El ecosistema de los patinetes se consolida por la vía de las compras tras unos meses complicados. Ya se veía venir desde que estos vehículos de dos ruedas comenzaron a conquistar las ciudades sin ningún orden y concierto; también se avisaba de que, en su condición de nuevo negocio, los patinetes aún tendrían que asentarse. Solo se ha necesitado algo más de un año para ver estos primeros movimientos.

El último de ellos ha venido de la mano de las compras internacionales. El gigante de los patinetes, Bird, ha anunciado la compra de uno de sus competidores en graves problemas financieros, Circ. De esta manera, la estadounidense logra incrementar su presencia en 40 ciudades, 40 países principalmente de Europa y 300 empleados afincados principalmente en Berlín.

Conocida en sus inicios como GoFlash, la compañía alemana de patinetes con presencia en España venía atravesando una fase crítica en su desarrollo: un mal común para un gran número de compañías del sector. Según adelantaba [El Confidencial], Circ habría dilapidado sus más de 50 millones de euros en inversión en base a una mala gestión de sus decisiones, una cúpula directiva rodeada de polémica y a las circunstancias del propio ecosistema de los patinetes. Con esta tesitura, la compañía que se había hecho con el imperio de los patinetes en Madrid tras adquirir, a golpe de talonario, a una de sus competidores, Koko, terminó fracasando en el intento de hacer rentable un negocio ya de por sí poco sostenible. Pese a concentrar más de 2.300 licencias en la capital, superando a Lime o Bird, no logró convencer a los usuarios.

En pocas palabras, Bird ha aprovechado las rebajas de invierno para hacer negocio y consolidarse en el sector pese a que sus cuentas tampoco son positivas. Ya en 2019, durante el primer tramo del año, anunciaban unas pérdidas de 100 millones de dólares, soportadas en su mayoría por su última de 150 millones y una valoración de 2.500 millones de dólares. Situación que se replica en prácticamente todas las compañías del sector de la movilidad: mientras Coop, en España, busca comprador para todas sus motos eléctricas tras ver hacer aguas su negocio, otras compañías se han visto en la necesidad de reducir flotas que sean sostenibles y manejables respecto a sus cifras de negocio – el vandalismo y la poca durabilidad de los patinetes solo restan a las cuentas de estas compañías– y algunas otras, como Lime, pese a seguir en activo se han visto en la necesidad de cerrar mercados no estratégicos.

Con todo, esta no es la primera compra de Bird ni del sector de los patinetes: de hecho, la constante del negocio apunta a una clara concentración, por parte de algunos gigantes, de la mayor parte del volumen de negocio. Ya en 2019 anunciaban la adquisición de Scoot –otra compañía de patinetes–, como una forma de absorber y controlar a la competencia. De nuevo, una estrategia que ya cuenta con más ejemplos en el ecosistema. La propia Circ se hizo con Koko para controlar más volumen de negocio. Por su parte, la californiana Wheels anunciaba hace unos días la compra de Mygo para entrar, de esta manera, en el sector de los patinetes en Europa.

Es, a todas luces, la reestructuración de todo un negocio que sigue buscando su lugar en las ciudades aún recelosas del ecosistema de los patinetes; ya lo avisaban, no habría negocio ni espacio para 22 empresas de patinetes en la capital. Movo, Mygo, Bird, Bolt, Lime, Jump by Uber, Tier, Voi, Wind y Reby siguen operando y esperando una reforma de las normativas de movilidad en Madrid y la apertura de nuevos mercados en España. Otras, por su parte, se han rendido por el camino: Citybee, TIER, Eskay, UFO y Rideconga.
Buny, Alma, Scoot, iScoot y Bbhuo no llegaron a desplegar servicios.

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