– Oct 13, 2019, 12:30 (CET)

Neuralink: todo lo que se sabe (y lo que no) sobre la empresa más futurista de Elon Musk

La empresa que quiere conectar nuestros cerebros con ordenadores entra en una fase determinante con la intención de hacer pruebas con humanos el año que viene, pero aún sigue teniendo varios puntos sin aclarar.

Decir que una empresa es futurista o que casi parece de ciencia-ficción hablando de Elon Musk puede parecer una redundancia. El hombre que primero cofundó Paypal, después con Tesla quiso empujar hacia delante la movilidad eléctrica cuando aún las grandes marcas no hablaban de ella, al que en un atasco se le ocurrió la idea de hacer grandes túneles bajo la ciudades para solucionarlos, o que quiere llevar al ser humano a Marte en pocos años, vive directamente en el futuro. Aunque a veces también sea casi más sonado por sus polémicas.

Sin embargo en los últimos meses hemos tenido algunos detalles más sobre la que es seguramente su empresa más enigmática y atrevida: Neuralink, una startup que nació con el objetivo de conectar el cerebro humano con los ordenadores, y en última instancia, con la Inteligencia Artificial.

Imagen del prototipo de implante de Neuralink

Neuralink fue fundado a finales de 2016 pero no fue hasta julio de este año cuando tuvo su primera puesta de largo delante de la prensa, enseñando sus primeros avances y cómo esa idea que parece sacada de Matrix comienza a tomar tierra. Desde entonces, las dudas de algunos investigadores de la materia, pero sobre todo la difícil perspectiva a corto plazo de encontrar una rentabilidad y un modelo de negocio claro a sus innovaciones se han puesto sobre la mesa. Así pues, repasemos a fecha de hoy que es lo que se sabe de Neuralink.

El temor de Musk a la IA y su dinero como germen

Todas las empresas de Elon Musk han nacido como solución a un problema. O más bien, en realidad, a un gran problema. Tesla surgió para buscar un vehículo eléctrico asequible que eliminara la combustión fósil. Space X con el objetivo a largo plazo de llevar a los humanos a otros planetas por si la Tierra se convierte en un lugar hostil por el cambio climático o, simplemente, para dejar de sobrepoblarla.

El objetivo de Neuralink aún parece más sacado del argumento de una película de Roland Emmerich, pero eso no quita que no debamos tomárnoslo en serio. Musk ha manifestado en varias ocasiones hasta qué punto le preocupa el encaje que a futuro pueda tener la inteligencia artificial en la sociedad. “Puede ser el mayor reto al que se enfrente la humanidad”, ha dicho, afirmando también que cuando se desarrolle la llamada IA fuerte -aquella que iguala y supera la propia inteligencia humana-, el ser humano corre el riesgo de que “acabe siendo tratado como un gatito en sus manos”.

Musk también ha comentado en varias ocasiones que una de sus visiones del futuro más predilectas de la ciencia-ficción es la que compuso Ian M. Banks en su serie de libros La Cultura. En ella, se describe una sociedad futura donde el ser humano y otras especies han conseguido una era post-escasez gracias a que las máquinas hacen todo por ellos, con lo bueno y malo que acarrea todo esto.

Ante esta mezcla de futuros entre la utopía y lo apocalíptico, Musk comenzó a invertir en la creación de Neuralink, cuya respuesta de forma breve ante estas hipótesis sobre la IA viene a ser 'sino puedes con ella, únete a ella'. De forma más concreta, a largo plazo, el objetivo de Neuralink es unir el cerebro humano con la Inteligencia Artifical, abriendo todo el abanico de posibilidades que sea posible: desde la ampliación y respaldo de la memoria o mejoras en el aprendizaje a largo plazo, a la corrección de problemas neuronales o el tratamiento de la invalidez de forma más cercana y terrenal.

Según Bloomberg, Neuralink ha estado trabajando durante estos tres años desde su fundación con una inversión inicial de 160 millones de dólares, de lo que 100 procedían directamente del bolsillo de Musk. Con ello han juntado una plantilla de 90 investigadores liderada por Jared Birchall como CEO y Max Hodak como Presidente.

Hodak, quien más exposición pública ha tenido a pesar del enorme foco que alumbra siempre a Musk, es un treintañero graduado en biomedicina por la Universidad de Duke, que en una entrevista con The New York Post puso como ejemplo del trabajo que quiere hacer Neuralink precisamente la tecnología vista en la saga Matrix, esa por la cual los rebeldes de Neo son capaces de cargar en su cerebro conocimientos y destrezas tales como pilotar un helicóptero o dominar un arte marcial. Sí, no parece que vaya rezagado con respecto a Musk en apuntar alto.

Qué puede hacer ahora mismo Neuralink: ¿es realmente tan innovadora?

Pero intentando aterrizar todo esto, ¿qué tiene ahora mismo Neuralink de forma palpable y qué aplicaciones tendría? En su exposición a la prensa se desgranó la propuesta tecnológica para comenzar su carrera hacia esta 'reconfiguración' del cerebro humano'

Su idea es instalar en el interior del cráneo un conjunto de hilos muy finos, de apenas 4 micras (un cuarto de un cabello humano) que, dotados de electrodos, pueden hacer una primera labor de mapeo y exploración de las reacciones neuronales.

