Elon Musk ha soltado un par de verdades sobre el desempeño de los humanos como conductores de vehículos que se mueven a alta velocidad —spoiler: es bastante bajo— para, de paso, volver a mencionar lo importante que es el Autopilot, el sistema de asistencia de conducción de los Tesla.

"Los humanos usan solo dos cámaras en un cardán lento y por lo general se distraen. Los Tesla usan ocho cámaras, radar, sonar, y siempre están alerta. Definitivamente podrían ser un superhumano".

Musk hace referencia a los sistemas de estabilización mecánicos en ejes no coaxiales que se usan en cámaras. Productos como los steadycam han sido claves durante años en la televisión y el cine pero en años recientes se han popularizado en drones y productos de consumo para cámaras o inclusive smartphones.

En este caso, el cardán es nuestra cabeza y nuestro cuello. Y el CEO de Tesla tiene mucha razón cuando dice que las máquinas son muchísimo más eficientes y rápidas a la hora de hacer cálculos. También es cierto que un sistema de ocho cámaras capaz de ver todo lo que sucede alrededor del vehículo en 360 grados es mejor que el ángulo de visión limitado de nuestros ojos.

Pero también es verdad que la inmensa cantidad de variables a los que un sistema de conducción autónoma se tiene que enfrentar para poder hacerlo de forma eficiente —sobre todo en ciudad, donde hay cientos de miles de elementos que pueden cambiar de un nanosegundo a otro— hace que siga siendo un sueño futurista que no termina de llegar.

Elon Musk ha prometido por bastantes años ya la llegada de la conducción autónoma total en los Tesla, pero siempre termina atrasándolo, citando toda clase de excusas, algunas razonables, otras simplemente es el producto de su tendencia a prometer más de lo que debería.

Dicho eso, Tesla no es la única compañía de vehículos que ha visto atrasadas las posibilidades de que los coches se conduzcan solos, Ford, por ejemplo, también.

Los humanos tenemos una ventaja más: el súpercomputador que tenemos en la cabeza. Nuestro cerebro lleva una ventaja de millones de años de evolución y es capaz de tomar decisiones de formas que ninguna inteligencia artificial es capaz de hacer. Sobre todo, incapaz de iterar el razonamiento de la forma en que nosotros lo hacemos.

Eso no significa que la conducción autónoma total no vaya a llegar. Más que una pregunta de sí o no, es una pregunta de cuándo. Pero además de la carrera por conseguir que los coches se conduzcan sin interacción humana, hay una paralela que tiene mucho más valor: reducir al mínimo los accidentes en carretera.

Los avances en ese aspecto han sido muy importantes: mientras que el número de víctimas por accidentes de tránsito en la Unión Europea se acercaba a los 45 mil en 2007, en 2017 se acerca a los 25 mil. Aún hay mucho que hacer, pero la tendencia es la adecuada.

¿El Autopilot de Tesla realmente salva vidas?

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