Los retos virales no suelen destacar por su coherencia ni su elegancia. Precisamente por eso no resulta extraño que últimamente se haya visto en TikTok algún que otro vídeo cuyos protagonistas se sorprenden al comprobar que pueden saborear la salsa de soja después de mojar sus testículos con ella.

Se han hecho eco de la noticia en medios de comunicación como Men’s Health, donde mencionan un estudio científico de 2013 en el que se da una explicación a este fenómeno. ¿Pero qué dice exactamente ese estudio?

Ratones estériles por falta de umami

El trabajo en cuestión fue publicado en julio de 2013 en PNAS, por un equipo de científicos procedentes del Monell Chemical Senses Center de Filadelfia.

En él, se muestran los resultados de una investigación llevada a cabo en ratones, en la que se analizan los efectos de inhibir la función de TAS1R y GNAT3, dos proteínas implicadas en el correcto funcionamiento del sentido del gusto. Para que podamos degustar los alimentos, las moléculas causantes del sabor se unen a una serie de receptores, en los que se iniciará la cascada de señales que conducen a que detectemos a qué sabe lo que hemos ingerido. Estos receptores son proteínas que están dispersas en su mayoría en la lengua y el resto de la boca, pero se han detectado en otras partes del cuerpo, como los intestinos o el páncreas. No está clara cuál es su función en la mayoría de estos casos, aunque gracias a aquel estudio sí que se conoce parte del objetivo de las que se encuentran en los testículos.

El hallazgo tuvo lugar por pura casualidad, cuando sus autores se encontraban estudiando los efectos de inhibir dos de esas proteínas en el organismo de un grupo de ratones. Se sabe que, en conjunto, TAS1R y GNAT3 están asociados a la recepción del sabor dulce y el umami. Este último, relacionado con el aminoácido glutamato, es muy común en la comida asiática, por encontrarse en ingredientes como la salsa de soja.

El bloqueo se llevó a cabo en roedores modificados genéticamente para expresar una forma humanizada de estas proteínas, a los que posteriormente se les administró una dosis adecuada de una medicación a base de clofibrato, utilizada normalmente para reducir los niveles elevados de triglicéridos. Se sabe que estos fármacos pueden alterar la percepción del sabor a través de esta vía, pero lo que no se esperaban era lo que ocurrió después.

Y es que, al bloquear su efecto, los ratones no solo dejaron de percibir el dulce y el umami, sino que también quedaron estériles. Los testículos se atrofiaron y, si bien siguieron generando espermatozoides, estos eran escasos y con baja movilidad. Si solo se inhibía una de las dos proteínas por separado no pasaba nada, pero ambas en conjunto daban lugar a este efecto.

Según explicó en su día a Business Insider uno de los autores del estudio, Bedrich Mosinger, se cree que la existencia de receptores del sabor extraorales puede estar relacionada con la detección de ciertas sustancias, como algunos aminoácidos. Sin embargo, el motivo exacto en la mayoría de casos es un misterio. Tras su investigación se conoce que, al menos en los testículos, parece tener un papel importante en la fertilidad. Esta es la conclusión a la que se llegó con un estudio de ratones de laboratorio. Lógicamente, lo que está ocurriendo en TikTok no puede considerarse algo estrictamente científico y puede que no ande escaso de cierta sugestión, ya que la presencia de estos receptores en los testículos no implica necesariamente que se pueda saborear desde esa parte del cuerpo.

Pero los retos virales no suelen buscar precisamente la coherencia y este lo tiene todo para arrasar en las redes, en las que también está invitando a proposiciones derivadas de un chiste fácil. Ante eso, cabe recordar que a través del sexo oral también se pueden transmitir enfermedades y que existen los preservativos de sabores.

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