– Mar 25, 2020, 13:00 (CET)

La cuarentena me ha separado de mi pareja y me ha dejado sin sexo: ¿qué hago ahora?

El sexting puede ser la opción más recurrente, pero entraña riesgos que se deben conocer. No obstante, hay otras muchas alternativas, totalmente seguras.

Durante la cuarentena, muchas parejas se han visto separadas durante un periodo aún por determinar, por estar en lugares diferentes cuando comenzó el confinamiento. También algunas personas que empezaban a conocerse han tenido que dejar su inicio de relación en stand by hasta que todo pase o continuarlo on line, dando un pequeño paso atrás en lo conseguido hasta el momento.

Desde que comenzaron las multas a quienes violaran reglas de movilidad ciudadana, se han dado numerosos casos de personas pilladas in fraganti mientras corrían a ver a sus parejas. Esto, por difícil que resulte la separación, es una irresponsabilidad, pues cada vez que salimos a la calle sin motivo estamos aumentando las posibilidades de ayudar a que el virus se transmita. Por eso, vale la pena buscar otras formas de pasar el tiempo lejos de esa persona especial, sin perder la chispa. Existen muchas formas de conseguirlo, con diferentes niveles de picante.

El sexting, con cabeza

La primera iniciativa que nos puede pedir a la mente cuando llevamos tiempo sin tener sexo, ya sea con nuestra pareja o cualquier otro compañero sexual, puede ser la práctica del sexting, consistente en el envío de imágenes o vídeos sexuales a otra persona, siempre con el consentimiento de las dos participantes.

Realizada correctamente, esta puede ser una práctica muy positiva; pero, por desgracia, al igual que ocurre con otras formas de sexo, puede conllevar delitos, tanto si no se realiza de forma consensuada, como si las imágenes se filtran y se difunden sin el permiso de la persona que sale en ellas.

Esto no debe pasar, pero ocurre, y en esos casos es importante dejar de culpabilizar a las víctimas, como bien ha explicado a Hipertextual la psicóloga, sexóloga y educadora sexual Laura Marcilla. “En primer lugar debe quedar claro que, aunque a veces se conciba así, las víctimas no somos siempre las mujeres”, narra la experta. “Es verdad que, por desgracia, todavía vivimos en una sociedad en la que la sexualidad femenina está peor vista, por lo que parece más fácil que cuando se difunde un vídeo de una mujer, este la persiga”. Ahora bien, sea un hombre o una mujer el protagonista del vídeo, es importante tener claro que la culpa no ha sido suya. “Si mandas un vídeo, el problema no es que tú hayas mandado la foto o no hayas sido precavido, es que una persona no ha respetado tu intimidad, ha violado vuestra confianza y ha cometido un delito y, además, otras muchas personas han seguido la cadena y han conseguido que de repente sean cientos o miles”. Aquí la psicóloga añade que, igual que estamos haciendo tanto hincapié en que si te violan la culpa no es de la minifalda o de que fueses sola por la calle, sino del violador, en estos casos, incluso si tú tomas todas las precauciones, no hay una garantía de que no vayan a filtrarse las fotos o vídeos. Incluso si te olvidas de alguna precaución, sigues sin ser culpable. Esto es algo que puede ocurrir tanto porque la persona a la que se lo enviaste en su momento te traicione como porque alguien te hackee el dispositivo en el que la tienes guardada.

Una vez que tenemos esto en cuenta, es importante recalcar que ni siquiera la más absoluta confianza con nuestra pareja debe tomarse como un aval de que no habrá ningún problema. “No me parece un consejo infalible recomendar que solo se haga con alguien con quien tengas muchas confianza: ¿cómo mides esa confianza?”, se cuestiona Marcilla. “¿Cuántas veces hemos confiando en alguien y luego hemos descubierto que no era así o ha sido una persona maravillosa hasta que se ha estropeado la relación y ha habido algún tipo de venganza? Igual que la confianza no protege de infecciones de transmisión sexual o embarazos, aquí tampoco te da una garantía, por lo que se deben tomar siempre medidas”.

Lógicamente, el mayor peligro del sexting es la posibilidad de que se difundan las imágenes, por eso todas las medidas de precaución deben ir dirigidas a evitar que esto ocurra. Para empezar, como con cualquier otra práctica sexual, la primera medida que se debe tomar es que todas las personas que intervienen estén seguras de que quieren hacerlo y no cedan por presiones o chantajes del resto. “Si lo hacemos por presión, incomodidad o chantaje emocional no la vamos a disfrutar como si se realiza de propia voluntad”, aclara la sexóloga consultada por este medio. “Además, debe querer la persona que envía la foto, pero también quién la vaya a recibir: mandar una foto de un desnudo a otra persona sin su consentimiento es una práctica sexual no consensuada”. Esto es lo que ocurre precisamente con las famosas fotos de penes o de cualquier otra parte del cuerpo con connotaciones sexuales, que se envían a otras personas sin que estas den su permiso. “Debe quedar claro que recibir una foto sexual no consentida no es un tipo de sexting, igual que un abuso no es una forma de sexo”, aclara Laura Marcilla. “El envío de fotos de genitales es una infracción tipificada en el artículo 36.5 de la ley de seguridad ciudadana, por lo que se puede denunciar a la policía. Además, si la persona a la que se le envían las fotos es menor de edad o discapacitada es un delito del código penal según los artículos 185 y 186 y hablaríamos de hasta 2 años de prisión”.

Este es un punto importante, que se debe informar, especialmente a adolescentes y adultos jóvenes, pues muchas veces reciben este tipo de mensajes y se resignan ante ellos, sin saber que, en realidad, se trata de un delito que pueden denunciar.

