Según los datos disponibles, la crítica especializada considera a Star Wars: El ascenso de Skywalker, dirigida por el normalmente efectivo J. J. Abrams el pasado 2019, la peor película de la saga Jedi después de La amenaza fantasma, que realizó el propio George Lucas justo una década antes. Y, a la vista de la informaciones sobre la opinión del público, no parece que esté en desacuerdo. Tal vez por este motivo, la aceptable El ascenso de Skywalker solo ha logrado la mitad de la recaudación que obtuvo en los cines del mundo entero El despertar de la Fuerza, película bastante superior** con la que el mismo Abrams inició la trilogía última con Han Solo, Leia Organa, Chewbacca, Luke y compañía.

Si el Episodio VII ingresó nada menos que 2.068 millones de dólares entre 2015 y 2016, unos 937 únicamente en Estados Unidos y los otros 1.131 en el resto del planeta, el Episodio IX ha acumulado 1.047 millones hasta ahora desde su estreno, el pasado 20 de diciembre. Encontrándose ya en su meseta de recaudación, la diferencia con lo que aún podrá embolsarse la segunda en las próximas semanas no será significativa, de modo que, según la tendencia, quizá se quede en unos dos tercios de lo que ganó la otra como mucho. Se ve que las controvertidas decisiones que tomaron para los filmes previos, sumadas al disgusto por el final de la trilogía nueva, tiran de los beneficios de este hacia abajo.

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'El despertar de la Fuerza' (2015) | Lucasfilm

La tinta no ha estado corriendo simplemente por lo que no pocos juzgan un condenado descalabro, sino que hemos visto una verdadera tromba. Pero no hay duda de que a El ascenso de Skywalker la fastidian dos grandes problemas. No se trata solo de que Abrams no muestre la valentía preferible de seguir por los interesantes derroteros a los que apuntó Rian Johnson en Los últimos Jedi (2017) ni de que las explicaciones resulten insatisfactorias; el propio planteamiento de la trama está mal concebido, con una revelación impresionante que se desaprovecha del todo nada más comenzar, y no se atina en casi ninguna secuencia con el mítico vigor de antaño. Total, una reacción lógica en la taquilla.