Llegar a un supercargador, aparcar, bajarse del coche, desconectar la manguera y conectarla al vehículo. ¡Vaya problema de primer mundo! Pero lo suficientemente incómodo para Elon Musk como para que Tesla invirtiera algunos millones de investigación y desarrollo para hacer el prototipo de un robot que se encargase de hacer todo ese proceso.

Sucedió en 2015 cuando el CEO de la compañía presentó el primer vehículo con tracción en las cuatro ruedas usando dos motores, ofreciendo mejor tracción y mayor aceleración. Si aquello sigue siendo sorprendente el día de hoy, hace cuatro años algunos no se lo terminaban de creer.

Y para dejar bocas abiertas, Musk mostró el video de un brazo robótico que en realidad es un enchufe para conectarse al vehículo. Era el sistema que se encargaría de detectar cuando el coche se aparcase y abriese la tapa del puerto de carga. En ese momento, de forma automática se conectaría y empezaría a cargar.

"El sistema hará las cargas aún más fáciles" reza el artículo publicado en 2015 de Electrek, una conocida publicación especializada en vehículos eléctricos que lleva años cubriendo a Tesla. Tal vez en aquella época todos estábamos completamente afectados por el campo de distorsión de la realidad de Musk, más que ahora, al menos.

Después de todo, abrir la puerta, bajar del coche y tomar unos pocos segundos en conectarlo para que inicie la carga no hace daño a nadie y el sistema, aún siendo un prototipo, no parece del todo fiable. A nadie le gustaría sentirse en total ridículo cuando tenga que explicar que fue un robot el que rayó la pintura del Tesla.