Trabajar desde casa no siempre ha sido una opción para muchos. Ahora que la situación del coronavirus fuerza a muchas empresas a adoptar esta posibilidad, como trabajador te puedes ver sorprendido por esta situación que afecta ya a miles y miles de personas sin prácticamente aviso previo.

Tras pasar unos cuantos años trabajando desde casa, hay algunas enseñanzas obvias y otras que no lo son tanto, pero que pueden ayudarte a poner algo de orden en una dinámica que se puede extender varias semanas e incluso meses.

Crea rutinas

Trabajar desde casa puede significar la libertad para escoger dónde y cuándo realizar las tareas que antes llevabas a cabo en la oficina a un horario concreto. Aunque es inteligente pasar a un desempeño basado en objetivos frente al basado horarios –mejor hacer una tarea en una hora que en dos–, las rutinas y los hábitos serán tus aliados para lograrlo.

Dedica un espacio

Aunque técnicamente podrías, teletrabajar no es sinónimo de trabajar desde el sofá o la cama. Busca un sitio cómodo, pero no tanto: incluso si estás centrado en una mesa con nada más que tu portátil y tu smartphone, lo ideal es que este espacio sea exclusivo para trabajar. De esta forma crearás una barrera entre el trabajo y el ocio, evitando que uno engulla al otro.

Planifica tu día

Antes de gravitar hacia el escritorio y ponerte a hacer la primera tarea que recuerdes o que llegue a tu email, planifica qué tareas son más importantes y cuáles más prioritarias. Lo ideal sería hacer esto el día anterior, cuando tienes bajo control qué frentes están abiertos.

Puedes trabajar con una herramienta de listas tan clásica como un papel y boli, o mirar hacia herramientas más inteligentes y ubicuas como todoist, Wunderlist o Google Keep, así como recordar que puedes agendar tus emails e incluso posponerlos como tareas para resolver más adelante.

Mejora tus redes

Dependiendo del trabajo que realices, podrás permitirte una conexión lenta e incluso quizá intermitente. Si no es tu caso, quizá te interesa moverte más cerca del router o tomar medidas más drásticas.

  • Si los problemas son de señal: un opción puede ser simplemente cambiar el router por otro más potente y que emita en la banda de 5 GHz, como el TP-Link Archer C6, e incluso un sistema Wi-Fi mesh para hogares de mayor tamaño, como los Netgear Orbi.

  • Si los problemas son de estabilidad y velocidad de la conexión, aunque la cobertura del Wi-Fi sea buena: quizá necesites mejorar tu contrato a uno de fibra óptica. Una opción más que asequible, la nueva convergente de O2.

Protege tu tiempo

Concentrarse puede ser tarea difícil cuando no eres el único en casa, pero también cuando lo seas. Otros no entenderán que no puedas interrumpir tus tareas un momento para hacer tal o cual cosa ahora que te pillan en casa, pero si estás concentrado o planeabas estarlo, defiende ese tiempo productivo de las peticiones de los demás. Aprende a decir que no.

Es fácil perderse con ciertas tareas del hogar cuando estás en casa prácticamente todo el día, pero mejor mantener estos dos mundos separados. Mantener una barrera entre la casa-trabajo y la casa-hogar puede ser complicado dependiendo de la situación personal, pero tu futuro yo te lo agradecerá.

Trabaja tus horas

Puede ser una tentación quedarte hasta tarde cerrando un tema que tenía que estar para ayer. Permitirse estos lujos cuando vives en el trabajo pueden acabar por pasarte factura a medio plazo. Respeta tus horas, y la mejor forma de conseguirlo es tratar de ser productivo cuando te lo has propuesto.

Vístete

Trabajar en pijama es uno de los atractivos clásicos de quedarse en casa. Aunque puedes hacerlo, muchos abogan por vestirse con una ropa que identifiques como tu ropa de trabajo, que haga cambiar tu mentalidad hacia un "estoy trabajando". Esta ropa, por supuesto, puede ser cómoda e, incluso, otro pijama.

