– Abr 15, 2020, 9:00 (CET)

Código QR y pasaporte sanitario contra el coronavirus: cómo salir de casa con más dudas que garantías

A pesar de que ningún gobierno ha confirmado que vaya a implementar los pasaportes serológicos para las personas que ya han pasado el virus, algunas grandes empresas creen que es el camino correcto para reactivar la economía.

Todos queremos salir. No vemos el momento en el que las medidas de contención decretadas por el coronavirus se relajen y empezar a poder salir a la calle. Nos han repetido por activa y por pasiva que no podremos volver a nuestra vida de antes, que será una vuelta a la rutina progresiva. El cómo sigue siendo el gran interrogante, aunque muchos gobiernos están planteando varias medidas que podrían ser grandes aliadas para acabar con la cuarentena escalonadamente. China implementó desde el mes pasado un código QR, en el que cada ciudadano tiene un semáforo en verde, amarillo, o rojo. Del color depende que pueda acceder al transporte público y hasta a algunos establecimientos, que le tomen la temperatura, si sale amarillo, o que llamen las autoridades si aparece el color rojo. Ahora, algunos países se plantean la entrada en vigor del pasaporte sanitario, que permitiría salir y acudir a las oficinas a las personas sanas y que hayan pasado ya la COVID-19. Esto puede saberse a través de un test serológico, que confirma si existen anticuerpos que habrían luchado contra el coronavirus.

En España, algunos gobiernos como el de Castilla y León han apostado por este certificado, que podría ser válido en forma digital o física. El Gobierno de España, por su parte, no se ha dado indicios de que esté a favor de implementarlo aunque tampoco lo ha descartado. Sin embargo, algunos organismos ya han adelantado su rechazo a esta medida. Uno de los más importantes ha sido la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene (Sempsph), que expuso en un documento que este tipo de pasaportes suponen una limitación estratificada de las libertades y derechos fundamentales por motivo de salud, "atendiendo a los principios constitucionales de no discriminación, igualdad, pertinencia y proporcionalidad". Además, recordaron la importancia de la confidencialidad de cualquier información clínica.

Uno de los puntos más interesantes del documento de la Sempsph es que alerta de que este tipo de medidas puedan incentivar hasta un mayor número de contagios. La Organización Mundial de la Salud (OMS) está de acuerdo y afirmó que no todas las personas que contrajeron el virus SARS-CoV-2 tienen los anticuerpos necesarios para enfrentar una segunda infección. No obstante, todavía no tienen una respuesta definitiva porque tampoco pueden saber a ciencia cierta el período de tiempo que duraría la presunta inmunidad.

Al respecto, José Antonio López Guerrero, profesor titular de Microbiología y director del grupo de NeuroVirología en el Departamento de Biología Molecular de la Universidad Autónoma de Madrid, afirmó que algunos estudios son positivos e indican que la mutación rápida del virus está prácticamente descartada. "En la mayoría de las personas la producción de anticuerpos es la normal para una persona que queda protegida. La duda es durante cuánto tiempo", dijo en entrevista con Hipertextual.

Para que los pasaportes sanitarios puedan ser efectivos, sin embargo, es necesario que las personas se hagan también los test rápidos o PCR para confirmar si el virus sigue activo. "El problema es que durante un período de tiempo, puedes tener las dos cosas, puedes tener anticuerpos pero todavía seguir siendo positivo en PCR y seguir contagiando", continuó. Por lo tanto, una persona puede hacerse el test serológico, se confirma que tiene anticuerpos y que, por lo tanto, ha pasado el virus. Se le entrega el pasaporte sanitario para que pueda salir a la calle y volver a su lugar de trabajo. Pero ¿qué pasa si todavía es infecciosa? En ese caso, podría provocar más contagios, tal y como alertó la Sempsph.

No obstante, esta medida cuenta con más garantías que el código QR que se implementó en China. A pesar de que no se sabe cuánto tiempo puede durar la inmunidad al virus, la duración es mayor que el resultado de la PCR. Por ejemplo, una persona puede tener el virus pero dar negativo en el test porque todavía no tiene la cantidad de virus necesaria. Pero puede ser infeccioso igualmente. "¿Van a hacer un test cada día para ver cuando dejas de ser contagioso?", se pregunta López Guerrero. Teniendo en cuenta la poca disponibilidad de test para la población, esta opción parece poco probable y, aunque se consiguieran, la PCR sería útil para descubrir qué porcentaje real de la población español tiene coronavirus, pero no para garantizar si es seguro que una persona vuelva a su rutina laboral.

