crítica hunters primera temporada
– Feb 26, 2020, 16:30 (CET)

‘Hunters’, un éxito de audiencia, pero bajo el ojo de la polémica

Hunters, Amazon Prime video, se ha convertido en el primer gran suceso de la canal por suscripción streaming del año y como no podía ser de otra forma, ha despertado la polémica por su manera de mostrar el sufrimiento de los campos de concentración de manera ficcional. El Auschwitz Memorial ha levantado la voz para señalar que una de las escenas más polémicas de la serie es por completo ficticia.

(El siguiente artículo contiene spoilers de la trama de la serie de cazadores)

La serie Hunters, de Amazon Prime Video, tiene todo para convertirse en un éxito inmediato y quizás en uno de la crítica, con su durísimo argumento sobre la moral, la justicia y la venganza.

Por supuesto, que el nazismo y las atrocidades cometidas en los Campos de Concentración siempre serán un tema profundo interés en narraciones de todos los estilos y niveles, pero Hunters además plantea la interrogante de si el hecho de enfrentarnos a los monstruos con sus mismas armas podría, de alguna forma, convertirnos también en monstruos.

No obstante, a pesar de sus en apariencia buenas intenciones, la serie ha sido criticada vía redes sociales por el Auschwitz Memorial, al considerarse “históricamente inexacta”. Sobre todo en una de las escenas más duras y que más comentarios ha levantado: la de los supuestos juegos macabros que se llevaban a cabo en los campos de concentración y que la serie muestra como una práctica común que llevaba el sadismo del nazismo a niveles de terrorífica crueldad. En específico la escena que sugiere que se utilizaba un aterrador juego de ajedrez para decidir la vida o muerte de las víctimas.

El showrunner de la serie, David Weil, respondió a las críticas explicando que no se trataba de un irrespeto, ni tampoco falsear la realidad en beneficio de la ficción, sino una forma de expresar “simbólicamente” lo que ocurría en los campos de concentración. “Las representaciones simbólicas brindan a las personas acceso a una realidad emocional que nos permite comprender mejor las experiencias de la Shoah”, explicó Weil. “No es documental. Y nunca se pretendió serlo”, añadía.

Weil no está de acuerdo con que todos los dramas televisivos, cinematográficos e incluso literarios sobre el Holocausto deben estar basados en hechos verificables y reales, por lo que considera que reconstruir las dramáticas circunstancias de los campos de concentración a un lenguaje que pueda ser comprendido por el público es del todo válido, posición que el Auschwitz Memorial rechaza de plano.

La cuenta Twitter de la institución dejó clara su posición, y criticó en específico una escena en la que la vida de los reos de los Campos de Concentración dependían de un juego ajedrez humano, secuencia a la que calificó de “insensatez peligrosa” y una “caricatura”. La secuencia, que transcurre durante los créditos iniciales y que se desarrolla en el primer episodio, muestra a un maestro de ajedrez judío cautivo, que debe llevar a cabo una partida en las que las piezas del juego son otros prisioneros. Cada vez que el jugador pierde una pieza, uno de los reos es asesinado.

“Auschwitz estaba lleno de horribles dolores y sufrimientos documentados en los relatos de los sobrevivientes. Inventar un juego falso de ajedrez humano para @huntersonprime es una tontería y una caricatura peligrosas. También da la bienvenida a futuros negadores. Honramos a las víctimas al preservar la exactitud de los hechos”, escribió la cuenta.

En respuesta a varios comentarios a usuarios en Twitter, la cuenta del Memorial comentó que ofrece servicios de consulta para programas, películas y cualquier otro material que deseen retratar las escenas sobre los campos de concentración con precisión, pero añadió que “no muchos de ellos vienen a una consulta”. La institución además insistió en que cualquier falsificación de la realidad de los eventos reales, es “irrespetuosa y peligrosa” para la conservación de la memoria de los dramáticos sucesos ocurridos durante la Segunda Guerra Mundial y que implicó la muerte de millones de personas en los países dominados por el nazismo.