Comunícate, lo justo

Dejar de ir a la oficina tiene grandes efectos sobre la comunicación con tus compañeros. Comentarios sin demasiada importancia que hasta ahora podías comentar en la pausa del café y sin molestar a nadie, las sentirás más prescindibles y menos justificadas para asaltar a nadie. Estas conversaciones, sin embargo, son importantes para hacer equipo y generar un pensamiento lateral en torno a proyectos en marcha o nuevas ideas, no las evites.

En el otro lado de la balanza, un uso excesivo de las aplicaciones de mensajería minarán tu productividad y concentración hacia lapsos de tiempo cada vez más cortos. Tal y como cerrar la puerta o ponerse unos cascos puede ser el "No molestar" en la oficina, puedes silenciar las aplicaciones de mensajería y unirte a la conversación una o varias horas más tarde.

Las principales aplicaciones para comunicarte son muchas. WhatsApp en su versión web si trabajas en una pequeña empresa; las aplicaciones multidispositivo de Telegram, con historial y archivos en varios equipos; Slack para equipos más grandes, un servicio con menciones y canales por temáticas, o Microsoft Teams como alternativa a esta.

Pero es probable que la comunicación escrita no baste. Para ello, puedes usar el teléfono como siempre o pasar a la videollamada. Esa dimensión visual ayuda a acercar a los equipos. Si no tienes webcam, una recomendación es la Logitech C920, histórica superventas que yo mismo tengo, con una gran calidad que se agradecerá al otro lado. Servicios como Zoom o Google Hangouts pueden serte útiles.

Detecta tus fugas

A veces, pasar horas delante del ordenador no significa estar sacando nada de trabajo provechoso adelante, sino simplemente aparentarlo. Una de las herramientas amigas que puede ayudarte a encontrar esas fugas de tiempo y de atención es Rescue Time. Con aplicación de escritorio y de móvil, nos podrá indicar cuánto tiempo pasamos en aplicaciones y webs productivas o todo lo contrario.

Otra opción es usar alguna de las aplicaciones o métodos de productividad, como la técnica pomodoro, que combina cortos periodos de concentración y dedicación absoluta y exclusiva a una tarea determinada, con por periodos de descanso.

Mantente social

Incluso aunque es fácil pensar que se pierde una gran cantidad de tiempo hablando de nada con los demás, muchos trabajadores en remoto detectan la pérdida de vida social como uno de los grandes contras de quedarse en casa. Especialmente si vives solo, puedes pasar días completos en los que no veas o hables con nadie de forma directa.

Aunque aprovechar el tiempo como individuo puede ser también muy provechoso, conservar la vida social mientras teletrabajas puede ser uno de los grandes retos –y trucos– para mantener la cordura. Queda con amigos, aunque sea de forma virtual, para hablar, también por videollamada, y desconecta.

Muévete

Tanto si haces deporte habitualmente como si no, una dinámica tan simple como ir de casa al trabajo por la mañana y volver por la tarde te mantenía activo a lo largo del día. Sigue reservando un rato para moverte, salir a la calle o simplemente hacer algo de ejercicio en casa. Incluso –y más especialmente– aunque no te apetezca, te ayudará a sentirte mejor contigo mismo después, mañana y la semana próxima.

Si bien bajo la sombra del coronavirus es algo más complejo, de momento todavía puedes ir a dar una vuelta por el parque o a estirar las piernas. Ahora además, puedes intentar cuadrar estos momentos con tus descansos del trabajo o aquellos momentos en los que necesites un respiro. Aplicaciones como Seven, Freeletics o Nike Training Club pueden ayudarte a empezar.

Bola extra: no te obsesiones

Todos tenemos una capacidad de adaptación al cambio, y es más que posible que intentar introducir demasiadas novedades de golpe produzca un efecto rebote. Estos consejos son genéricos y funcionan bien a mucha gente que teletrabaja habitualmente, pero al final se trata de seguir una rutina que a ti te funcione.

No obstante, si incumples demasiadas de estas referencias a la vez, las consecuencias para tu productividad y ánimo pueden ser desastrosas a medio plazo. Prueba y encuentra tu equilibrio.