Factorial
– Abr 28, 2020, 9:01 (CET)

Jordi Romero (Factorial): «No teníamos el 100% de confianza de que el coronavirus no fuese a afectar a la ronda»

Factorial cierra una ronda de financiación de 15 millones de euros, un récord de capital, justo en un momento en el que la inversión en startups se desploma. Hablamos con Jordi Romero, uno de sus fundadores, sobre las claves de la operación.

El anuncio se esperaba para hoy, pero El Confidencial se adelantó a los planes de Factorial. La compañía, afincada en Barcelona y propietaria de una plataforma de gestión de empleados, tenía un gran anuncio que hacer en mitad de una ola de malas noticias a causa de la crisis sanitaria por el coronavirus.

La startup había logrado cerrar una ronda de financiación de 15 millones de euros, una de las mayores operaciones del año y precisamente en un momento en el que la inversión en compañías tecnológicas vive sus peores momentos por el parón general de la economía.

Liderada por el fondo de Silicon Valley, CRV –el que también entrase en el capital de Twitter o Dropbox en su momento–, la operación también cuenta con la colaboración de aquellos que ya entraron en el capital de la misma en la ronda de 2,8 millones de euros de 2018: Creandum, Point Nine y K Fund.

La realidad es que, en otras circunstancias, la noticia de la ronda hubiera ido por otros derroteros, pero la situación global en la que se encuentra el planeta pone el foco precisamente en el timing de la misma. En este sentido, Hipertextual ha podido hablar con uno de sus fundadores Jordi Romero, para conocer los detalles de la operación que les ha puesto en primera línea internacional.

Pregunta: ¿Cómo se levantan 15 millones de euros en la situación en la que nos encontramos?

Respuesta: La ronda la teníamos apalabrada hace un mes y medio, o sea antes de que explotase la crisis sanitaria. El cierre legal sí que nos pilló con esta situación y se nos echó el tiempo encima.

La realidad es que no hubiera podido cerrar esta ronda si no hubiese podido viajar. Al final invertir tanto dinero en una gente que solo ves a través de la pantalla es complicado, hay una parte de confianza humana en la que el cara a cara da mucho peso. Estuve tres días en Londres, a finales de enero, y luego San Francisco y Nueva York. Entre medias en Barcelona, porque algunos inversores interesados quisieron venir a las oficinas. Con la parte del papeleo no hubo problema porque teníamos el preacuerdo, pero luego llegó la crisis en España y en Estados Unidos. Ir al notario era más complicado, y había miedo de que si se va a limitar el movimiento de capitales por los continuos cambios en las decisiones de los gobiernos.

Hasta que no llega el dinero al banco no respiras tranquilo y las últimas semanas fueron complejas.

P: Es decir, el trabajo importante fue justo antes de la pandemia y el anuncio solo ha coincidido con algo que no esperábamos. Igualmente, ¿cómo se gestó toda esta operación?

R: Nosotros, a final de año, hicimos retrospectiva del año y nos dimos cuenta de que habíamos crecido mucho y que teníamos un motor de crecimiento sin límite. Vimos que teníamos poder de crecimiento en nuevos países y que estábamos cerrando con clientes cada vez más grandes. Nos daba la sensación de que habíamos dado con la tecla buena.

Aunque teníamos más de un millón de euros en el banco, y la empresa en un estado bastante saneado pese a quemar más de lo que ingresamos, vimos que teníamos la oportunidad de levantar una ronda importante. Decidimos ir a por ella y ya a final de año tuvimos conversaciones con algunos inversores que se enteraron de que queríamos cerrar una ronda y nos ofrecieron cerrar el trato ya mismo. Lo que quieren hacer algunos fondos es pillarte un poco para adelantarse al resto. La ventaja para los emprendedores es que esto te quita mucho trabajo de búsqueda.

Lo planteamos entre fundadores e inversores que ya teníamos y dijimos que no para preparar una ronda más tranquilos. Esperamos a después de Navidades y ahí empezamos un proceso en el que nosotros controlamos los tiempos.

