– Mar 22, 2020, 12:30 (CET)

Recuerdos y curiosidades de la internet de antes

La internet actual no entiende de dispositivos. Eso sí, abunda el vídeo y la música, los videojuegos están en todas partes y las redes sociales son el lugar ideal donde conocer gente y saber todo lo que pasa dentro y fuera. Pero los cambios que se producen en internet son constantes. Una app que hoy es popular mañana nadie la conocerá, y eso ha sido así durante años. Repasamos algunos elementos y curiosidades de la internet de hace 20 años.

Ya está el abuelo con sus batallitas. Esta expresión, que curiosamente suena a antiguo, nunca pasará de moda. El choque generacional es inevitable cuando alguien de cierta edad empieza a hablar de cómo eran las cosas en sus tiempos. E internet no se salva de esto. Ya lleva entre nosotros el tiempo suficiente para que no sea igual la internet que vivió alguien nacido en una década u otra.

Más de uno hemos envejecido varios años de golpe cuando hemos comentado algo relacionado con la internet que vivimos en nuestra infancia y que hoy es algo caído en el olvido. Tan olvidado que la persona con la que hablamos no sabe de qué le estamos hablando. Y en el peor de los casos, tal vez te suelte esa frase tan dolorosa: “yo no había nacido todavía”.

El caso es que el tiempo nos da experiencia, pero de poco sirve ese conocimiento si nuestro interlocutor desconoce de qué le estamos hablando o a qué nos referimos. Por suerte, siempre podemos desahogarnos en un foro de internet, en Facebook o en Twitter, lugares en los que ya proliferan los comentarios en los que se habla de cierta aplicación o servicio que era muy popular hace años pero ya nadie lo recuerda.

A continuación, un vistazo a la internet de antes, la de hace 20 años, cuando todo estaba por hacer pero internet empezaba a ser lo que es ahora. La internet a la que hacías desde tu ordenador o desde un cibercafé, ya que los teléfonos inteligentes y conectados las 24 horas del día aún estaban por llegar.

Páginas en construcción

Tener presencia en internet hoy es tan simple como crearte una cuenta de Twitter o Instagram y publicar un comentario, una foto o un vídeo. Cuestión de minutos. Incluso montar tu propia página es tan simple como darte de alta en Medium o WordPress.

Pero antes de las redes sociales e incluso de Blogger, el primer servicio que facilitaba a todo el mundo crear tu propio blog en cuestión de minutos, para estar en internet la única manera era poniendo en marcha tu propia página web.

Y como poner online tu sitio web no era tan simple, ya que requería programar en HTML, muchos activaban su página y la dejaban en construcción a la espera de subir más contenido. En ocasiones, ese contenido no llegaba nunca.

Siempre quedarán en el recuerdo las páginas en construcción donde podías ver mensajes indicando que esa página estaría disponible en el futuro. Tampoco faltaban las animaciones GIF con señales de tráfico, vallas de obra y obreros con picos. Todo un arte digital que llenó páginas y páginas del extinto Geocities.

Los anillos web

El buscador se ha convertido en la entrada a cualquier página web que se precie, pero no siempre fue así. En los primeros años de la internet de antes, debías teclear en el navegador la dirección completa de la página que querías visitar.

Y para facilitar que encontraras contenido similar o del mismo tema, surgieron los anillos web o webrings. Un anillo web consistía básicamente en que un grupo de páginas web se enlazaban unas a otras. Así, si entrabas en una, podías acceder directamente al resto de páginas de ese anillo.

Los anillos web normalmente compartían áreas de conocimiento, aficiones o temáticas. Hoy en día los anillos han dejado paso a los enlaces recomendados o similares, pero con el uso de los buscadores ya no son tan populares.

Las páginas y juegos Flash

Adobe Flash tiene los días contados. Es más, puede que mientras lees esto Flash ya sea algo del pasado. Y, ciertamente, su edad dorada es pasada, muy pasada.

En la internet de antes, la tecnología Flash permitía crear contenido multimedia muy atractivo visualmente, con menús desplegables que reproducían un sonido, música de fondo, animaciones por doquier… Vamos, todo muy retro futurista pero que en el aquel momento sorprendía a cualquier internauta.

