Ha sido uno de los grandes desaparecidos en Madrid, y el resto de las ciudades del país, desde que se revisase a fondo la normativa que aplicaba a los nuevos modelos de transporte compartido en las ciudades. Bird, que junto con Lime, se posicionaron como los pioneros en el alquiler de patinetes en el mundo. Comenzando por Estados Unidos, la tecnológica pronto se expandió por los diferentes puntos de Europa; como no podía ser de otra manera, España, y concretamente Madrid, estaba en sus planes. En noviembre de 2018, la compañía anunciaba su proyecto piloto en la capital.

Poco duró el idilio. El Ayuntamiento de Madrid, liderado por aquel momento por Manuela Carmena, obligaba a la retirada inmediata de todos los patinetes para reorganizar el caos de compañías en la capital. Hubo que esperar a febrero de este año para conocer los resultados de la suerte de licitación por la que tuvieron que pasar todas las compañías. De las 8 iniciales, surgieron 22 como ganadoras de los diferentes porcentajes de vehículos distribuidos en toda la capital. La sorpresa fue que Bird, el gigante de los patinetes con más de 400 millones de dólares en rondas de financiación, no estaba en las apuestas. Ni en primera, ni en segunda ronda, la estadounidense tendría ningún patinete en la capital.

Hasta ahora. Con muchas quejas sobre la mesa, la distribución de Carmena para las operaciones de los patinetes, ofrecían un número limitado de unidades por compañía y barrio. Los pliegos del Ayuntamiento añadían, además, la imposibilidad de traspasar porcentajes de patinetes entre compañías. La única manera de hacerse con mayor cuota de mercado era comprar, o subarrendar, la totalidad de licencias de otra entidad. Ante esta perspectiva, pronto comenzaron las estrategias. Los primeros fueron Movo, la división de patinetes de Cabify, adquiriendo los 1440 patinetes de SJV Consulting –compañía creada precisamente para la estrategia de compra venta de patinetes–. De esta manera, Movo dominaba el panorama de este tipo de vehículos en Madrid.

Poco después, se unió a la fiesta Flash –compañía de origen germano– quedándose con la zaragozana Koko. La estrategia seguía la misma lógica: agrupar un mayor número de unidades permitiendo alcanzar más cuota en la capital, ahora bajo su nuevo nombre Circ.

Igualmente, la historia no termina en este punto. Hasta la fecha, todas las agrupaciones han ocurrido entre compañías de la región. En este caso, y retomando la historia de Bird, la tecnológica Estadounidense está a punto de volver a operar en Madrid. Según anuncia Techcrunch, Bird ha adquirido la totalidad de su competidor Scoot. De esta manera, el gigante Bird se hace con una compañía valorada en 71 millones de dólares y 47 millones en rondas de financiación. No está claro el importe de la compra, pero fuentes cercadas a WSJ han apuntado a unos posibles 25 millones de dólares.

Independientemente de la compra como sistema para crecer en unidades y usuarios, para Bird supone un movimiento estratégico importante. No solo entra en San Francisco con la reciente flota de patinetes recién adquiridos, también supone una vuelta para operar, en este caso, en España. Si bien Bird no aparecía en los pliegos de Carmena, sí que lo hacía la recién adquirida. Scoot dispone de 318 patinetes en Madrid, principalmente distribuidos por el norte de la capital que, ahora, forman parte del universo de Bird.

De esta manera, el universo de los patinetes comienza a hacerse cada vez más exclusivo y comprimido. Una idea que ya se viene manejando desde hace tiempo ante la gran masa de compañías que han ido surgiendo en poco más de dos años.