Un hombre indio de 80 años acudió al hospital aquejado de la presencia de sangre en su orina y otros síntomas de lo que parecía ser una infección del tracto urinario. Sin embargo, en los primeros exámenes realizados al paciente los doctores observaron algo más que no iba bien: su testículo derecho se encontraba recubierto de una capa similar a una cáscara de huevo.

Así empieza un curioso caso médico, publicado recientemente en BMJ Case Reports, en el que también intervienen mucho líquido y un gusano parásito.

Una infección poco habitual

El paciente, que fue atendido por los urólogos de la Universidad Médica King George, padecía una afección conocida como hidrocele, que se caracteriza por una acumulación de líquido entre el testículo y el escroto.

Es bastante habitual en bebés, aunque en esos casos suele resolverse solo, antes del primer año de edad, cuando el propio cuerpo absorbe estos fluidos. Sin embargo, también puede generarse en niños mayores y hombres adultos por otras causas, normalmente asociadas a un proceso inflamatorio o una lesión.

En este caso, el hombre no recordaba haber padecido ninguna lesión en la zona. Por eso, los médicos comprobaron otra opción, bastante común en su lugar de procedencia. Se sabe que en los países cálidos y tropicales algunas infecciones parasitarias pueden generar este síntoma, por lo que le realizaron pruebas para buscar a alguno de estos pequeños invasores en su cuerpo. Y así fue, pues dio positivo para Wuchereria bancrofti, un gusano que infecta el sistema linfático, causando una afección conocida como filariasis linfática, que se divide en dos fases: una inflamatoria, en la que se dan síntomas como fiebre, escalofríos y sensibilidad en la piel, y otra obstructiva, caracterizada por la aparición de signos como las varices linfáticas o el hidrocele que padecía este paciente.

El origen de la “cáscara de huevo”

Hasta aquí queda resuelto el porqué de la acumulación de líquido. ¿Pero por qué se endureció tanto el testículo?

Al igual que ocurre en una cáscara de huevo, esta capa dura estaba formado sobre todo por calcio. Se sabe que esta sustancia, presente en nuestra sangre, puede depositarse en muchos formatos diferentes, siendo uno de los más comunes la aparición de las famosas piedras en el riñón. También se encarga de recubrir objetos extraños que, de algún modo, hayan ingresado en el organismo. Por ejemplo, recientemente se dio a conocer el caso de un hombre al que le había ocurrido esto después de que se introdujera una bolita de marihuana en la nariz mientras estaba en la cárcel.

En esta ocasión no había cuerpos extraños, pero sí un proceso inflamatorio, derivado del parásito, que llevó a su organismo a recubrir la zona de calcio, capa a capa, hasta dar lugar a esa consistencia en forma de cáscara de huevo.

La infección del hombre pudo tratarse fácilmente, con fármacos dirigidos a combatir el gusano en cuestión. No obstante, el proceso había llegado tan lejos que también será necesaria una cirugía para que el testículo vuelva a ser el que era.

Este es un caso raro, pero no el primero de su clase. Ya en 1935 se describió uno similar y desde entonces se han reportado otros pocos. De cualquier modo, en esta ocasión ha servido como ejemplo un tanto perturbador de la importancia de que las personas que viven en países de riesgo se sometan periódicamente a tratamientos antifilariales. Mejor prevenir que curar.