El siguiente paso, una vez que quede claro el consentimiento de ambas partes, es conocer una serie de trucos para, si se decide realizarlo, minimizar los riesgos. “Es importante hacerlo desde un dispositivo que tenga antivirus y utilizar siempre una red privada, pues es más fácil que el contenido que mandamos desde redes públicas se pueda robar”, cuenta la sexóloga. “Por otro lado, si tenemos alguna aplicación que automáticamente guarda en la nube, debemos desconectarla antes, de modo que después puedas borrar la foto y no quede rastro de ella”.

En cuanto a la foto, es recomendable que no sea posible reconocer la identidad de la persona que sale en ella. “Para evitar este problema se puede hacer de cuello para abajo o tapándonos la cara de alguna manera. Y lo mismo con tatuajes, piercings, etc.”, aconseja Marcilla. “También, si lo hacemos de cara al espejo debemos evitar que se refleje una habitación reconocible o, si tenemos una carcasa del móvil muy llamativa, quitarla antes”.

Por otro lado, aunque normalmente este tipo de actividades se llevan a cabo a través de aplicaciones de mensajería comunes, como Whatsapp, Laura Marcilla recuerda que existen algunas diseñadas específicamente para ello. Es, por ejemplo, el caso de Kaboom, Wickr, Keepsafe, Confide o Signal. Todas ellas permiten que envíes la foto a otra persona, pero que esta no pueda guardarla en su teléfono móvil. Además, si el receptor intenta hacer una captura de pantalla algunas de ellas directamente se lo impiden, mientras que otras envían un aviso al emisor, para que lo tenga en cuenta. Para poder utilizarlas es necesario que la otra persona también las tenga, por lo que de nuevo es importante que haya respeto. “Si la otra persona te recrimina que no confías en ella y se niega a instalar la aplicación quizás no te valga la pena seguir adelante”.

También es importante recordar que el envío de este tipo de fotos no siempre es a una sola persona. Alguien puede mandar una misma foto a varios receptores, por lo que, si se llegara a filtrar, sería complicado saber cuál de ellos ha sido el culpable. En esos casos, Marcilla recomienda editar la foto de un modo diferente en cada caso. “Por ejemplo, si la cara se tapa con un emoticono, este debe ser diferente en cada uno de los envíos”.

En definitiva, como en muchas otras prácticas sexuales, el sexting debe realizarse siempre con una serie de precauciones muy importantes, pero ni siquiera todas ellas impedirán al 100% que las imágenes acaben donde no deben. Por eso, es algo que debe asumirse antes de decidir dar el paso. De cualquier modo, si finalmente llegaran a filtrarse, la sexóloga recuerda algo muy importante:

Me parece muy necesario cambiar el chip o la mentalidad y que la sociedad deje de escandalizarse por una práctica consentida. Lo que debería escandalizarnos es el delito.

Otras prácticas

Puede que muchas personas separadas por la cuarentena no estén dispuestas a realizar sexting, bien porque sea una práctica que no les agrade o bien porque no quieran arriesgarse a que se pueda cometer un delito con sus fotos. Pero eso no significa que no puedan seguir manteniendo la llama de su relación.

Si cuando convivimos en pareja es importante evitar caer en la rutina, lo es aún más cuando se produce una separación forzada en una situación tan traumática como la que estamos viviendo. Para ello, se pueden realizar un gran número de actividades diferentes. “Un recurso muy interesante es el de organizar citas por videollamada”, comienza Marcilla. “Es algo que se recomienda incluso cuando una pareja que convive tiene problemas, por lo que también es muy recomendable cuando estamos lejos. Pero para ello no debemos esperar a que nos apetezca hablar, sino quedar un día concreto, a una hora concreta, cada uno con su cena”. Otra de sus recomendaciones consiste en que ambos miembros de la pareja comiencen un proyecto en común. “Se pueden ir escribiendo cartas o un diario para la otra persona o ponerse los dos juntos a seleccionar fotos de alguna ocasión especial para hacer un álbum, por ejemplo”.

Hoy en día internet ofrece muchos recursos de gran utilidad en estos momentos, desde las páginas que permiten realizar un álbum de fotos online hasta herramientas para que dos personas en distintas ubicaciones puedan ver una serie o una película juntas.

Sin embargo, si queremos algo más sensual, pero sin tantos riesgos como el sexting, también hay alternativas. “Son muy estimulantes los juegos en los que los miembros de la relación fingen ser otras personas o que se acaban de conocer”, ejemplifica Marcilla. “No hay una opción que funcione para todas las parejas, sino lo que a cada cual le llame la atención, pero ante todo se debe buscar no caer en la rutina, ser muy sinceros con las emociones que se están teniendo y, si algo que probamos no funciona o no nos hace sentir bien, decirlo y cambiar”.

También puede ser un momento interesante para explorar las fantasías sexuales de cada uno, sin necesidad de hablar directamente de ellos. “Una buena forma de hacerlo es escribir una historia erótica a medias, de modo que uno haga un trozo y se la pase al otro para que la continúe”.

Hay mil y una opciones diferentes para que las parejas separadas por la cuarentena mantengan la llama encendida durante todo este tiempo. Lo único que no debemos hacer es ponernos y poner a los demás en riesgo intentando ir a visitar a esa persona tan querida. Cuanto mejor lo hagamos, mejor toleremos toda esta frustración y logremos adaptarnos a lo que ocurre, antes podremos añadir a la lista de cosas que hacer los besos, los abrazos y, por supuesto, el sexo. Mientras tanto, agudicemos el ingenio.