El imaginario popular está lleno de casos, normalmente asociados a la religión, de santos o personas que, por un motivo u otro, de repente lloraron sangre. Sin embargo, también existen historias reales. Llorar sangre no es imposible y, de hecho, pude ocurrir por varios motivos.

Lo ha vivido recientemente en sus propias glándulas lacrimales una niña india de 11 años, a la que su madre llevó al hospital después de ver cómo derramaba lágrimas rojizas durante una semana. Según el informe del caso, publicado en BMJ Case Reports, la pequeña parece gozar de buena salud. Tanto, que no hay manera de dar con el origen de su llanto sangriento.

Llorar sangre sin motivos para llorar

Según describió la madre de la niña, cuando esta comenzaba a llorar sangre en realidad no sentía dolor ni estaba triste. Simplemente las lágrimas rojas corrían por sus mejillas, sin ningún motivo aparente.

Cuando los médicos escucharon la historia, le realizaron multitud de pruebas, que no lograron dar con ninguna anomalía. Sus análisis de sangre eran normales, los fluidos que corrían por sus conductos lagrimales también y las glándulas emisoras de las lágrimas tampoco parecían tener ningún problema.

Estaba claro que era un caso de hemolacria, pues así es como se conoce al fenómeno de llorar sangre. Sin embargo, se catalogó como suceso de origen idiopático, lo cual significa que no hay evidencias de cuál puede ser este. Y, desde luego, se conocen muchas posibilidades.

Pujari et al., BMJ Case Reports, 2020. (A) Lágrimas sangrientas en el ojo izquierdo. (B) Lágrimas sangrientas en ambos ojos. (C) La TC de la órbita y los senos paranasales revelaron hallazgos normales

Hemolacria de origen hormonal

Muchos casos de hemolacria descritos a lo largo de la historia han resultado ser timos de personas que los usaron para lucrarse con motivo del “milagro”.

No obstante, algunos de ellos eran ciertos. Ya en el siglo XVI se describieron varios casos médicos en mujeres adolescentes. En todos ellos las lágrimas rojas se vertían durante su menstruación, pero desaparecían después.

Con el tiempo se han descrito informes similares y se ha teorizado que estas personas podrían llorar sangre por motivos hormonales. En 2016, por ejemplo, se hizo especialmente conocida la historia de Marnie-Rae Harvey, una chica de 17 años a la que a menudo le salía sangre a través de los ojos o las orejas, sin ningún motivo aparente.

Tras comprobar que no se trataba de nada grave, los médicos plantearon que podría tratarse de un desorden en sus hormonas sexuales. No obstante, más tarde hilaron más fino y apuntaron a una posible endometriosis. Este trastorno, que muchas veces no llega a diagnosticarse, se caracteriza por la presencia de tejido similar al que recubre el útero en otras partes fuera este órgano. Esto genera menstruaciones muy dolorosas, pero también puede dar lugar a sangrados anómalos.

Otros orígenes para la hemolacria

De cualquier modo, no solo se han descrito casos de hemolacria en mujeres. Por ejemplo, hace un par de años se documentó un caso en un hombre italiano de mediana edad. Resultó que se debía a una hiperemia conjuntival o, lo que es lo mismo, un exceso de sangre en la membrana que cubre el globo ocular.

También se conoce que se puede llorar sangre por enfermedades como la hemofilia o el síndrome de Osler-Weber-Rendu. Incluso algunos fármacos pueden conducir a este curioso efecto.

Pero no fue el caso de esta niña de la india. Al menos, según describen los oftalmólogos autores del informe del caso, no parece algo grave. Aun así, no sabemos si esa afirmación será suficiente para calmar el miedo que debió sentir la madre al ver llorar sangre a su hija.

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