No hay área de nuestra vida que la cuarentena no haya trastocado. Desde las nuevas formas de trabajar hasta problemas de sueño o ansiedad. La pandemia de SARS-CoV-2 ha llegado a todos los rincones de nuestra vida. Además, no salir de casa también ha podido hacer que hayamos cogido unos kilitos de más. Pero, ¿cómo ha afectado al peso de los españoles el confinamiento? Y, hay quien apunta a que con una segunda oleada, tendremos un segundo confinamiento: ¿qué podemos hacer en el caso de que se repita la cuarentena para evitar coger peso? Y, sobre todo, ¿las personas obesas son grupo de riesgo para la COVID-19?

Un 44,3% de la población española afirma haber aumentado de peso durante el confinamiento. De ellos, el un 73%, sitúan el rango de elevación del peso entre 1 y 3 kilos, tal y como indica una encuesta realizada por la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO). Mientras que el resto ha cogido peso por encima de los 3 kilos. El estudio ha sido presentado este miércoles a través de videoconferencia.

En caso de que el confinamiento vuelva a nuestras vidas, la doctora Susana Monereo, secretaria de SEEDO, apunta a que lo mejor es la comida sana, hacer ejercicio entre 20 y 30 minutos al día y dar un buen ejemplo a los hijos, si se tiene. Entre los platos que comer, recomienda que al menos dos de ellos durante el día sean verduras y tomar una pieza de fruta de postre. Además, se recomienda comer pescado antes que carnes rojas.

También es muy importante «hacer formación de los hábitos saludables en los niños, porque sobre todo la obesidad afecta a las clases más bajas». «Los médicos predicamos cuando ya están ahí, no podemos hacer el trabajo antes», comentó la doctora. Aunque para Monereo sigue siendo necesario que se consiga el reconocimiento de la obesidad como enfermedad por parte del Gobierno.

De hecho, la encuesta realizada apunta a que «las clases más desfavorecidas tienen más tasas de obesidad», según el doctor Fernando Tinahones, presidente de SEEDO. Esto se debe a que el precio de la comida saludable es más alto frente a los precios más asequibles de las comidas precocinadas y los alimentos ultraprocesados. Además de que puede deberse a un «desconocimiento» sobre los buenos hábitos alimenticios, de ahí que la educación en este tema en los niños sea vital.

Obesidad y COVID-19

A parte del peso que hemos podido coger durante el confinamiento, hay otro problema. Las personas que tienen obesidad se consideran grupo de riesgo. Es decir, que tienen más posibilidades de que la COVID-19 sea más grave en ellos que en pacientes con un peso adecuado.

Se «repite» a lo largo de todo el mundo que los «grupos de pacientes que ingresan en la UCI tienen obesidad», explicó el Albert Lecube en la rueda de prensa. Aunque, por supuesto, no es el único problema de salud que aumenta los ingresos en las unidades de cuidados intensivos unidos a la COVID-19. Pero es el más prevenible de todos si se lleva una vida sana.

«En Nueva York se ha visto que las áreas en las que tienen tasas más altas de obesidad, también aumenta la mortalidad y los ingresos en UCI«, apuntó el doctor Tinahones. De hecho, es posible que esto esté detrás de las «bajas tasas de mortalidad en Asia», donde la obesidad no es tan común, indicó Tinahones.

En definitiva, para la doctora Monereo hay que añadir una consigna más. No es solo lávate las manos, respeta la distancia social o lleva mascarilla. «Hay que incluir también el cuida tu peso«, concluyó. Porque la COVID-19 y la obesidad son malos compañeros.

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