Adobe Flash se creó para diseñar contenido multimedia. Luego se aplicó a la Web y, en su última etapa de moda, inundó internet de juegos Flash con los que podías pasar horas jugando gratis en tu navegador.

Pero llegaron HTML5, CSS y otras tecnologías que han hecho de Flash algo obsoleto. No solo eso, los smartphones y sus baterías finitas dieron la última a Flash, ya que consumía más batería que la web moderna que ya empezaba a gestarse.

Páginas sin avisos constantes

Hay varios memes que nos recuerdan cómo era Google en sus primeros días y cómo se ha ido llenando de elementos, como enlaces patrocinados, sugerencias, aplicaciones y servicios de la propia Google…

Pero Google no es el caso más extremo. La Web actual se ha llenado de mensajes y avisos. ¿Quieres que tu navegador te avise cada vez que esa página web se actualice? ¿Aprueba nuestra política de cookies y privacidad? No se preocupe, se lo volveremos a preguntar cada vez que vuelva a entrar.

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La internet de hace 20 años tampoco es que fuera una maravilla, pero lo máximo que podías encontrar eran banners de publicidad. Hoy, al acceder a un sitio web nos las vemos con mensajes de todas partes, anuncios encubiertos y demás avisos publicitarios.

El Messenger

Nos comunicamos por WhatsApp, Facebook Messenger, Snapchat o Telegram, pero antes de los smartphones, también había mensajería instantánea.

En un artículo anterior hablé de las apps más populares de mensajería que permitían hablar con tus contactos con mensajes de texto. Con los años se incorporaron las llamadas y las videollamadas. También podías mandar archivos y divertirte con lo que ahora llamamos emojis y con juegos online.

Primero fue ICQ en 1996. Luego llegaría AIM en 1997. Pero en España e Hispanoamérica triunfaron más Yahoo Messenger (1998) y MSN Messenger (1999). Por un lado la app de Yahoo! integraba algunos de sus servicios, como el correo electrónico o los juegos online.

En el caso de MSN Messenger, fue cambiando de nombre y desapareció antes de tiempo cuando en 2013 Microsoft decidió apostar por Skype. En aquel entonces, WhatsApp ya empezaba a despuntar, pero MSN Messenger podría haber sobrevivido un poco más de lo que lo hizo.

En unos años previos a las redes sociales y a la mensajería móvil, las apps de mensajería de escritorio supusieron una alternativa para comunicarnos en tiempo real con amigos, familiares o conocer gente nueva.

El IRC

Según en qué año naciste o en qué año entraste por primera vez en internet, la mensajería instantánea todavía no existía. Los más veteranos habrán conocido los grupos de noticias o newsgroupsy tal vez hayan pasado horas en las redes IRC.

Todavía en pie, si bien ya no son tan populares como antaño, el IRC es un sistema de comunicación que consiste en acceder a un servidor en el que se crean grupos o canales. Ahí puedes hablar a varios usuarios a la vez o hacerlo por privado.

Entre sus características más destacadas, los canales o grupos permitían un sistema de privilegios. Así, había usuarios que podían echar a otros del canal o silenciarlos. Por otro lado, los programas de IRC facilitaban conexiones directas entre usuarios, llamadas DCC o Direct Client-to-Client. Resultaban muy útiles para hablar en privado con alguien o para enviar y recibir archivos en una época en la que las conexiones eran muy lentas e inestables.

En España, triunfaron los servidores de IRC-Hispano, creados en 1996. En 2009 se fusionó con los chats online de Terra y en la actualidad se ha reconvertido en un servicio de chat online a través del navegador.

Libros de visitas y contadores

Junto a las páginas en construcción, las páginas web personales contaban con elementos comunes que estaban de moda en aquel entonces. Por un lado los libros de visitas, que permitían que los visitantes dejaran su mensaje. Algo impensable en la actualidad, en parte por la proliferación de trolls.

Otro elemento destacado eran los contadores de visitas. Teniendo en cuenta que eran pocos quienes accedían a internet, ver el número de visitas de una página le daban un toque de transparencia e importancia.

Hoy en día, las estadísticas de las páginas web son algo de uso interno y de vital importancia. Sin esas métricas y datos no se podría obtener mejores precios para la publicidad que se muestra en la Web actual.