Comenzamos con los fondos europeos que ya conocíamos, porque decidimos que como mínimo tenían que ser europeos de los principales hubs tecnológico. Al ver que avanzamos mucho con los fondos de Londres seguimos avanzando en Europa, y nos gustaron, pero no podíamos perder la oportunidad de ver si podíamos ir a la primera división: Silicon Valley. No era tarde, pero teníamos que movernos super rápido.

En tres o cuatro días nos pusimos en contacto con los inversores algunos a puerta fría y otros a través de contactos. Organizamos un montón de reuniones de primer contacto y después de una semana en San Francisco ya tenía la reuniones con todo el equipo de socios de los fondos. A la vuelta de Estados Unidos, pasando por Nueva York donde también cerramos reuniones, ya teníamos ofertas buenísimas de fondos de Silicon Valley.

Comenzamos a hablar con ellos temas de negociación y matices antes de cerrar el acuerdo, y al cabo de una semana ya cerramos el preacuerdo con CRV; al resto ya les informamos que habíamos cerrado la propuesta de inversión. Especialmente a los de Londres, que por cultura tardan más en tomar esa decisión e ir a su ritmo. Al final en Silicon Valley hay más competencia y tienen que ser más rápidos.

Ahí terminó la parte activa y después ya venía la parte de los contratos y la letra pequeña, que es cuando nos pilló todo el tema del coronavirus. Y la incertidumbre de si iba a llegar el dinero, porque esto no lo habíamos visto nunca y no sabes qué va a pasar. No teníamos el 100% de confianza de que no nos fuese a afectar.

Factorial

En 2020, lo poco que llevamos de año en lo que a inversiones se refiere, las grandes operaciones aún tienen mucho que decir. Se añade el panorama de la incertidumbre creada por la crisis por el coronavirus que podría atrasar o cancelar operaciones previstas para finales de año. Y aunque los fondos europeos están centrado su inversión en encontrar startups que luchen contra la actual pandemia, los fondos públicos en España a través de Enisa y el ICO han cerrado el grifo hasta nuevo aviso.

Igualmente, ha dado tiempo para las grandes rondas. Flywire justo a principios de año apuntó a los 113 millones de euros marcando una pauta que ya se salía de los márgenes incluso antes de comenzar el curso. Ahora Factorial ocupa su segundo lugar con 15 millones de euros, seguido de Enertika, ByHours y Kantox.

Así mismo, al igual que le ocurriese a Bnext a finales de 2019 con su ronda de financiación de 13 millones de euros previsto, que terminaron siendo 22, Factorial también se ha visto desbordado por las previsiones y ofertas de los inversores. Con otra coincidencia: la participación de fondos de Estados Unidos muy atentos, desde hace tiempo, en operaciones en España.

P: ¿El cierre en esos 15 millones de euros ha venido por vuestra parte, de los inversores o de un acuerdo mutuo?

R: Nosotros comenzamos con un tamaño de ronda mucho más pequeño. Entre 8 y 10 millones. Era lo que nuestro business plan necesitaba para nuestro escenario de crecimiento. A la que comenzamos a generar un poco de competición para invertir en la empresa hay muchos ejes de negociación y lo que te quieres diluir en la empresa. Al final, si por lo mismo que me diluyo me dan más pues te decides por ellos. Esto es lo que pasó en esta ronda, y la ronda del año pasado.

Ahora estamos muy contentos de haber levantado más que menos, porque claro, con todo lo que está cayendo tener dinero en la caja de la empresa y si la crisis se pone fea te da mucho pulmón.

P: ¿Cómo os presentáis ante esos fondos en Estados Unidos?

R: Bueno, yo trabajé tres años en Silicon Valley. En mi empresa anterior también levantamos fondos en Estados Unidos y ya me recomendaron encarecidamente que nos fuésemos a allí y así lo hicimos. Esta vez no ha sido así.

Lo malo es que hemos tenido que ir a Estados unidos a por dinero, y lo bueno es ya se atreven a invertir en Barcelona, cosa que hace 10 años no pasaba. Alguno nos ha dicho que invierten si nos vamos allí, pero la gran mayoría ya no.

P: La tendencia de las últimas grandes operaciones en startups parece que muestra lo contrario pero, ¿tienen algún reparo a la hora de invertir en España?

