En **el episodio “The Sin” (1×03) de The Mandalorian** (Jon Favreau, 2019), **realizado por la canadiense Deborah Chow** y con un guion que firma el propio creador de esta serie de *Star Wars*, queda claro el esfuerzo por que Baby Yoda resulte una criatura irresistiblemente adorable, y sin necesidad de que ponga los famosos ojitos del Gato con Botas a partir de *Shrek 2* (Andrew Adamson, Kelly Asbury y Conrad Vernon, 2004): su semblante, vocecita, actitud, movimientos y conducta general bastan para que uno piense que a los espectadores les vendría bien colocarse un babero en la pechera lo más pronto posible.

**Chow** se estrenó en el séptimo arte con dos cortos galardonados y de recorrido internacional, *Daypass* (2002) y *The Hill* (2004), y en el largo con *The High Cost of Living* (2010), al que le siguió una adaptación nueva de *Flores en el ático* (2014), televisiva esta vez; y **episodios de otras diecisiete series** como *Mr. Robot*, *Jessica Jones*, *El hombre en el castillo* (Sam Esmail, Melissa Rosenberg, Frank Spotnitz, 2015-2019) *Better Call Saul*, *Fear the Walking Dead* (Vince Gilligan y Peter Gould, Dave Erickson y Robert Kirkman, desde 2015) o *American Gods* (Bryan Fuller y Michael Green, desde 2017).

Lucasfilm

Debemos insistir en el hecho de que, cada vez que **el cliente** aparece en escena, el carisma de Werner Herzog (*Man of Flowers*) consigue que el interés suba de repente, y **un inquietante villano imperial con su sola presencia y su forma de expresarse**. Se ha prodigado más como director de cine (*El país del silencio y la oscuridad*), y no se sabe lo que habría logrado delante de la cámara si hubiese preferido ponerse ahí más a menudo a lo largo de su extensa carrera; pero quizá descubrió el gustito de la villanía tras interpretar al vil ex preso político soviético Zec en *Jack Reacher* (Christopher McQuarrie, 2012).

Como **nuestro cazarrecompensas encarnado por Pedro Pascal** (*Narcos*) acude a la Armera (Emily Swallow) para que le fabrique una nueva armadura con una buena cantidad de *beskar*, el acero mandaloriano del que le ha provisto el cliente por llevarle al pobre Baby Yoda para sus tejemanejes oscuros con el doctor Pershing (Omid Abtahi), **tenemos la oportunidad de conocer más detalles de su cultura y las costumbres de su colectivo**, y más imágenes impresionistas sobre el momento de su infancia en que perdió a sus padres por un bombardeo imperial: el conflicto interno está servido más allá de Baby Yoda.

Lucasfilm

Esta información nos la muestran mediante **un montaje paralelo con la forja de la armadura**, lo que **incide en la circunstancia de que el protagonista llegó a ser un cazarrecompensas consumado a raíz de este trágico suceso, ocurrido durante las Guerras Clon, y probablemente será lo que le empuje a una postura distinta** ante lo que traman los representantes del Imperio casi vencido, que resurgiría como la Nueva Orden con el Líder Supremo Snoke (Andy Serkis) y Kylo Ren (Adam Driver) en *Star Wars: El despertar de la Fuerza*, y otra flamante flota de parte del *resucitado* emperador Sheev Palpatine (Ian McDiarmid) en *El ascenso de Skywalker* (J. J. Abrams, 2015, 2019).

La implacable irrupción de Mando en la guarida del cliente para sacar de allí a Baby Yoda supone **una reivindicación de su independencia moral**, de que el determinismo no es ineludible para los miembros de cualquier grupo o profesión, como le pasa a Finn (John Boyega) entre los *stormtroopers* clonados en la tercera trilogía de *Star Wars*. **La jugada narrativa de convertirle en el objetivo de todo el Sindicato de Cazarrecompensas nos recuerda** la misma del final de **John Wick 2 y** de **su continuación** (Chad Stahelski, 2017, 2019) con el propio Wick (Keanu Reeves) y la Atla Mesa. Y la escena de la huida de Mando, a pesar del *deus ex machina*, es de nuevo puro *western*.

Lucasfilm