El pasado mes de julio, hace ahora casi un año, el actor porno Nacho Vidal, junto a un par de acompañantes, estaba ayudando a un amigo a desintoxicarse de las drogas cuando algo salió mal. Si le hubiese pagado unas sesiones de terapia psicológica esta historia habría sido todo un misterio. Pero lo cierto es que, teniendo en cuenta que pretendía curarle su adicción fumando el veneno de un sapito mexicano, lo extraño hubiese sido que saliera bien. El ritual chamánico de Nacho Vidal es en realidad algo muy común en ciertos círculos esotéricos, pero eso no lo hace menos peligroso.

Si bien la muerte tuvo lugar hace once meses, el actor y sus colaboradores no han sido detenidos hasta hoy. Ha sido necesario un largo periodo de investigación para demostrar que, efectivamente, fue la toxina del anfibio la que provocó la muerte. ¿Pero qué sabemos de ella exactamente?

Mucho más que el ritual chamánico de Nacho Vidal

Los sapos del género Bufo se distribuyen por las regiones templadas de Eurasia, norte de África, Oriente Medio, Japón y la zona norte del sudeste asiático.

Incluye un total de 17 especies, aunque solo una se encuentra detrás del ritual chamánico de Nacho Vidal: el Bufo alvarius.

Más conocido como el sapito de Sonora, este anfibio se ha ganado cierta fama en los últimos años, por los efectos psicodélicos generados al fumar su veneno. Muchos defensores de lo esotérico lo describen como una experiencia única, que puede ayudar a quien la goza a cambiar puntos de su vida con los que se muestre descontento.

Por eso, Nacho Vidal se lo recomendó al fotógrafo José Luis Abad, quien llevaba varios años intentando desintoxicarse de su adicción a las drogas. Lo llevó hasta su casa, ubicada en el municipio valenciano de Enguera, y allí le proporcionó la toxina, conocida como bufotoxina o 5-MeO-DMT. Poco después, el hombre comenzó a mostrar convulsiones y dificultad para respirar y acabó falleciendo a causa de un infarto.

Tanto Vidal como sus otros dos acompañantes han sostenido desde entonces que fue una muerte casual. Sin embargo, los familiares del fotógrafo han apuntado siempre a su culpabilidad. La detención del actor señala que hay indicios de ello y lo cierto es que, dado lo que se sabe de esta toxina, es más que probable.

Bufotoxina: detrás de un ritual mortal

Antes de que las actividades como el ritual chamánico de Nacho Vidal se pusieran “de moda”, los efectos de la bufotoxina se conocían especialmente en animales de compañía.

El veneno es secretado en las glándulas parótidas del sapo, que lo usa para defenderse de sus depredadores. Por eso, se habían documentado numerosas intoxicaciones en perros y gatos, que fueron envenenados accidentalmente cuando se acercaron a uno de estos anfibios. Se conoce que puede matar a un gran número de especies, aunque también se sabe que algunas serpientes son inmunes a sus efectos.

En humanos se han documentado casos de intoxicación por ingesta en niños. También se conoce que la piel del sapo bufo se usaba en la medicina tradicional china como afrodisíaco y que en ciertas ocasiones pudo ocasionar algunos síntomas de envenenamiento. A dosis bajas no suele ir más allá de generar diarrea y vómitos en quien lo ingiera. Sin embargo, si se eleva la dosis de ingesta o se toma por otra vía, por ejemplo fumando, la cosa cambia. En este caso se empiezan a desarrollar efectos cardiotóxicos, que van desde alteraciones del ritmo cardíaco, hasta caídas abruptas de la presión arterial. Las arritmias generadas elevan los niveles circulantes de potasio y, finalmente, se puede desencadenar la muerte.

¿En qué consiste el ritual?

El ritual chamánico de Nacho Vidal y tantas otras personas suele durar unos quince minutos. Un solo cuarto de hora extremadamente intenso. Lo contaban el año pasado en un artículo de El Mundo en el que se hablaba de uno de los gurús que ofertan su consumo en España.

Lo que se fuma es polvo de las parótidas del sapo secas y machacadas. Posiblemente por eso los efectos no sean siempre mortales, pues dependerá de la cantidad de veneno que vaya incluida en ese polvo. Aunque no por ello deja de ser extremadamente peligroso jugársela.

En esta publicación de 2019 se describía el consumo de esta sustancia, popularmente conocida como molécula de Dios, como un viaje cósmico que finaliza con una sensación casi orgásmica.

Hay quien defiende su uso alegando que el ritual ha sido llevado a cabo por los chamanes americanos durante cientos de años. Pero, a estas alturas, ya deberíamos tener muy claro que “de toda la vida” no es sinónimo de “seguro”. Este es un clarísimo ejemplo. Por eso, quien quiera tratarse cualquier adicción, su única salida es la ayuda psicológica. Los sapos, mejor dejarlos en las charcas.

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