La teoría parte de que el cerebro tiene 86.000 millones de neuronas que trabajan mediante sinapsis, el proceso químico que provoca una pequeña reacción eléctrica que les sirve para comunicarse y, en definitiva, hacer que todo funciones. Esos pequeños impulsos eléctricos son los que quiere explorar, entender y a futuro modificar y mejorar Neuralink.

El robot que realizaría las operaciones

Para ello los hilos flexibles que ya han desarrollado se introducirían dentro del cráneo por medio de una intervención poco invasiva gracias a un robot. A futuro, en la presentación se dijo que se quiere que esto se haga mediante tecnología láser, pero hoy por hoy, los hilos deben ser insertado por medio de pequeñas punciones en el cráneo.

La idea es introducir en el cerebro humano algo más de 3.000 electrodos a lo largo de 92 hilos. Ese sería el sistema de 'lectura' dentro de nuestro cráneo, que se complementaría con un chip situado en la parte exterior, debajo de la oreja, que serviría de conexión con una computadora. Por ahora, han diseñado este chip con una conexión USB-C, aunque el proyecto es que sea con Bluetooth u otro sistema inalámbrico.

Los hilos con electrodos, en una simulación con un material que imita el cráneo humano. Neuralink

"Nuestro objetivo es registrar y estimular los picos en las neuronas de una manera mucho mayor que cualquier cosa que se haya hecho hasta la fecha y de manera segura para que no sea una operación importante", dijo Musk en su presentación.

Esa es la tecnología, el debate es qué se puede hacer ahora mismo con ella. Neuralink expuso a que a medio plazo sus objetivos pasan por ayudar con este sistema a personas con discapacidad, como restaurar el habla o ayudar al movimiento de extremidades robóticas a personas amputadas.

¿Pero es esto tan innovador? Y quizá más importante, ¿Es posible ya? En declaraciones a The Guardian, Takashi Kozai, ingeniero biomédico de la Universidad de Pittsburgh, explicaba que aunque Neuralink pueda tener ya desarrollado su sistema de hilos, el verdadero problema es que, aunque podamos escanear nuestra masa gris, aún no sabemos muy bien cómo interpretarla. "Seguimos sin tener una idea robusta sobre cómo funciona el cerebro. Intentar decodificar esa información y producir algo útil es un gran problema que no han resuelto”, señalaba. En otras palabras, investigadores como Kozai creen que Neuralink puede haber dado con las herramientas adecuadas para dar con un mapa de actuación, pero que aún no hay forma de saber cómo interpretarlo.

También existen dudas sobre la medición y cuantificación de su tecnología. En la web de Neuralink se habilitó desde su presentación lo que han llamado 'Libro blanco' sobre sus pruebas e hipótesis hasta ahora, pero este no ha sido revisado por pares.

Por último, otra de las cosas que se le achacan a Neuralink es que sus avances de momento se basan en haber mejorado tecnologías ya existentes. Aunque nos pueda parecer muy lejano conectar el cerebro humano con un ordenador, las interfaces de este tipo llevan años desarrollándose en las universidades con bastantes avances importantes. Su mayor exponente seguramente sea el proyecto BrainGate, desarrollado en la Universidad de Brown, que convierte las “intenciones” cerebrales del usuario en comandos para un programa informático, de modo que se materialicen en forma de movimiento. Gracias a ella en 2006 se logró que un hombre paralizado pudiera mover un cursor para llevar a cabo una partida del videojuego Pong, enviar mensajes de texto a un ordenador directamente o que otras personas consiguieran mover objetos y brazos robóticos en ensayos clínicos en laboratorio.

Pruebas con ratones, pero sin permiso para humanos

¿Cómo han testado hasta ahora su tecnología en Neuralink? En su rueda informativa contaron que se encuentran experimentando con ratones, a los que habían podido incluso llegar a insertar 1.500 electrodos gracias a sus hilos con un índice del 87% sobre 19 implantes.

Musk también dejó caer al final de la presentación, de forma un tanto sorpresiva, que “un mono había podido controlar un ordenador con la mente”, algo que aunque parezca muy futurista, tampoco sería la primera vez que se consigue.

Sin embargo, lo que más dudas trae es, cómo no, saber cuándo se podrán hacer las primeras pruebas con humanos. Desde Neuralink se dijo que su plan pasaba por hacerlas a finales del año que viene, y de paso que ya abrían la lista para buscar voluntarios. Eso sí, todavía no cuentan con el permiso pertinente por parte de la FDA norteamericana para hacerlo, lo que deja cualquier deseo de este tipo de nuevo en el aire.

Esta parálisis científica para poder probar su tecnología con humanos, pendiente de permisos, es otro de los obstáculos que tiene por delante la última empresa de Musk, sobre la que también recae la misma duda que todas las otras. ¿Existe un mercado que pueda hacer rentable su tecnología? En analista John Timmer valoraba en un artículo reciente que, a medio plazo, quizá no, pero que a futuro podría haber actores interesados en algún tipo de tecnología así, como podrían ser las Fuerzas Armadas para el tratamiento de prótesis de veteranos de guerra amputados.