Motorola, Samsung y Huawei han sido los primeros grandes fabricantes en adentrarse en el mundo de los smartphones plegables, pero todo parece indicar que no serán los únicos. El medio coreano ZDNet Korea asegura que Xiaomi, cuarto fabricante a nivel global según los datos de la consultora IDC, ya está trabajando en un smartphone plegable con el que competir con el Galaxy Z Flip, el Motorola Razr (2019) y el Huawei Mate XS.

Este smartphone adoptaría el formato de concha que también han impulsado tanto Samsung como Motorola. Xiaomi, además, habría contactado con Samsung Display para el suministro de paneles OLED similares a los presentes en el Galaxy Z Flip, que además cuenta con una lámina de cristal ultradelgado que aporta un grado adicional de resistencia. La fuente asegura que la marca china también está considerando otros proveedores como BOE, CSOT y LG Display.

En el pasado, Xiaomi presentó una patente sobre un smartphone plegable similar al Galaxy Z Flip, por lo que esta podría ser la antesala del producto que finalmente llegase al mercado.

La producción en masa de las pantallas de Samsung Display está prevista que arranque en la segunda mitad del año, por lo que el lanzamiento comercial del producto de Xiaomi podría producirse durante los últimos meses del año o a comienzos de 2021.

Por el momento, las características técnicas del producto son una incógnita, aunque, si Xiaomi busca posicionar el producto en la gama alta, probablemente incorpore el SoC más avanzado de Qualcomm en el momento del lanzamiento –probablemente un Snapdragon 865–, conectividad 5G, un generoso módulo de memoria RAM, etc.

De materializarse finalmente el smartphone plegable de Xiaomi y llegar finalmente al mercado, uno de los aspectos más interesantes sobre el mismo será el precio de venta final. Todos los smartphones plegables actualmente disponibles superan en precio incluso a los smartphones más costosos del sector: el Galaxy Z Flip cuesta 1.500 euros, el Motorola Razr (2019) tiene un precio de 1.600 euros y el Galaxy Fold se comercializa por 2.020 euros. Esto se debe, entre otras cosas, al elevado coste de ciertos componentes –como la propia pantalla– y a la menor escala de producción.