En 2016, dos especies de hormiga recién descubiertas fueron bautizadas en honor a los dragones de 'Juego de Tronos': Pheidole Viserion y Pheidole Drogon. A falta de Rhaegal, es un buen homenaje a los hijos de Daenerys; pero, no nos engañemos, por muy apasionantes que sean las hormigas (que lo son), no dejan de ser insectos que poco tienen que ver con los majestuosos dragones que hemos visto crecer temporada a temporada en la famosa serie de HBO.

Por eso, puede resultar mucho más acertada la opción de los científicos que acaban de bautizar a un nuevo género de dinosaurios voladores como Targaryendraco, homenajeando así a toda la familia de la Khaleesi, de una forma mucho más afín a ella.

Una historia que ha dado muchas vueltas

En 1984, el cazador de fósiles aficionado Kurt Wiedenroth se encontraba buscando en un pozo de arcilla, en el norte de Alemania, cuando encontró los huesos de lo que parecía un gran dinosaurio volador. Había restos de sus costillas, dos alas largas y una mandíbula inferior aparentemente ágil, con dos dientes especialmente afilados y sobresalientes. Ante tal hallazgo, decidió contactar con el Museo de Historia Natural de Stuttgart, para donar el esqueleto, que posteriormente pasó varios años expuesto allí.

Fueron precisamente los científicos de dicho centro los primeros en estudiar este dinosaurio, al que decidieron incluir entre las filas de los Ornithocheirus, un grupo de pterosaurios, caracterizado por incluir a varias especies de clasificación dudosa, por falta de suficientes fósiles que permitan su estudio. Precisamente por esto, con el paso de los años muchas de ellas han sido reasignadas a otros grupos, después de encontrar nuevas pruebas que les hacían más afines a ellos. Y eso precisamente es lo que ha pasado con aquel dinosaurio, hallado por Wiedenroth, según un nuevo estudio, publicado en Historical Biology, de la mano de científicos de varios centros de investigación brasileños.

En él, se realiza un análisis de datos filogenéticos, además de la comparación anatómica entre varias especies, y se concluye que aquel dinosaurio pertenece a un género aparte, en el que se han incluido otros seis pterosaurios. Concretamente, fue esencial la forma de la mandíbula, puesto que se comprobó que los reptiles bien clasificados como Ornithocheirus la tenían más redondeada que los que finalmente han pasado a formar parte de Targaryendraco.

Así ha sido como ese fósil de 130 millones de años, encontrado en el pozo de arcilla, ha pasado a convertirse en un representante de una nueva especie, a la que han bautizado como Targaryendraco wiedenrothi.

En cuanto a la razón por la que han elegido a esta familia de Juego de Tronos para nombrar su descubrimiento, hay incluso más razones de las que aparentemente se pueden imaginar. Por un lado, según ha explicado a National Geographic el autor principal del estudio, Rodrigo Pêgas, se debe al color de los huesos encontrados. Al igual que las piezas óseas de los dragones de la saga de George R.R. Martin, estas tenían una coloración oscura, que se correspondía con la naturaleza de los materiales geológicos, entre los que fueron hallados. Pero eso no es todo. También es una forma de loar el trabajo de documentación del escritor, al representar a los tres hijos de Daenerys como “bestias” con solo cuatro extremidades: las dos patas traseras y las dos alas. Por lo general, en la literatura y el cine fantástico se suelen representar los dragones con cuatro patas y dos alas. Sin embargo, Pêgas cuenta que esto no tienen sentido biológico, pues no hay constancia de que haya existido ninguna criatura vertebrada con tantas extremidades.

Puede que Martin no se dé la prisa que sus lectores querrían para terminar sus libros, pero hay que reconocer que el trabajo de documentación es bueno. Y eso merece un homenaje en forma de dinosaurio.

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