Samsung, pionera durante años en el desarrollo e implementación de sistemas de carga rápida, cayó al pelotón intermedio en el transcurso de 2018. Los válidos pero no ambiciosos 15 W que el fabricante surcoreano ofrecía en la mayoría de sus teléfonos fueron sobrepasados por las propuestas de Huawei y Oppo, que alcanzan picos de potencia de 45 W y reducen significativamente los lapsos de tiempo necesarios para recargar el producto.

Con el Galaxy Note 10+, afortunadamente, la compañía se pone al día en este sentido e introduce un nuevo sistema de carga rápida capaz de alcanzar los 45 W, equiparando así la oferta de sus rivales chinos. No obstante, este esperado salto evolutivo tiene un gran obstáculo de por medio: los clientes que deseen disfrutar de la máxima tasa de potencia tendrán que adquirir un adaptador compatible por separado; el fabricante, en la caja de producto, incluye un adaptador de "solo" 25 W.

La variante menor –Galaxy Note 10– también ha experimentado un salto en lo que al sistema de carga se refiere; sin embargo, en su caso, la potencia máxima es 25 W, a diferencia del modelo plus –que sí puede alcanzar los 45 W con el adaptador correspondiente–. Algo relativamente similar ocurre con la transferencia de energía inalámbrica: mientras que el Galaxy Note 10+ alcanza 15 W, el modelo estándar se queda en "solo" 12 W. Ambos, eso sí, operan sobre el estándar Qi.