R: Se empieza a ver a Barcelona como un hub de emprendimiento tecnológico importante, y se dan cuenta de que se genera mucho valor fuera de Estados Unidos.

El ejemplo que damos siempre es el de Spotify que se ha convertido en un gigante sin ir a Estados Unidos. Los inversores empiezan a entender que no solo se genera éxito allí y están abiertos a trabajar en otros lugares.

P: Igualmente, tienen interés en que las empresas en las que inviertan operen en Estados Unidos?

De hecho, nuestro objetivo de expansión va a por América, lo que implica norte y sur, y Europa. Tenemos mucha tracción en Latinoamérica por el simple hecho de estar en español y tener mucho contenido en Español. Atraemos muchos usuarios orgánicos allí, pero también tenemos la plataforma y el contenido en inglés, lo cual ya nos daba mucha tracción en Norteamérica.

P: Quizá es pronto para preguntar pero, ¿ya hay intenciones de nuevas rondas de financiación en el horizonte?

No, no tenemos en mente una futura operación. Tenemos en mente hacer muchas cosas y estamos contratando muchísimas personas. Somos ya 80 en la empresa y éramos 35 a principios de año. Con lo cual no tenemos en el horizonte más rondas.

En nuestro plan de 8 millones necesitábamos ese dinero para crecer y ser rentables, los millones de más persiguen el mismo objetivo que es seguir siendo rentables. Ese objetivo no está ni para este año ni el que viene, y más teniendo en cuenta la incertidumbre, pero queremos alcanzarlo.

Teletrabajo

Las últimas cuentas disponibles en el Registro Mercantil apuntan a una pérdida de algo más de 500.000 euros en 2018. Según sus datos, en 2019 aún siguen gastando más de lo que ingresan, pero de una forma controlada. Con un sistema de ingresos centrado en los clientes de pago, lograr nuevas cuentas está en el ADN de Factorial. Con 60.000 empresas en 100 países, y algunos clientes de gran tamaño, esta es la tarea en el horizonte para la compañía.

P: ¿Cómo se logran esos importantes clientes de pago?

R: Al final hay que hacer un poco de todo para conseguir clientes, no hay una receta mágica. Depende del tamaño de la empresa, pero típicamente la empresa llega a nosotros a través del marketing digital.

En el historial de la compañía, amén de sus rondas de financiación, hay algunos momentos que se recuerdan con especial interés. No en ninguna sorpresa que situaciones como la actual ponen sobre el mapa ciertas herramientas que en otros momentos no serían de interés para muchos colectivos.

Otro momento para el recuerdo fue el anuncio en vigor desde el 12 de mayo de 2019, por parte del Gobierno, de la obligación de fichar. En ese momento, la falta de sistemas de gestión de empleados se observó como un pico de usuarios en plataformas como Factorial.

P: La situación laboral creada por el coronavirus tendrá algún reflejo para Factorial?

R: En el corto plazo nuestro interlocutor, que es el jefe de recursos humanos, ha estado muy distraído haciendo ERTES, moviendo la plantilla al teletrabajo, reestructurando la plantilla... Están muy agobiados por la gestión de este cambio tan brusco. A largo plazo, lo que sí está claro es que esto acelera la digitalización, automatización de procesos...

A corto hay tanto follón y tanta incertidumbre que la gente está haciendo lo que puede. Por eso, durante el confinamiento, levantamos la restricción del nuestro free trial y ahora no tiene límite, por lo que cualquier empresa que no tenga software de recursos humanos puede tener una herramienta sin tener la conversación de presupuestos. Si las empresas están recortando, no es el momento de gastarse el dinero. Ya después tendremos esa conversación.

P: ¿Cómo influyó la decisión de mayo de 2019?

Esto el año pasado dio un buen empujón. Todos tenemos bastante claro hacia dónde va el mundo, que es la digitalización de los negocios, pero hay pequeños acelerones.

La ley para fichar obligó a las empresas a buscar soluciones como la nuestra, y ahora la situación con el teletrabajo pues también acelerará esta transición que ya era inevitable.