'Más vale tener paciencia'

A partir de esta semana, algunos sectores han vuelto a la actividad empresarial. Puede ser el inicio de una vuelta escalonada a la rutina que, para los partidarios del pasaporte sanitario, este certificado sería el aliado perfecto para correr menos riesgos y poder reactivar la economía. Pero los economistas son más cautos. Javier Collado, profesor de economía en el Centro de Estudios Financieros (CEF), indicó que esta medida no es la indicada porque no se sabe a ciencia cierta si una persona puede volver a contagiarse ni el porcentaje de inmunizados después de pasar el coronavirus.

Podría haber un efecto rebote, volver a colapsar la sanidad y que esta situación tuviese que alargarse más todavía y con efectos más perniciosos para la actividad económica".

Para lograr la reactivación de la economía, primero sería necesario, continuó Collado, que se llegara a un número razonable de contagiados y fallecidos. En España, todavía no se ha llegado a una bajada considerable de la curva. "La única solución viable que veo para reactivar la actividad económica, y dado que las personas asintomáticas pueden contagiar el virus, es realizar test al 100% de la población que vaya a incorporarse de nuevo. Un test por persona y día", opinó el economista para Hipertextual.

Esta medida sería factible a nivel económico porque los test cuestan entre 1 y 1,50 euros, por lo que no sería un gasto descabellado. Sin embargo, el reto está en la disponibilidad de los mismos. Por ello, hasta que no se logre aumentar el número de tests para la población, Collado afirma que hoy por hoy no es posible reactivar la actividad empresarial. "Más vale tener paciencia y acabar de manera 100% segura que querer correr y tener un efecto rebote que nos lleve de nuevo al abismo".

Sin derechos sobre ruedas

Brett Jordan/ Unsplash

A pesar de que los gobiernos europeos no se han decidido todavía por la implementación de los pasaportes serológicos -y en España solamente apuesta por ello Castilla y León- algunas grandes empresas se han mostrado a favor de esta iniciativa. Según El Confidencial, varias compañías del sector financiero y algunos gigantes de Ibex 35, estarían poniendo sobre la mesa esta posibilidad para volver a la normalidad.

Pero parece ser que no será fácil. Las autoridades españolas requisaron a Siemens Gamesa Renewable Energy (SGRE) más de 2.000 tests rápidos para detectar el coronavirus. La intención de la empresa era distribuirlos entre sus empleados que se reincorporaron este lunes al trabajo.

En este contexto, Glovo informó a Hipertextual que están valorando los pasaportes sanitarios "al igual que valoramos y hemos valorado otros protocolos y medidas para asegurar la seguridad de los empleados de Glovo, aunque de momento optamos por continuar nuestro modelo de teletrabajo que es el que permite a los empleados trabajar con total seguridad".

Sin embargo, ls pasaporte sanitarios, aunque pudieran estar disponibles para la población, no cuentan con el beneplácito de algunos trabajadores. Martino Correggiari, de la Plataforma Riders x Derechos BCN, opinó que esta medida no es la adecuada para los repartidores. En primer lugar, evidenció que la situación de estos trabajadores ha ido a peor desde la llegada del coronavirus porque las empresas han empezado a proporcionar ahora material de protección. Pero en el último mes los riders tenían que encontrar mascarillas o guantes por su cuenta. Además, la demanda ha bajado mucho, lo que plantea un escenario todavía más difícil para los repartidores.

En este contexto, Correggiari duda que el pasaporte sanitario sea una solución para el gremio, porque el problema se ha incrementado con el virus, pero existía desde antes. "Esta medida quizá sea más fácil para los que empleados que van a un centro de trabajo, pero no es el caso de los 'riders'. (...) Hay mucha informalidad y muchos están en un limbo laboral. Si se implementa una medida como los pasaportes sanitarios, va a pesar más en la situación informal que sufren", dijo para Hipertextual.

El certificado para salir a la calle puede ser una iniciativa que se quede en agua de borrajas. Faltan datos sobre la presunta inmunidad tras el virus, faltan garantías laborales y faltan detalles sobre su aplicación. Pero, en un momento en el que todavía no sabemos si el estado de alarma puede prorrogarse por tercera vez, tampoco podemos conocer cómo volveremos de forma paulatina a nuestra rutina. Y el pasaporte serológico o sanitario sigue estando, por el momento, encima de la mesa.