Codigo
– May 13, 2020, 10:01 (CET)

La nueva normalidad no llegará al voto online: con o sin coronavirus hay cosas que no cambian

Preguntamos sobre la posibilidad de que el coronavirus acelere un acercamiento a las elecciones online ahora que tenemos una pequeña lista de procesos pospuestos. La respuesta corta es que la nueva nueva normalidad se ha dejado muchas cosas de la vieja normalidad.

La llegada del coronavirus está cambiando algunas cosas, otras siguen como hasta ahora. Ahora sabemos que quizá nuestras vacaciones de verano sean made in Spain, que las rebajas serán online o no lo serán y que la distancia física tendrá que reñirse con la masificación de las playas. A la larga lista de cambios y revisiones de los eventos masivos se unen los procesos electorales. Porque un concierto se puede aplazar, pero unas votaciones tienen fecha límite. Ante estas circunstancias, ¿hay un rayo de esperanza para unas elecciones online?

Parece que lo online es tendencia para esta "nueva normalidad". Teletrabajo con sus más y sus menos, el colegio online con más menos que más. Se unen la telemedicina, compras online, gimnasia a través de la pantalla y fiestas digitales. La respuesta corta, en lo que respecta a una elecciones online, es que aún quedan muchos años por delante. La larga es que, en realidad y aunque queramos, no estamos preparados para ello.

Pese a todo, la política no tiene prisa para unas elecciones online

En la nueva normalidad, al menos de momento, no hay hueco para unas elecciones. La realidad es que habrá que esperar a que la situación se calme para poner en marcha la máquina electoral.

Porque ocasiones no faltan. Ya en marzo, País Vasco y Galicia se planteaban un cambio de fecha para las autonómicas —adelantadas por falta de acuerdos– en sus respectivas regiones. Cataluña anunció la misma decisión días después ante la imposibilidad de maniobrar. La llegada del Estado de Alarma fue determinante.

Fuera del país, Francia se aventuró a una primera vuelta para las elecciones municipales a mediados de marzo. Nunca antes el país Galo había registrado unos índices tan bajos de voto. La segunda vuelta ni que decir tiene que se ha pospuesto.

Y al otro lado de Atlántico, las elecciones a la Presidencia de los Estados Unidos penden de un hilo. Comicios que, por cierto, se miran con el aliento contenido desde el resto del mundo. La reelección de Donald Trump está en juego y que, precisamente por la crisis del coronavirus, podría verse comprometida.

Ante este panorama, algunos podrían pensar que –por puro interés político– habría un cierto acercamiento para revisar la tarea pendiente en el cajón del sector: unas elecciones online.

"Esto ha generado más ruido y más visibilidad, ya que una situación como esta te puede llegar en cualquier momento. Una situación así te puede llegar a pasar en cualquier momento. Lo cierto es que esto generará más interés para futuro y presión por parte de los votantes para analizar modelos de voto diferentes. Otra cosa es cómo reaccionan los políticos", explica Jordi Puiggalí, de Scytl –empresa española dedicada a la digitalización de los procesos electorales–. De momento, lo cierto es que los políticos están a otras cosas y el interés de voto ahora mismo se encuentra a la cola de sus problemas. Y, añaden desde Scytl, la relación de la necesidad de unas elecciones online con una pandemia podría ser negativa.

Lejos queda el mundo digital de Suiza donde llevan largos años votando de forma digital; Estonia y Holanda se sumaron recientemente. Aunque también es cierto que en el caso del Suiza, la participación ciudadana para decisiones menores en referendums en mucho mayor. Sin un modelo de elecciones online, la colaboración sería mucho menor. Y pese a esto, ya en 2019, esta modalidad de voto quedó suspendida en varios cantones por problemas de seguridad.

https://hipertextual.com/2019/04/voto-electronico-espana-imposible

La nueva normalidad rescata la vieja falta de seguridad de las elecciones online

Lo cierto es que la tecnología existe. Otra cosa es que esta se pueda usar con el marco regulatorio vigente y que exista la confianza necesaria para acceder a ellos.

Partiendo de la idea de que unas elecciones online no sería excluyentes, lo que mantendría el voto ordinario, se soluciona el dilema de la brecha digital. "No se hace un proceso de sustituir tecnología en los procesos electorales para eliminar, sino para complementar", explica Puiggalí.

Pero esta situación no resolvería la delicada cuestión de la privacidad. Por muy avanzados que sean los procesos electorales de corte tecnológico, lo cierto es que aún no existe forma de compararlo a la experiencia del analógico. "En el voto electrónico sabes que algo pasa dentro del ordenador y cómo sabes que lo está haciendo bien. En el papel eso no pasa porque la gente tiene muy claros los procesos", explican desde Scytl.

A día de hoy, la figura del observador tiene más evidencias que un algoritmo; y los votantes necesitan tener esto claro. Aunque es posible asegurar que no se han hecho trampas, manteniendo el voto secreto, no es tal fácil entender el proceso.

Así que las cosas van a seguir siendo como hasta ahora durante mucho tiempo: la nueva normalidad hereda cosas de la vieja. Simona Levi, activista por los derechos digitales, es clara en este asunto: "a día de hoy no hay ninguna señal de que unas elecciones digitales sean seguras". De hecho, son tan tajantes en este punto que, hasta que no haya cambios en este punto, no tampoco se han asomado demasiado a este tema. Para la organización liderada por Levi, ni una pandemia que nos confine durante dos meses –si no hay recaídas– cambiará la agenda política respecto a las elecciones.

¿El auge del voto por correo?

Los dos últimos procesos electorales en España, correspondientes a las elecciones generales, se saldaron con un crecimiento de las peticiones de voto por correo. El del 28 de abril, de hecho, mereció el segundo puesto en número de peticiones más altas de la historia.

Sin embargo, el voto por correo sigue siendo la gran duda de los comicios. ¿Qué ocurre entre que dejas el sobre con tu voto en correos y se entrega al colegio electoral?¿Cómo aseguramos que no existe un cambio en los votos o si llegan? Para Scytl, las dudas que general el voto electrónico estarían en la misma línea de los frentes abiertos que se mantienen en el voto por correo.

"Hay mucha gente que tienen miedo de que les puedan espiar en casa, cosa que también puede pasar en el voto por correo", explican. Y pese a todo, la promoción del voto por correo podría ser una de las primeras soluciones ante la situación que se presenta en la actualidad.