convertían también en superhéroes a los ojos de todos nosotros. Como lo son los trabajadores de supermercados, de laboratorios de diagnóstico o los que se dedican a la limpieza, entre muchos otros. Todos merecen aplausos y aún más que eso: reconocimiento y compensaciones por su trabajo. Realizar tareas que no les corresponden y además les ponen en peligro puede que no sea la mejor de las recompensas.

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