Una historia dolorosa

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Amazon Studios

El argumento de la serie de Hunters se sitúa durante la década de los años ’70 en EE.UU. y sigue las vivencias de un grupo de asesinos clandestinos que cazan a Nazis que se esconden en el país, en un intento de hacerles pagar por los crímenes. Pero más que un análisis sobre la venganza y los sucesos históricos que envuelven al Holocausto y sus consecuencias, Hunters es también una reflexión sobre la conciencia colectiva y, sobre todo, de la manera en que nuestra sociedad analiza la culpa y el miedo.

Para Weil, el argumento de la serie es mucho más que una simple puesta en escena de sucesos sangrientos: se trata de recorrer su propia historia familiar. En el comunicado que se difundió después de las críticas del Auschwitz Memorial, Weil admitió que sus motivaciones para crear el show son mucho más profundas que el morbo que suele despertar las imágenes del Holocausto a nivel cultural:

“Hace años visité Auschwitz y vi las puertas a las que mi abuela se vio obligada a entrar décadas antes y los barracones en los que se vio obligada a vivir como prisionera. Vi vestigios del mundo de pesadilla en el que había sobrevivido. Fue una experiencia que alteró para siempre el curso de mi vida. Fue el momento consagrado en el tiempo y la memoria que traté de cumplir con mi parte, ya sea grande o pequeña, para garantizar la promesa de 'Nunca más'. Entonces creía, como lo hago ahora, que tenía la responsabilidad como nieto de los sobrevivientes del Holocausto de mantener sus historias vivas”.

Que además insistió en que, aunque la serie está inspirada en hechos reales, no busca ser un documental ni mucho menos una narración de estricta verosimilitud ni pretendió serlo.

Para Weil es de considerable importancia respetar los hechos ocurridos en los Campos de Concentración, por lo que, en sus palabras, tomó la decisión de crear circunstancias que no involucrara la memoria de ninguna víctima. “Fue por esta razón que tomé la decisión de que a todos los prisioneros de campo de concentración (y sobrevivientes) de la serie se les darían tatuajes por encima del número 202.499. Este es el número más alto registrado dado a un prisionero en Auschwitz. No quería que uno de nuestros personajes tuviera el número de una víctima real o un sobreviviente real, ya que no quería tergiversar a una persona real o pedir prestado de un momento específico en la vida de una persona real. Esa fue la responsabilidad que me pesó todas las noches y todas las mañanas durante años, mientras escribía, producía y editaba este programa. Es en lo que me voy a dormir pensando y en lo que me despierto trabajando para honrar”.

A pesar de su renuncia a apegarse a la verdad estricta, Weil dejó claro que admira y respeta el trabajo del Auschwitz Memorial “por todo el trabajo importante y vital que realizan, por mantener viva la memoria de víctimas y sobrevivientes como mi abuela, Sara Weil. Creo que estamos muy del mismo lado y trabajando hacia los mismos objetivos. Y espero que podamos continuar un diálogo sobre cómo lograr esos objetivos”, finaliza el comunicado del showrunner, hecho público poco después de las críticas de la institución.

Una incógnita incómoda

hunters auschwitz memorial museum
Amazon

Por supuesto, la serie de Weil es mucho más que un documento histórico y con toda probabilidad allí radica su éxito. El argumento se plantea desde su primer capítulo, el hecho real sobre la posibilidad — y validez — de la venganza luego de un hecho atroz, una suposición lo suficientemente incómoda como para despertar polémica por sí misma. A medida que los capítulos avanzan y la historia se hace más complicada, el show plantea la perspectiva de lo que nuestra cultura considera justicia, pero sobre todo, hasta qué punto el odio — en cualquiera de sus formas — puede cambiar nuestro punto de vista sobre la identidad del colectivo o su forma de analizar un hecho histórico.

Los nazis mueren de maneras atroces, con un acento en la crueldad que hace un especial énfasis en la figura de resarcir las heridas del pasado. No obstante, la verdadera pregunta que plantea el programa, es hasta qué punto, esa necesidad de “hacer el bien” (desde esa perspectiva retorcida y dura), es también una forma de maldad. Y aunque la historia no está basada en ningún hecho real, la mera posibilidad de la discusión de una idea semejante podría justificar la salvedad argumental sobre hechos históricos que Weil se toma para su narración.